ZP acaba de cavar su tumba electoral. ¡Cojones y dinamita! Por Max.
ZP a imitación del inventado y pendejo dios, procura ocultar las razones de su conducta, o disimula el móvil de sus actos, o es que no sabe a donde va. Aparece cada vez más desnortado, dando palos de ciego en todas direcciones. No juzga correcto que el común de las gentes, ate cabos y se de cuenta de que todo lo hace en su desvarío, que camina como un zombi. ¿Estará acaso paralizado por su miedo cerval a la secta, a los banqueros y poderosos? Vive en la noche, nadie –ni siquiera los vendidos sindicatos- sospechaban, ni los más próximos y allegados intuían, lo que el despertar depararía o traería consigo. Esconde sus designios, tal como la tempestad esconde en las prietas nubes sus conjuras preñadas de centellas. Se cree el gran capitán y por ello no explica las órdenes, las deja caer como bomba sin espoleta. Asistido por un equipo de tan mediocres como él mismo. Por supuesto a espaldas de los interesados, en la penumbra, ejecuta el arte de engañar a los de siempre, en beneficio de los que comen bien y se visten mejor. Intenta hacernos tragar unas nuevas píldoras. Cuanto más grave es el asunto peor lo maneja, en principio era de los más echados palante, partidario de la regulación del mercado y de embridar el capitalismo, para recular a renglón seguido. Es una veleta a merced del viento.
De pronto arruina las ya escasas posibilidades electorales de los socialistos. Y ni siquiera lo hace por una causa noble, como lo hubiese sido el meter en cintura la secta cortándoles el grifo del dinero, ahora que van a ser aplicados recortes a troche y moche. O a los milicos que andan de parranda por esos mundos de Mahoma, encelados en la orgía de sangre de los matones gringos, gastándose unas perras que no tenemos, endeudándonos más y más, tal como si no tuviésemos que devolver los créditos algún día, y todo a expensas de continuar con el mal ejemplo del amigote grillado y derrochador yanqui, aunque ellos cuentan con la ventaja que su padre es rico y en su fábrica se hacen billetes verdes como churros, hasta que a las hormiguitas amarillas se les hinchen las pelotas y les tranquen el granero y los dejen a la intemperie con el culo al aire, cantando sus penas a la luna de Camps.
Tampoco hubiera estado mal del todo el haber cortado las alas a los poderosos banqueros y nacionalizar un puñadín de bancos y ponerlos a ayudar solidariamente la agricultura y la pequeña y mediana empresa –eso sí, sin la habitual usura actual- tratando así como el que no quiere la cosa, que muchas gentes que se aburren sin trabayar, puedan seguir disfrutando de su pernicioso vicio y para variar comiendo algo de vez en cuando, con la altruista idea nada más que para no perder la costumbre de darle a las mandíbulas ¿Total que les cuesta si los bancos en realidad son de todos, o acaso no hace poco que no hicieron ningún asco a las perras que les dimos de nuestro común caxón, para que no los embargase el rey del mambo y los metiese en la puta quiebra y el RAI?. Aprovechando la coyuntura de la crisis, bien podría habérsele ocurrido dar la liquidación al moroso inquilino de la Zarzuela que lleva demasiados años como ocupa consentido viviendo a nuestra costa, nunca mejor dicho que a cuerpo de rey, tampoco hubiera sido tan grave el desaguisado, ya que este prolífico fulano, cuenta con el riñón bien forrado.
Hasta le podríamos perdonar que como partido que lleva el rótulo de izquierda sin serlo, por una vez y sin que se lo tomase como costumbre, les hubiese recortado, al par que regular los sueldos a tanto diputado, tanto senador, tanto notario, tanto alcalde, tanto concejal, tanto controlador, tanto médico privado, tanto consejero, tanto banquero y de paso les rogara a todos con la pistola en el pecho, que por favor tengan a bien el devolver algo del dinero que llevan robando, desde tanto tiempo, con el consentimiento de quien había asumido en las elecciones la obligación de controlar los desfalcos y si no es demasiada molestia, se vuelvan un poquitín solidarios, con el 80% de lo sustraído nos consideraríamos más que pagados, sin ánimo ¡ni mucho menos! de dejarlos descalzos, en la calle, o atechados bajo un puente.
O aprovechar para dar una pasada a la crisis por la izquierda, como dicen los expertos con tres medidas factibles: primera, aumentando la presión fiscal a los beneficios del capital hasta igualarlos con la media europea, que transita varios puntos por encima de la condescendencia con los ricos de la española; segunda, una reforma fiscal de verdad en la que prime la justicia resdistributiva; tercera, consolidar los bonos de la deuda pública, obligando a los bancos españoles a que formen parte de sus activos consolidados, en una palabra que se enteren de una puta vez, que hay que estar a las duras y a las maduras y ya que no sale de ellos, obligarlos a ser solidarios con los que menos tienen.
Los culpables somos nosotros, que nos dejamos acorralar, estamos indefensos y nos lleva al matadero sin rechistar. Seguimos callados y escondemos la cabeza ante los repetidos atropellos y continuarán pisándonosla una y otra vez y seguiremos mudos cuando terminen de profundizar el meterle mano a la sanidad pública y así de brazos cruzados como la estatua de sal nos quedaremos, sabedores que con esa conducta no vamos a ningún parte, pero no parece importarnos demasiado, llevan desde la intemerata tensando la cuerda, es hora y sería prudente hacerles saber, que estamos hasta más arriba de los huevecillos y que en cualquier momento podemos estallar, procurar que no se sientan del todo seguros, que presientan que todavía nos resta algo de: ¡Cojones y dinamita!
El libro de hoy se titula “Los trenes matan a los autos” y es de Roberto Fontanarrosa.
El Peque, andanzas por Xixón. Por Max.
El día era primaveral, a media mañana finalizaba la clase de Cálculo impartida con sabia maestría por el joven profesor Joaquín Mateos, la verdad sea dicha, con tiempo tan estupendo, se hacía pesado el seguir las arduas explicaciones matemáticas –calentar la cabeza con derivadas e integrales a cual más enrevesada- y con mayor razón ahora que el curso estaba llegando a su fin, con la primavera en plena sazón, cooperando en alterar la sangre; Andrés y Celestino abandonan el edificio de la Escuela de Ingeniería Técnica, cruzan la calle Calvo Sotelo y a la altura del bar del Túnel, cercano al centro docente, concurrido refugio y solaz de los numerosos estudiantes del parche en el ojo. Se asoman a la puerta… en el justo momento en que se disponían a abandonar el recinto el Peque, Pañeda, Ordoqui y el Naves, compañeros de curso y más que expertos jugadores de mus…-o lo que se terciase sobre el tapete verde- habituales componentes de la programada y disputada partida de cartas que tenía lugar la mayor parte las mañanas sin más, o bien se organizaba con premeditación y alevosía, mientras tanto que unos pocos escogidos –los menos- asistían y penaban en el aula conocida como la Siberia (grande y fría) del vetusto edificio de Peritos.
–Andrés, tienes que pasame los apuntes de cálculo de hoy –le dice el Peque por saludo. No es que fuese un estudiante demasiado trabajador, pero mal que bien solía hacerse con los estupendos apuntes que dictaba el profesor.
–¿Si pagas bien? –le responde
–¿Dónde vais?
–Cansados de ser atufados por el puro del Peque y con este precioso día de sol, vamos asomarnos a la playa un rato y parar por la Galana, a tomar algo –dijo el Naves.
–¿Venís?
–Bueno… si no hay nada mejor que hacer ¡vamos!
–Invita a unas botellas de sidra Pañeda, que pa eso el padre tien perras asgaya –completaba el Peque.
Caminan alegres por la acera de la carretera de Oviedo, también conocida como avenida de Fernández Ladreda (en homenaje a otro de los fieles perros del franquismo) dirección al centro de la ciudad, los unos discutiendo los lances del juego, los otros enfrascados en el tema de las integrales dobles tratadas en clase; cuando el Peque se percata que en la parada del autobús hay plantada una moza de muy buen ver, blusa blanca, corta falda plisada de cuadros con fondo azul pálido, que dan paso a unas piernas largas y bien torneadas, veintipocos y tipo de sirena, morena con larga melena, ojos grandes y un poco pintados, aparentemente un verdadero bombón.
Recelosa y observándole de reojo, ve acercarse al Peque que se separa del grupo y se queda quieto mismo delante de ella y a corta distancia, mirando con insistencia su buena delantera, eso sí con las manos atrás.
–¿Oye neña eso ye todo tuyo? –le suelta de improviso con voz grave el Peque, fijando su visual en las imponentes domingas, que entre los tacones de ella y que el individuo no era muy espigado que digamos, casi le quedaban a la altura de los ojos.
–¡No de tu madre! –le responde con fiereza torciendo el gesto e intentando hacerse a un lado.
Entonces el Peque le echa mano a los pechos, al tiempo que le espeta:
–¡Pues lo que ye de mi madre ye mío también! –presto se agacha esquivando el tortazo al aire, emprendiendo la retirada a toda prisa, ante la persecución de la neña con el bolso levantado.
Ni que decir tiene que el resto percatados de la peripecia se partían de risa ante la improvisada escena, viendo y escuchando a la moza que regresaba a la parada, roja y fatigada, con los senos a punto de salirse de madre, acomodándose con la mano un mechón del pelo que le había caído sobre la frente, al tiempo que se volvía para insultarle.
–¡Sinvergüenza! ¡Gamberro! ¡Sarnoso! ¡Como te pille te vas enterar!
–Tienes toda la razón moza, esi cabrón ye un aprovechado atorrante y un hijo de la gran puta, -le soltó guasón al cruce el Ordoqui.
Le alcanzan a la altura de la Puerta la Villa.
–¡Pobre neña! -Se quejó Celestino en tono de reproche.
–¡Vete a la mierda Celestino!
–Mucho presumir pero bien que perdiste el culo, con el rabo entre las piernas cuando la moza intentó darte un bolsazo.
–Podeis tocame las bolas –replicó, haciendo el ademán correspondiente.
–El Peque está muy perjudicado por las hostias que le da la madre –Replicó Naves -Como cuando… (anécdota bien conocida por todos y que no está de más recordar) le llevó a una zapatería de la calle Corrida y al verle entrar le espetó el dueño o encargado:
–¿Hoy vienes a comprar o a desarmarme la zapatería? –Venía el comentario a cuenta de que no hace tantas vegadas, había una dependienta que le gustaba y cuando quería refrescar un poco, o no tenía mejor cosa en que entretenerse, entraba en la zapatería y tenía a las dependientas bajando y subiendo cajas a los estantes y probando sin ninguna intención de comprar, y los cachetazos que le soltó aquella vez su madre.
–Que tienes que dejame mal en todas partes –le reprochaba la madre a la salida, mientras le atizaba.
–Si estuviese tu padre bien, no te atreverías a hacerlo, seguro que no lo hacías. Se lamentaba amenazante. Tu padre te cruzaba la cara de un sopapo, mocoso de mierda.
–Todavía me acuerdo –abundaba en la herida el Pañeda- aquel día en que entramos en los almacenes Simeón de la calle los Moros, y para embromar a las dependientas desenrolló y extendió una alfombra en el pasillo y estuvo un rato sentado encima, pasaban los clientes y se quedaban mirando y sonreían dando la cabeza, las dependientas como ya le conocían se reían cuchicheaban y no se atrevían a acercarse, hasta que llegó el encargado y le preguntó todo serio:
–¿Oiga, qué hace vd. ahí?
–¡Nada hermano! toy probando por si yera voladora –le contestó el Peque tan campante.
Era el Peque de la misma piel del diablo, había hecho Calderería (Oficialía y Maestría) en Revillagigedo y pasado después a la Escuela Universitaria para seguir estudiando, era espabilado, aunque gamberro y mal hablado por naturaleza, pese a los arduos desvelos de su madre tevergana, por convertirlo en un hombre de bien y de su padre que estaba delicado de salud y era natural de las Cuencas, y ex minero y silicoso por más señas. Vestía ese día, polo granate con el botón de arriba desabrochado, que dejaba ver el cuello de la camiseta, pantalón de pana marrón, gastados zapatos negros de cuero trenzado, gesto delicado al sostener el cigarrillo de continuo entre los dedos dejando la marca tostada de la nicotina y que contrastaba con su rudeza de primera vista. Pelo negro peinado hacía atrás que lucía sin necesidad de brillantina, mas bien chaparrito, de voz fuerte, contaba con un poblado mostacho -a lo mejicano- también ennegrecido y que le tapaba los labios, nariz recta casi larga, gran aficionado al cine y amigo de comentar las peripecias de la trama en alto, lo que le había acarreado el estar fichado por la mayoría de los acomodadores y haber sido expulsado de las salas en repetidas ocasiones, con mayúsculo escándalo.
La Galana es un chigre situado en la plaza Mayor en el barrio de Cimadevilla, disponía de dos alturas, en la más baja al nivel de la plaza tenía una barra a la izquierda de la entrada y era donde se escanciaba la sidra, con los parroquianos acodados en el mostrador o sentados en los bancos de las mesas. Como clientes habituales solían ascender por media docena de peldaños al nivel superior y situados en mesa larga y recia con los libros desparramados pedían un tapete y baraja y allí se pasaban las horas con una consumición, techo muy alto con fuertes vigas de madera, con un cuadro abstracto pintado y amarillento del humo en el techo, una escalera ascendía a recinto privado y una mampara separaba la zona de restaurante con sus mesas. Al fondo cajas con botellas de sidra vacías, entre medias un elevador que daba a la cocina que estaba debajo, a la derecha se divisaba una máquina de descorchar botellas justo debajo de una recia prensa de llagar de sidra que servía de decoración y estante al mismo tiempo.
El tipo apareció de improviso en el chigre, ante la indiferencia de la concurrencia, por detrás de la mampara. Se inclinó disimuladamente por sobre el hombro del Peque, lo tocó en el brazo y le dijo a corta distancia “Quiero hablar contigo”.
El Peque levantó la vista, lo miró con el ceño fruncido como si no lo conociera, luego largó una hojeada de refilón sobre los otros componentes de la mesa y amago el encogerse de hombros.
–¡Vamos paquel rincón! -dijo el otro resuelto, señalando las mesas del fondo, junto a la escalerilla de acceso a los servicios.
El Peque sorprendido, calmoso se puso de pie, serio y un tanto cortado, cosa rara en él que no se acojonaba ni ante el lucero del Alba. Parecía que sus amigos, ni Pañeda, ni Andrés, ni los demás se habían percatado de la situación.
– ¡Págale lo que le debes al muchacho! -dijo en voz alta, Ordoqui que estaba a su lado, y era el único que había caído en la cuenta.
–¿Siempre el mismo, Peque? -se anotó el Andrés, zumbón.
– No le pegues mucho.
Pero el tipo, muy serio, ya se alejaba hacia el fondo. Ahora sí, los demás hicieron un instante de silencio, prestándole una mínima atención al suceso.
– Parece que se pone seria la cosa -se rió el Andrés.
–¿No oísteis al punto? -preguntó Ordoqui- “Quiero hablar contigo” le espetó. Nada de “¿Podría hablar un momento contigo?” o “¿Tendrías un minutín para atenderme?”.
–Nada. “Quiero hablar contigo” y sin más a la esquina.
–Será un faltoso cualquiera –apuntó Celestino.
–Déjalos que se engarren, bueno ye el Peque -dijo Pañeda -Si hay hostias por el medio ya habrá tiempo para intervenir. Y sin transición alguna volvieron al socorrido tema de las neñas, y de las tres negrazas que se habían traído para el chou del Horóscopo.
–Diréis que no tienen pasta pero últimamente se traen unas jacas que quitan el hipo, el sábado estuve tomando unas copas y estoy seguro que nunca tuvieron tan buen ganado.
El tipo se había sentado enfrente del Peque y se quedó mirando hacia el lado del mostrador, los ojos entrecerrados, como si le costase rebuscar algo con la lengua entre los dientes, tomando con la mano izquierda el otro puño cerrado, El Peque pudo repararlo un poco más. Sin ser muy alto, era trabado y tenía cierta pinta de bestia parda. Barba negra y cerrada, con un costurón en la frente.
Por un momento bastante largo, pareció que el tipo estaba encasquillado, que no iba arranca a hablar nunca.
– Tu te tiraste a mi novia -soltó de sopetón mirando, ahora sí, al Peque para observar de primera mano, su reacción.
– ¿Cómo? -el Peque adelantó la cabeza con un sobresalto elástico del cuello, tal como si un lagarto caminase de pie.
– Que tú te tiraste a mi novia –recalcó sin levantar la voz.
–¿A tu novia?
El otro había adelantado el rostro con fiereza y no dijo más.
— Espérate un momento… Espera un momento…-se atrevió articular el Peque amagando una sonrisa forzada y nerviosa-. Yo ¿te conozco? A tí…
– Sí, que me conoces…
– Porque, tu apareces aquí… –ignoró el Peque la última información… me vienes a buscar a la mesa, pa que venga a hablar contigo… Me fais levantar de la mesa, donde estaba tomando unas sidrinas con unos amigos…
–Que sí me conoces… -recalcó
–… estoy tan tranquilo con los compañeros conversando y de repente, vienes y me sales con ese cuento de que…
–No te hagas el despistado, que bien me conoces…
–¿Que yo te conozco? ¿De dónde te conozco? A ver si de repente nos volvimos todos chiflaos.
–Me conoces de la puerta de la academia Serrano en la calle Covadonga.
El Peque quedó un instante en suspenso…
–¿O vas decime que no? -aseveró la pregunta.
–Yo voy a esperar a mi novia, que está haciendo por la tarde mecanografía y tu sales de clase, aunque no se que coño andas estudiando.
–¡Para el carro manín! y a todo esto… ¿Quién ye tu novia?
– No te hagas el despistao que de sobra sabes quién ye mi novia.
–No, mante… –puso cara de enojo el Peque.
–No sé quién cojones ye tu novia y menos tengo la más puta idea de quien yes tu…y no me acuerdo de tu cara ni un carajo.
–No levantes la voz, no levantes la voz -pidió el otro, lo que en parte vino a tranquilizar al Peque.
Al parecer, el inquisidor no buscaba armar un escándalo aunque su tono estaba más cerca de la tosca amenaza que de la indulgencia paternal.
–Y no te hagas el estrecho que te tengo muy calao. Y te diré más: el jueves de la semana pasada salías por la puerta justo al lado mío y ví como saludabas a mi Ana.
–¡Oye hermoso! Esto es increíble, las cosas que tiene uno que escuchar -dijo el Peque echándose hacia atrás en la silla, en parte por guardar las distancias, con aquellos ojos inquisidores y observando de paso si los compañeros seguían las alternativas del episodio y si llegado el caso estarían prestos a intervenir, en una eventual escaramuza, en que llovieran los hostiazos o volaran las sillas.
–No me vengas con que no me conoces y que tampoco conoces a mi novia, por que está muy claro que no es así. Y tampoco pierdas el tiempo mirando pa la mesa de tus amigotes, por que ninguno va venir a echarte una mano. Esos son muy buenos pa fardar y dar a la sin hueso, pero a la hora de repartir estopa, seguro se borran todos.
–Pero ¿Qué dices? –quedó cortado el Peque, frunciendo el ceño, no tanto por el calificativo de gallinas que había hecho sobre sus amigos, como por que aquel tipo se había dado cuenta de su desamparada mirada de cordero degollado en demanda de un perentorio auxilio.
–Y te digo más…-siguió el otro. Todos vosotros sois muy amigos de haceros los finolis ante las rapazas. Pero donde yo me crié esas cosas no cuelan. Allá estas cosas se resuelven como hacen los paisanos ¡Si hay guevos! ¡Saliendo a la calle! Y no como facen esas pandas de pajilleros de tus amigos…
–Para el carro ¡amigo! -buscó una tregua el Peque, sin saber muy bien como continuar.
–Por eso me vas a explicar muy bien explicado como fue el tema con mi novia, mejor dicho, con la hija de puta de mi novia…
–Un momento…Un momento –continuó haciendo tiempo el Peque. Te estoy respondiendo por una elemental regla de cortesía, cuando debería mandarte a freír espárragos, por que tu no eres mi padre, ni juez para demandame con ese asunto…
–¿Sabes quién soy yo? ¿Sabes quién soy yo? -el otro engallado volvió a elevar los hombros y abrir los codos con las manos apoyadas en la mesa. Yo soy el novio de Ana. La pareja de Ana. Ese soy yo. El novio cornudo de la Ana que follaste, o andas follando, que eso habrá que velo.
–¿Quién es Ana? ¿De que Ana me hablas?
–Ana Pascual Rodríguez… ¿Caes ahora? –se podría decir que una especie de rictus-sonrisa cínica se dibujaba en la boca del tipo.
–¿Ana Pascual? No caigo Mira…aquellos amigos míos los conozco por el nombre y los apellidos por que alguna vez coincidimos en clase y pasan lista, por eso aunque me digas Ana Pascual, yo te digo… que sí… que pudiera ser… que por lo menos…
–La rubia y pequeñina, un poco gordita… a la que le prestaste un libro de un tal Leopoldo Alas, creo que Clarín le dicen…
–El Peque se le quedó mirando en suspenso. Convencido que ya no había escapatoria, ni mayores posibilidades de evadirse del tema. No obstante se preguntó:
–¿Un libro de Clarín? –caviló pasando la mano por el pelo. Ah sí…
–Pa iniciar en el adulterio las novietas axenas…recalcó con sorna el otro.
–Si ya sé cual ye… La Regenta.
–La muy pendeja se deslumbra con cualquier cosa.
Pasaron unos segundo callados, expectante el tipo, con las velas plegadas, como a la defensiva el Peque.
–¿Entonces que me dices? -apremió el tipo.
–Entoces…¿Qué? –contestó el Peque como cogiendo aire.
El otro mantuvo la mirada fija, sin pestañear.
–Bueno sí –admitió el Peque sin dejar que la bandera arriase hasta el suelo. Si es esa que dices, coincidí y hablé con ella alguna vez, pero nada más.
–¿Pero vamos a ver, quién te dijo que yo me enrollé con tu novia? ¿Quién te metió ese cuento por la chola?
–Ella. Ella misma me lo confesó.
–¿Ella te dijo eso? ¿Ana?
–Sí señor, Ana me lo dijo.
–¿Ella te lo dijo? –repitió con cara de incredulidad
–Ella
–¡Mentira!
–Claro, a más de cornudo mentiroso –sonrió de mala leche el otro.
–Te está tomando el pelo, ya sabes como son las muyeres –aventuró el Peque.
–Claro, me toma el pelo…
–¡Por mis cojones que sí! ¡Seguro! por supuesto… está hablando por hablar ¿de donde si no podía ocurrírsele esa barbaridad?
–¿Y pa que me lo diz? ¿Dí simpático?
–Qué se yo. Te quedra joder. Anda tu a saber. A veces no hay quien las entienda. Hay muyeres que son muy hijas de puta, muy…
–¡Oye tú! ¡Cuidadín con lo que dices!
–Bueno hombre –acertó a disculparse sin atinar a descifrar por donde le podría venir el zurriagazo, o donde posar el pie, sin que la mina estallase debajo. Lo digo en un sentido figurado…
–Tienes razón, seguramente que la tienes –admitió el otro
–Sin embargo, quizá sea mi novia muy hija de puta, pero no es fata, ni nada que se le parezca. No se atrevería a decime una cosa tan grave por decir, pa que me líe a hostiazos con todas las de la ley. No vino a indicarme que había perdido el anillo que le regalara, o extraviado el paraguas. Me dijo que se había encamado con un tipo…
–¡Si claro! y justo viene a meterme a mí en el chanchullo.
–…sabe de sobra que ante una cosa así la voy a liar, seguro que la lío…
–Que se yo, te sale con esas cosas por que te habrá pillado en algún renuncio con otra moza, ya sabes que en esas cosas las muyeres son muy vengativas. Son capaces de inventar cualquier historia con tal de…
–¿Inventar sin más cualquier patraña? – arremetió el otro ¿Inventar también el día en que fue a la cama contigo, la hora y el hotel? ¡Demasiada imaginación le fías!
–¿El hotel? ¿Te dijo el hotel? Esa neña va pa novelista.
–Además que sepas, que no soy de engañar a mi novia. Yo podré tener mil engarradiellas con ella, pero no me lío con la primera que se me cruza por delante –dijo golpeando con la palma el pecho.
–¡Joder que imaginación!
–Nada de imaginación. Me la armará con muchas cosas, pero me lo contó todo y si viene a contarme una cosa así, es por es la pura verdad, verdad de la buena. Es cierto, no me cabe duda.
Otro silencio. El Peque enarcó las cejas, se atusó el bigote y se encogió de hombros.
–¿Qué quies que te diga?…si ella te dijo eso…
–El martes pasado a las cinco de la tarde, en hotel León de la avenida de la Costa y con video porno.
–¿No te contó lo de la cama de agua…? Puestos a inventar… nunca pude imaginar que Ana se le ocurriesen tantas cosas.
–Así que quiero que arreglemos el asunto cuanto antes. El Peque se le quedó mirando entre curioso e intranquilo.
–Afuera en la plaza del Ayuntamiento sin cuartel y hasta que uno caiga –señaló el otro con un leve movimiento la cabeza hacia la puerta.
–Estas zumbao… ¿Qué estás diciendo?
–Lo que te digo, o donde se te ocurra. Salimos…
–Pero… ¿tu de que vas?
–Nos damos un buen repaso a hostiazo que te crió.
–¿A hostiazos? -El Peque le miró incrédulo, parecía no salir de su asombro, al tiempo que cavilaba sus posibilidades que le daban todas las de perder.
–Sí señor. A hostiazo limpio.
El Peque no esperaba el impacto directo. Se quedó pálido. Miró por el ventanal que daba casi a nivel con la callejuela que sube a Cimadevilla, viendo sin ver como pasaban caminando los bultos borrosos. Sintió a los amigos discutir, el mundo seguía girando a su alrededor y él esperando un milagro, ante un inquisidor demasiado informado. Parece acorralado se masca la tragedia, cuando la sidra vino en su ayuda… pasaba el camarero con una caja de botellas del licor de la manzana… cuando se le ocurrió.
–¡Carlos tráenos una sidra que tengo seco el gaznate! –le gritó al par que cavilaba que bien pudiera ser un arma defensiva si se complicaba el tema.
–Si casi no la conozco, con quien tengo más amistad es con la amiga. –se disculpó el Peque
–¿Con la Patricia?
–Sí, con esa.
–¿Así que tienes amistad con la amiga pero le prestas el libro a mi novia? -le dejó caer con ironía.
–Bueno a tu novia la conozco…escúchame…como se puede conocer a tanta gente, por medio de Patricia –con la que coincidí en la escuela- que seguramente me la presentó y por eso crees que somos todos amigos…
–Pero nada más…
El Peque se echó hacia atrás en la silla, ladeando la cabeza para levantar la visual.
–¿Sabes lo que te digo? Yo no me lío a hostiazos ni por mi madre -aclaró.
– No metas a tu santa en este asunto.
– Yo a mi madre la meto donde me sal de los cojones –dijo engallado y elevando el tono de voz el Peque, y continuó:
–No me faltaba más que cualquiera venga a decirme, lo que tengo que hacer con mi madre.
A todo esto, llegó la sidra a la mesa y el camarero se aprestó a escanciar unos culinos.
–Lo que pasa ye que tenéis mucho cuento y en el fondo sois unos putos gallinas, estáis acostumbrados a mucha lectura, tu y toda esa recua de micos pajeros, mucho de parlar de todo, pero sin levantar el culo de la silla y arrugándose cuando hay que facerlo –dijo el otro llevando el dedo índice a los labios.
–Te equivocas amigo, estás equivocado -dijo el Peque jugueteando con el corcho entre los dedos. No nos pasamos leyendo, si acaso estudiando pa los exámenes.
–Estás en un error –aseveró el Peque, más tranquilo al comprobar que pese a la convidada a la violencia pese a la inflamada invitación a la acción directa, la cosa había tomado el manso y trillado sendero de la dialéctica, como para derivar de improviso en un holocausto.
–Tómate el culín –aprovechó para invitar el Peque, indicando al camarero para que le acercase el vaso con la rubia bebida escanciada, con las burbujillas de la manzana resbalando expalmadas por las paredes del vaso.
Tomo la palabra ya que se podría haber armado una zapatiesta del carajo, la mesa comenzó a poblarse al olor de la sidrina, me parece que nunca llegaremos a saber a ciencia cierta si tuvo lugar el fornicio del que fue acusado el Peque o fue víctima de una intriga bien urdida ya que el interfecto no suelta prenda sobre el particular del asunto, aparte que le viene bien a incrementar su fama de jaranero, mujeriego y enemigo de matalas callando y otros testigos que bien pudieran aportar algo de luz, desgraciadamente ya han fallecido.
–¿Quién ye esi punto? –preguntó disimuladamente Pañeda
–¿A mí que cojones me cuentas? –respondió el Peque
Dejó el Peque rodar una mirada por los rostros, buscando engranar con alguna sonrisa socarrona, un leve guiño, unos labios apretados reprimiendo una risita sólo vio gestos serios, atentos algunos, desentendidos otros, somnolientos varios, la sidra corría sin cesar. No creo que acertara a reparar en la mirada cómplice del Ordoqui con el otro…
–A todo esto ¿como te llamas?
–Mi nombre ye Javier y trabajo de soldador en el astillero Marítima del Musel.
–A ti te conozco –intervino el Ordoqui y prosiguió a modo de justificación: hace unos años, cuando era un mocoso trabajé varios meses en el astillero.
–No me suena tu cara –respondió el otro.
–Si te soy sincero tengo que confesar que no me gusta Ana, no digo que sea un esperteyu, pero me gustan más grandotas ¿que quies? aunque yo sea pequeño me atraen más macizas.
–Dirás que ye pequeñina pero ya quisieran muchas tener el culo y la pechuga que tien mi Ana, la verdad ye que gana mucho en bolas. –defendió Javier.
Pasaba de las dos de la tarde cuando atravesaban la plaza del Ayuntamiento abrazados formando una piña y marchaban cantando a grito pelado:
–¡Javier ye cojonudo! ¡Como Javier no hay ninguno!
Solo les faltó sacarlo a hombros o mantearlo, siendo el preludio de una larga amistad… atrás habían quedado vacías varias cajas de buena sidra Fanjul…total pagaba el Pañeda.
Hoy cuelgo una colección de preciosos cuentos de Roberto Fontanarrosa que lleva por título “No se si he sido claro”

MACIZO CENTRAL DE LOS PICOS DE EUROPA

MAJADA LA TENEROSA

PICU URRIELLU

NEVERON DEL URRIELLU

EL URRIELLU

PARDINA Y EL LLAMBRION

PEÑA VIEJA Y EL JOU DE LOS BOCHES

TORRE BERMEJA – TORRECERREDO Y LOS CABRONES

SUBIDA AL NEVERON DE URRIELLU

VISTA DESDE EL NEVERON

LA PARTIDA Y TORRECERREDO

PICOS DE DOBRESENGROS

PICO URRIELLU O NARANJO DE BULNES

EL CUITU TEYAU DESDE SOTRES

CUETO ALBO

TORRECERREDO DESDE TORRE BERMEJA

TORRE BERMEJA

PICO LOS CABRONES

GLACIAR DEL CIRCO DEL JOU NEGRO

DOBRESENGROS

MACIZO OCCIDENTAL Y PEÑA SANTA DE CASTILLA

TORRE DE SANTA MARIA DE ENOL

HORCADA DE DON CARLOS

PUENTE LA JAYA PONCEBOS – BULNES

PUENTE COLINES

BULNES

COLLADO DE PANDEBANO

XATINES

LAGO ERCINA

LAGO ENOL

MAJADA DE LAS BOBIAS

GUARDANDO LAS OVEJAS

ELABORANDO EL QUESO

JITO DE ARIO

¿Para qué sirve Naciones Unidas? Por Max.
_____Último rescate, data de Diciembre de 2006
–De entrada podemos afirmar que Naciones Unidas sólo sirve para colocar vendas -eso sí, muy floridas y cacareadas- al pobre atropellado, tiene en contra que se muestra totalmente negada para librarlo de los golpes del matón, y si se tercia coopera -así como el que nun quier la cosa- en echar una mano -uña con pezuña- con el grandullón para tratar de inmovilizar al oportuno cordero pascual. Nos decía Hugo Chávez que Naciones Unidas ha agotado su modelo, y no se trata simplemente de proceder a una reforma, el siglo XXI reclama cambios profundos que sólo son posibles con una refundación de esta organización.
Hechos destacados recientes: Los cruzados de los Cascos Azules re-invanden a toda priesa El Libano para controlar la resistencia que ha frenado la reciente y criminal -con miles de víctimas inocentes- incursión israelí. Metidos en harina, ahora su principal cometido es averiguar y descubrir quiénes son los estrategas y miembros de la terrorífica y terrorista resistencia, para, aprovechando la legalidad de la impunidad vigente -concepto plenamente operativo en el recientemente torcido derecho internacional- chivar los datos obtenidos, para que oportunos asesinatos selectivos -donde los jodidos judíos no tienen parangón- lleven a la práctica una paulatina solución al problema, digamos que más o menos como la ya muy experimentada y laureada, a la “palestina”.
Daría risa si no fuese trágico. Dicen que Naciones Unidas fue explícitamente creada para “…salvar a las generaciones sucesivas del azote de la guerra” y “…para tomar medidas colectivas efectivas para la prevención y eliminación de las amenazas de paz…”. Nos hacemos cargo de todos esos principios y quedamos tan panchos, la verdad es que somos la repera con las palabras, lo malo es que al llevarlas a la práctica, dejamos bastante que desear. Tamaño fracaso es imposible superarlo, no… lancemos anticipadamente las campanas al vuelo…, dejad que pase el tiempo, ¡pudiera acontecer que sí!
Cuando algún estamento no tiene utilidad, no produce beneficio apreciable y en cambio sí sirve para tolerar la tortura, para legalizar las guerras al servicio exclusivo de unos pocos -que tienen como único objetivo acaparar mercados y materias primas- es mejor que tal Organización -por muchas medallas que se cuelgue- desaparezca y que cada país se busque sus alianzas y acuerdos como buenamente puedan o les pete, pero lo que no es de recibo es tolerar que siga la pobre víctima propiciatoria, confiada y al propio tiempo atada de pies y manos de quién demuestra ser su enemigo, lo más lógico es que rompa con quién sistemáticamente le sodomiza, pues no cabe temer que por ello pueda producirse un empeoramiento del paciente desahuciado. Es mucho mejor un divorcio a la española -cuando no existía el divorcio-, el conocido “ahí te quedas”, que una penosa convivencia con maltratos sistemáticos. ¿Qué tesoro pueden perder los que todo les ha sido robado y nada les queda?
Naciones Unidas, es un instrumento rápido y efectivo en legalizar y bendecir el beneficio de los infractores, los organismos internacionales han quedado neutralizados y postergados por los intereses políticos de las grandes potencias, y sólo se mantiene porque les interesa a esos cuatro de cara a seguir haciendo el paripé. ¿Qué pintan figurando allí, los que no tienen ni voz ni voto y maldita si pintan algo?
Hay que aprovechar que los gringos están con los rulos puestos en Irak, que los israelíes lamen las heridas que les produjo el zepo de Hixbulá en sus blancas canillas, el día menos pensado nos despertamos con que Pakistán fue tomada por los fundamentalistas y se sueltan de la mando del bush y entonces se complica de veras el panorama y el ben laden se carcajea desde una ignota montaña de Afganistán.
Vista la manifiesta inutilidad de Naciones Unidas lo más lógico es que cada cristo se lama su pijo, si unos son felices adorando al diablo de la democracia de gringolandia, ¡peor para ellos! De otra parte estaría el grupo de los conocidos como “eje del mal” ¡carajo! Que formen ya un verdadero eje central robusto y tetudo, los amigos de Chávez y Fidel -que pese a ser pobres diablos, aparentan por los menos ser más honrados y desinteresados- como dice el refrán: Vale más ser cabeza de ratón que cola de león. Que procuren abrir nuevos horizontes, comerciar y estrechar lazos entre los pocos bien avenidos, y si tiene que volver al antiguo trueque… ¡pues a ello!
Me temo que no serán muy partidarios del tema, y tratarían de poner las mayores trabas, aquellos que se lucran de exprimir el jugo del mercado y por ende tienen la sartén por el mango. ¿Sabéis que les digo? ¡Que se vayan a freír espárragos BM, FMI y NU! Lo que sobra de la faz de la tierra, es la ralea de esquilmadores de toda laya.































El negro de Gringolandia continua el cerco a Venezuela. Por Max
¡Hay que quitase hasta la boina! Tien mérito la actitud y el trabayo realizado por el Chávez, ante la última criminal arremetida efectuada por Gringolandia, y su peón colombiano y más contando con una vendida quinta columna dentro de su propio país –oligarquía apátrida- formada por los miserables que viven pendientes de echarlo del gobierno y tumbar los modestos beneficios del petróleo con las clases más desfavorecidas, pero ese poco, esas migajas, son mucho más de lo que están dispuestos a permitir los que se creen dueños de todo.
La única salida que le queda a Venezuela es potenciar la guerrilla de las FARC-EP, si la miserable carcundia cuentan con una quinta columna en tierras venezolanas, sería suicida no tomar medidas apropiadas y lo bueno es que no hay necesidad de inventar nada, la maquinaria está a punto y engrasada, sin duda la contrapartida de Venezuela y Chávez debe ser la guerrilla, mientras Colombia tenga en la retaguardia un potente ejército de guerrilleros atentos y dispuestos, se cuidará muy mucho de iniciar operaciones en territorio vecino.
Venezuela debe negar y renegar pero nunca dejar de apoyar y financiar la guerrilla bajo manga, a escondidas o como prefieran, pero ese grupo guerrillero es la clave fundamental para la salvación del pueblo venezolano, para la seguridad de sus gentes, mientras el criminal y pendejo del Uribe tenga en su retaguardia miles de animosos guerreros con armamento moderno y dispuestos a aprovechar la coyuntura de su distracción en peregrinas veleidades y caer por la retaguardia sobre las líneas de suministro, no se atreverán a dar un mal paso en casa ajena.
Aprovechando la coyuntura Venezuela debería comenzar por barrer la propia casa, nacionalizando los bancos de la quinta columna y expropiando todas sus industrias, avanzar sin ningún complejo al socialismo, dar el poder a los consejos populares. Cortar de raíz el comercio con Colombia. Por mucho que digan y llamen terroristas a las FARC-EP estas no tienen secuestrados en su poder, como mucho prisioneros de guerra, igual que están prisioneros cientos de guerrilleros, en manos del narcotraficante y paramilitar del Uribe.
Al desprecio de Gringolandia, al intento de ahogar por la fuerza los aires de independencia que soplan desde el sur, tendríamos que responder desde todos los rincones del mundo. El restablecimiento de la IV Flota, con jurisdicción en América Latina y el Caribe, es una clara amenaza para la región, pues la única función de los buques de guerra yanquis en la historia de esta región ha sido agredir a sus pueblos. No se puede dar tregua al imperialismo, por mucho que se disfrace con negra piel de cordero. Ni un paso atrás, ni un segundo de distracción, los resultados del último descuido los tenemos en Honduras ¿Acaso ningún servicio de inteligencia de los países hermanos bolivarianos, fue capaz de darse cuenta del golpe que se gestaba en el pequeño y frágil país? Fue un fallo imperdonable, en el futuro deben estar mucho más despiertos y anticiparse a los planes de los usanos, que no se pueden embarcar en más guerras directas, pero su espíritu guerrero y sus intereses les recomiendan llevar a cabo estas por medio de interpuesta carne de cañón y en ese capítulo entran perfectamente los colombianos.



































“Articulación de una nueva democracia”. Por Max.
Sigo de rescate, este es de Octubre de 2006.
Desde muy joven -eran tiempos álgidos de nuestro particular patán pata negra y cúrtias- sentía curiosidad por entablar conocimientos con el ogro de la democracia y el coco de los partidos políticos, de los que apenas nos llegaba un tufillo desde la lejana y vieja Europa. Los que algo sabían del tema, te hablaban -a escondidas y bajando la voz- de unos rasgos destacados -parcialmente olvidados por unos- y por los que la mayoría descorazonadamente llevaban largos años suspirando:
-Distribución equitativa del poder y la autoridad.
-Elecciones libres para designar autoridades.
-Reconocimientos de las necesidades e intereses de mayoría y minorías.
-Participación organizada en la toma de decisiones.
-Práctica de valores democráticos.
-Vigencia del Estado Social de Derecho.
-Reconocimiento mutuo y cumplimiento de derechos y deberes.
Otros más cartesianos te mentaban una serie de Principios:
-Pluralismo: Coexistencia de varias tendencias políticas.
-Tolerancia: Respeto y consideración hacia las maneras de pensar, actuar y sentir de los demás.
-Reciprocidad: Responder a una acción con otra correspondiente.
-Solidaridad: Sentimiento que impulsa a los hombres a prestarse ayuda mutua.
-Participación: Tener presencia activa en el poder los ciudadanos.
Y los terceros en discordia te dejaban la boca abierta, enumerando una serie de Reglas obligatorias cumplidas por la divina Democracia:
-1. Balance de Poderes y Fiscalización.
-2. Elecciones Libres.
-3. Todos tienen derecho a elegir y a ser elegidos.
-4. Libertad de Expresión.
-5. Libertad de Información.
-6. Existencia de Partidos Políticos.
-7. Subordinación de los militares al Poder Civil.
Todo muy bonito e ideal, y como en los mejores cuentos, eran felices y comían perdices.
Pasan los años y con el tiempo te vas dando de bruces con la realidad cotidiana, uno pasa a la trastienda y llega a catar la miga del asunto, ni reglas, ni principios, ni rasgos. El meollo de la cuestión nos lo indicaba Pedro hace unos días: “La democracia no se detiene, es una lucha constante para mejorar las condiciones de vida en el sentido espiritual y material”. Todo lo que sea apartarse de este santo principio nos conduce a un mal fin: ¡La quiero vivita y coleando!, lo demás son paparruchadas. De poco me sirven la intemerata de rasgos, principios y reglas si están muertas, si cada uno las interpreta y las cumple a su conveniencia, si de continuo caemos en la democracia remedo de la tripa de san jorge -que estira y encoge a conveniencia-. Estoy convencido que si no se contemplan bajo el prisma de la mejora de las condiciones de vida de todos, de nada nos valen: ¡Son un engañabobos.
Indigna escuchar a tanto papanatas defendiendo a Gringolandia como ejemplo de democracia, cuando hace gala de un comportamiento todo lo contrario a una buena y sensata práctica de ella, y para mayor recochineo, hasta su sumo sacerdote se permite admitir que tienen cárceles secretas ¿De qué clase de democracia presumen? ¿Se puede seguir llamando democracia a esta clara y podrida mercocracia criminal y terrorista? ¿Verdaderamente existe alguien que considere que cumplen las reglas, asumen los rasgos o respetan los principios? Me temo que muy pocos. Todo su cacareo se resume en dos palabras: DEGRADACIÓN DEMOCRÁTICA. Dichosos gozan y se refocilan en una mercocracia que está podrida y huele que apesta, no sería conveniente seguir tapándonos la nariz eternamente. Si el faro y guía está en condiciones tan precarias que cabe esperar de los demás miembros. El nuevo poder de las mafias de redes económicas y financieras le dio la puntilla a la democracia tradicional ya solo nos resta enterrarla y buscar una nueva vía. ¡Qué la suerte nos acompañe!
Reflexión final: Me produce perplejidad el que se tenga más estima, y sea considerado como más decente, quien se pasa por la entrepierna la democracia -a todas horas- y para colmo se cisca en ella, que otro que sin profesar la democracia, tiene un comportamiento más acorde con la mayoría de sus premisas y planteamientos, y no señalo a nadie…
Las fotos pertenecen a un precioso rincón de Letonia.





































¿Aprenderá alguna vez la derecha el dialecto de la democracia? Por Max
Rescato unas letrucas, estas esvilladas allá por Septiembre de 2006.
Parto de la premisa de que la democracia es -para mí- una especie de amnesia interesada, también la podemos considerar como una suerte de enfermedad -tal vez benigna- de la que unos millones suspiran por enfermar y al resto los quieren enfermar por las bravas.
Esta nuestra derecha -que padecemos- está obsesionada por principio con ser de centro, lo que contrasta con su comportamiento cada vez más extremista: Su ansia es volver al poder -que paradójicamente nunca ha abandonado- y privatizarlo todo, bueno, lo poco que les quedó en su última devastadora incursión. No quiere que le recuerden su querido y tenebroso origen y al mismo tiempo no renuncia a sus bien enquistados vicios heredados, se creen -y verdaderamente lo son- los dueños del chiringuito y como tales quieren disponer de él a su antojo. Siguen mandando como si de una vulgar mafia se tratara -la cohesionada mafia de los doscientos padrinos- arropados por una jerarquía eclesiástica tan mezquina como la de tiempos de preguerra, guerra y posguerra, y siempre contando con la atenta vigilancia en segundo plano de la nefanda casta militar. Y todo por que hubo un tiempo en que a una generación de obreros y campesinos se les hincharon las pelotas y se atrevieron a desafiar y dar la batalla al capitalismo. Ahora dicen que eso de rescatar la memoria, de un camino que en su día no pudimos recorrer, son “viejos rescoldos de odios fratricidas” cuando la lucha de clases sigue vigente, quizá bastante adormecida por el consumismo imperante e impenitente, pero ha de llegar el día en que se despierte de nuevo esa olvidada y muy digna conciencia de nuestros antepasados que nos dieron ejemplo de antifascismo y progreso.
La derecha en el Estado español tiene un absoluto desprecio por la democracia. Este año es un aniversario señalado de la guerra civil, cuando esas mismas fuerzas derrocaron la República e instituyeron una dictadura que duró casi medio siglo, aplastando a la clase obrera, asesinando la incipiente democracia -que tantos años de sudor y lágrimas había costado alumbrar- y paralizando la vida cultural que había comenzado a dar sus frutos maravillosos.
La clase dominante española estaba y está muy cómoda con esa situación y mira su pasado con nostalgia. El lenguaje de la derecha, y particularmente de la iglesia, en los últimos tiempos contiene un claro eco del lenguaje rescatado del pasado franquismo, siempre presente en sus corazones. Ahora con la mayor desfachatez se atreven a restregarnos por nuestros morros que “el franquismo lo fuimos todos” -presumo que se referirán a ellos mismos y a los pocos de los otros que dejaron con vida- y una cosa es que pasáramos a trancas y barrancas por el franquismo y otra que fuéramos sus compañeros de viaje, y que por una suerte de milagro lográramos a duras penas mal vivir. Al final ya veréis como la culpa la tenemos nosotros por no habernos rebelado contra el patas curtias -ya que dispusimos de cuarenta años para ello- cuando se permitieron dar continuidad al más ruin capitalismo por medio y por el miedo de un franquismo que mantuvo al país a sangre y fuego, hasta el último día de la perra vida del mayor genocida de españoles, compensada en cierta manera con un final glorioso -incluido un san martín, radiado desde su cama parda- practicado al cerdo de El Ferrol, también conocido como “Paca la Culona”.
Para la derecha, la democracia se reduce a una alternancia partidista -cuanto más clónicos a sus desempeños mucho mejor- para que el capitalismo se perpetúe y se reproduzca sin sobresaltos, el ideal serían dos partidos que se alternarían en la administración del capitalismo sin salirse del guión establecido, nada de tener la tentación de darle la vuelta a la tortilla, ni aunque los ciudadanos fuesen partidarios de ellos: Está todo perfectamente delimitado para que el tren no pueda descarrilar. Esta derecha no defiende el derecho a la verdad ni a la justicia, no defiende la voluntad popular, sino el atado y bien atado, insigne aserto final de su idolatrado ídolo. Su único desvelo es una democracia representativa…. de los intereses del capital.
Conclusión: La derecha nunca aprenderá el lenguaje de una verdadera democracia: ¡Sólo harán el paripé!



























































La milagrosa y santa Transición. Por Max.
Gracias a la santa Transición, un mal oliente río de fascistas españoles trasmutaron de un día pa otro, de cuarenta años como vulgares crisálidas a coloridas mariposas, de prietos falangistas pasaron a virginales demócratas de toda la vida. Y haciendo honor a tan milagroso comportamiento, consiguieron el notable logro de hacer evaporar en la evolución, su antiguo y tétrico ropaje, plagado de archivos policiales y militares, de miles de documentos comprometedores que daban fe de su criminal proceder anterior, quedando de golpe lavados de toda culpa, redimidos e inmaculados por obra y gracia de la santa Transición (raído sayo con que se intentó tapar las impúdicas vergüenzas del franquismo)
El momento álgido fue la entronización del Felipito -como buen lagarto y larga mano de la CIA- se adueñó de la franquicia del PSOE, en connivencia con políticos, militares, jerarcas católicos y hombres de negocios franquistas, e hizo posible el secuestro de la Transición en su mutuo provecho. Esa conducta llevó al naufragio del espontáneo y gran movimiento social por la democracia. Graciosamente se repartieron los puestos y sinecuras del orden surgido del Pacto de la Moncloa, dejando irresueltos -en otra clara concesión al búnker- los instrumentos legales e institucionales que habrían propiciado la integración de los pueblos de España con igualdad de derechos en un Estado federal, pluricultural y plurinacional descentralizado. Para colmo, convalidaron también el olvido de la historia y amnistiaron de forma extralegal y extrajudicial, a los responsables de la represión franquista. Todo ello provocó el inicio de la desmovilización popular, más tarde completada la jugada, gracias a la política anti-obrera, la corrupción, la ilegalidad y la represión contra los vascos, acabando de desarmar el gran movimiento social surgido de la lucha anti-franquista e induciendo al cinismo y la complacencia a importantes sectores. No contentos con la salvajada anterior, se hicieron acreedores del mérito añadido de tirar a la rebatina los caudales del Estado, dando continuidad a las privatizaciones de las empresas estatales y tantas otras de la amplia riestra de recetas neoliberales, que a la postre resultaron a cual más dañina.
Siete magníficos se encargaron de alumbrar una Constitución del MIEDO en medio de una Santa Transición del MIEDO y yo me digo que nada digno se pudo haber conseguido, con tanto lastre, con tanto MIEDO encima.
Igual que hace unos días en Honduras quedó consolidado el golpe bajo el protector manto de Gringolandia –después se atreven a presumir de demócratas- aquí en España el Borbón (es su máxima: “llámame bobón y dame trigo”) como chamán supremo logró cuadrar el círculo. ¿Cómo vamos a pretender que la Audiencia Nacional investigue los crímenes contra la humanidad cometidos durante el golpe de Estado y la dictadura franquista, si ellos fueron arte y parte, cuando más los actores principales o cuando menos hijos de los mismos?
Los frutos de aquella milagrosa transición los saboreamos todos los días:
Somos los números unos de la UE en fraude fiscal y no se vaya a creer que es obra de unos desarrapados chorizos de tres al cuarto ¡que va! el 99% es obra de los banqueros, patronal y sectores más ricos en orden decreciente o creciente que a veces las apariencias engañan.
Somos los únicos de la Europa de los mercaderes, que no podemos criticar al Jefe del Estado, sin exponernos a dar con nuestros huesos en el calabozo.
Somos el país que sin tener una economía demasiado floreciente en cambio aportamos la mayor cantidad de dinero a la sanguijuela, peregrina y parásita secta católica.
Disfrutamos de un nacionalismo central excluyente, pendenciero y que está a todas horas, tratando de ahogar y eliminar los nacionalismos periféricos.
En fin, somos el único país de Europa en que las victimas del fascismo y la dictadura siguen dando artos y ortigas en remotas cunetas, por que un Estado cobarde en grado sumo y consentido por los tan gallinas de sus súbditos, que pasan de todo o no se atreven a nada y mucho menos a tener un arranque de dignidad y desenterrarlas.
Los cuadros que siguen son de Thomas Kinkade



































Obama, un Nóbel fato y chusquero. Por Max.
Es un pelele en la corte del imperio, que no tiene autonomía ni para mover una pestaña, ¿Y ese fantoche ennegrecido iba a meter en cintura a los judíos? ¿Y nos dicen que pretendía cambiar el mundo? ¡Vamos ya, tu deliras! Más de lo mismo, lo triste es que millones de personas en todo el orbe están siendo vilmente engañadas por todos los cuentos. Solo tiene labia, discurso florido, hueco; estas mosquitas muertas son las más peligrosas. El estado policial de Gringolandia hace lo que le peta al lobby militar y como le peta la guerra, guerra continua tendremos, no hay otro camino. Ya puede desgañitarse el prieto monigote -si tuviese alguna intención, que lo dudo- nadie va cumplir unas órdenes que cuestionen los intereses de los poderosos, está cautivo, es un cero a la izquierda, una cagada del chacal.
Poco a poco se va abriendo paso en su oscura mollera que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud.
Alguien en su sano juicio puede creer que los poderosos seguros van a permitir anteponer la seguridad sanitaria de millones de ciudadanos, a los inmensos beneficios de la guerra continua contra el terror o mejor en beneficio del. Los seguros privados son sagrados ¿Quién va atreverse a quitarles sus potenciales clientes? Nunca será permitido a menos que ellos se lleven la parte del león de la medicina socializada.
Un día tuvo un sueño de traer las tropas a casa, cuando despertó de su mala pesadilla, miles de nuevos soldados gastaban las suelas de sus zapatos y la diñaban despanzurrados, en las duras estepas de Afganistán y Pakistán. Vivimos en un mundo al revés, donde el Nobel de la Paz atiza la guerra con miles de milicos, promoviendo asesinatos indiscriminados, mientras que los que son tenidos por tiranos -como Raul y Fidel- envian miles de médicos y educadores para ayudar a las gentes de cientos de países. Si el pánfilo pueblo gringo llegase algún día a comprender que las guerras que con tanto ardor están librando, se expiden para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría cabrearse un poquito, ¡Déjales que disfruten plácidamente de su memez suprema!
Con un dólar que más parece un dolor que una moneda, inflado y a punto de explotar, con un país máximo deudor y haciendo malabarismos en el canto de la quiebra, siguen en las mismas, creyéndose el ombligo del mundo, les va ser muy duro adaptarse a la nueva realidad, que más pronto que tarde les ha de llegar.
Me da que va durar poco el negro en la casa blanca, una fémina lo sustituirá para continuar adornando el llamativo engaño, seguramente la Palín, consumando con ello de hecho el estado policial que les viene encima y a nosotros de rebote, ya que los gobiernos de esta Europa de los mercaderes son unos títeres manejados por la guerrera Gringolandia y del que va costarles un riñón el salir y sudores y muchos disgustos a los demás. Un nuevo estado nazi –disfrazado de democracia- está a punto de terminar de encaramarse en las altas instancias de la Unión y este al contrario que su homónimo Führer –derrotado hace bastantes años- y que se le veía venir de lejos y actuaba a cara descubierta, este engendro será infinitamente más peligroso por llegar enmascarado,ahora con la piel del cordero negro, después con la cautivadora sonrisa de una mujer. ¡Que el diablo nos asista!
En el siguiente enlace, se pueden dar una vuelta por la ciudad de New York callejas y edificios incluidos. ENLACE







![noam_chomsky_human_rights[1]](http://maxalvarez.files.wordpress.com/2009/12/noam_chomsky_human_rights1.jpg?w=720&h=788)






















































































































































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