MAX Y LOS CHATARREROS

Los indianos de Salas. Por Max.

Publicado en Historia y vida. por maxalvarez en Enero 28, 2008

 

         La mayoría eran los jóvenes más decididos del terruño, bajaban de las brañas de Salas -tierras vaqueiras- siguiendo la llamada ruta de los indianos hasta llegar a Pravia, impulsados por el ansia de prosperar, cansados de la niebla, del frío y las mojaduras del monte, de llevar una vida fiera y perra, de cuidar el ganado y destripar secos e improductivos terrones, se decidían a dar el salto al charco, con la ilusión de regresar con mucho dinero, como habían hecho antes algunos de sus convecinos, que a la vuelta edificaban unas grandiosas mansiones, que eran la envidia en toda la comarca.

      No diré que amparados en la niebla del Nalón cogían los cayucos como hacen los inmigrantes africanos de hoy, pero se encaminaban rumbo a Gijón –con una mano delante y otra atrás- donde se subían al vapor acordado, hacinados como las reses que también conocían y habían arreado a las ferias, rumbo al paraíso de la Habana, donde se decía que: “ataban los perros y los gatos con longaniza”.

        Muchos se perdían en el intento y jamás regresaban, nunca llegaban a pasar de las alpargatas, los menos hacían fortuna y daban bastante que hablar, regresaban y lo primero que hacían era encargar a un arquitecto conocido, su mansión –la más bella y llamativa- que debería contar con un jardín exuberante, y llevar obligatoriamente por lo menos una palmera en la antoxana, para que quedase claro que allí vivía un indiano que había hecho las américas. Monumental la fachada, portadas de ensueño, trabajos de fina cantería, capilla privada, amplias balconadas, patios, galerías, escalinatas voluminosas, miradores, cúpulas, y rodeando todo el patio con verjas ornamentadas.

             Evidenciaban lujo y riqueza por todos sus poros, se sentían muy orgullosos aunque muchas veces su desempeño allende los mares, hubiese dejado bastante que desear. Estaban dispuestos a hacerse olvidar su humilde procedencia rural. Bien es verdad que la mayoría habían ampliado sus miras en la inmigración y aunque marcharon analfabetos, al regreso se convirtieron en comprometidos y generosos impulsores de escuelas y bibliotecas en sus remotas aldeas, que lograron desborricar a cientos de sus vecinos.

 

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Museo de indianos

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Salas

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Camuño, Pueblo de Indianos

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Casona

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Casona

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Casona

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Interior

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios

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  1. lucio said, on Febrero 14, 2008 at 4:33 pm

    hola me siento alegre por saber que de america por lo menos algunas cosas buenas se hicieron alla mis antepasados ya no regeresaron se quedarn hacer patria aca saludos para todos adios.

  2. lucio said, on Febrero 14, 2008 at 4:33 pm

    hola me siento alegre por saber que de america por lo menos algunas cosas buenas se hicieron alla mis antepasados ya no regeresaron se quedarn hacer patria aca saludos para todos adios.


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