La deriva derechista de ZP. Por Max.
Hay que reconocer que el comienzo de la primera legislatura de ZP, supuso más de lo que cabía esperar de un gobierno sociata –vistos los nefastos precedentes del andaluz encantador de serpientes- Se dieron unos primeros pasos decididos y comprometidos, que pronto comenzaron a perder prestancia y que hoy día, inmersos en la segunda parte del guiñol, el avance –si lo hubiere- se ha reducido a la mínima expresión.
Que duda cabe que los grandes poderes dejan poca capacidad de maniobra, a los gobiernos de los que pudiera esperarse -que por su origen- tuviesen un comportamiento avanzado y comprometido. Lo verdaderamente grave es que los propios gobiernos tenidos por progresistas renuncian por inercia y convicción a los principios que les deberían ser sagrados, y se apuntan con inusitada alegría al carro del liberalismo, favoreciendo sin ningún complejo a los poderosos y empeorando sin remilgos la situación de los más débiles.
Que pronto se olvidan de sus orígenes ¡y que poco les cuesta! No saber a quien representan, de donde les vienen los votos y a quienes se deben. Eso del socialismo les suena muy lejano, ni la mísera socialdemocracia les parece cercana, si me apuran, ni la equidad más básica les alcanza. Es paradójico que el socialismo que debería por principios tender a equilibrar las desigualdades, en realidad se sumerge sin complejos a fomentarla y favorecerla.
Si el propósito fuese avanzar hacia la igualdad –cosa que dudo- me parece que deberíamos comenzar aumentando el gasto social, y que tal si continuásemos adobando la justicia social con pinceladas de prioridad a los intereses sociales, en detrimento del mercado y las empresas, aumentar los impuestos progresivos y disminuir los regresivos. Y ya que la gran banca hace oídos sordos, obligarla –el estado si quiere, sí puede- a que financie el desarrollo económico y social. Si los militares hasta ahora se llevan la parte del león, que mejor cosa que inducirlos a que se dejen de tanto despilfarro, y conducirlos por la senda de la austeridad, y que procuren arreglárselas con menos, como hacemos todos cuando vienen las vacas flacas. Aumentar los gastos en innovación y política educativa. Incentivar la actividad productiva para crear empleo y cortar las alas a tantos especuladores improductivos, es lo que procede. Al final va resultar que la derecha representa el capitalismo con cara de perro con malas pulgas y el socialismo ese mismo capitalismo con cara de perro sin amo, abandonado, sin dejar de ser un chucho peligroso.
¿La huerta del socialismo no debe contar con terrenos apropiados y abonados para dar cosecha de economistas? Ya que la mayoría proceden del BBVA –Sebastián, el recién prófugo Taguas, etc.- que bien podrían estar gobernando con los sociatas o en el PP –indistintamente- sin notarse gran diferencia. El mismo Solbes presumía no ha mucho, de ser más liberal que el acomodado en sus negocios del Rato. Mucho echar a pacer la lengua con talantes e igualdad, pero a la hora de la verdad no son más que palabras sin contenido.
Noticias de última hora nos anuncian campanudas, que una vez por todas, el gobierno va poner en su sitio a la iglesia –cosa que me alegraría sobremanera- A fin de cuentas los cuervos graznaron en el paso y seguirán graznando en el presente, aunque nadie ose poner coto a sus desmesurados privilegios. Al final ya veréis como no se tiran a la yugular –ni mucho menos- la cosa no creo que pase a mayores. Seguramente va quedar como uno de tantos brindis al sol, un marear la perdiz, un amagar y no dar, un paripé.
Las fotos van de la noche










































































































































