Cuando llegue el acabose. Por Max.
“Acabose” ye un vocablo que solemos emplear muy a menudo los astures, leyendo al siempre entrañable Benedetti en su última publicación “Vivir adrede” al comprobar como lo emplea el viejo maestro –muy similar al sentido en bable- me hizo reparar en esta fijación por darle un significado distinto y reflexionar con él.
El bipartidismo es el acabose de la democracia, dos partidos pugnando por ser cada vez más iguales nos conducen a ser gobernados por una plutocracia, como ya sucede en Gringolandia -en España ya estamos llegando-
Cuando la guadaña culmine su más delicado trabajo alrededor de nuestro pescuezo, el mundo seguirá girando, aunque ya poco puede importarle a nuesos güellos que la luz no les llegue, ni que una mano amiga nos cierre los párpados.
¡Que desperdicio! Cuando llegue el acabose nuestra mente quedará atestada de ideas, pensamientos, disculpas y palabras que jamás traspasarán nuestros labios.
Somos tan tacaños que ni siquiera compramos el cuerpo, tan solo lo alquilamos y al final nos desalojan a la fuerza por morosos y malos inquilinos ¡ye el acabose!
Cuando en el último tramo nos alcance la parca y nos corteje zalamera ¿creéis que dejaremos de sentir pasión por las carnes duras y prietas y los ojos almendrados, grandes y miopes de las muyeres?
Pobres terrícolas a los que es muy fácil convencer del acabose y ¿a nuestros sueños también?
No sé si el acabose nos dejará ciegos y reposar tranquilos, pero estoy seguro que será el final de nuestro camino. ¡Desengañaros, nada hay detrás!
¿No será el acabose el portón contra el que rebotan la risa, el llanto, la música, las penas, las alegrías? Más allá noche tiznada y eterna.
Pese a todas las evidencias los creyentes continuarán preguntándose:
¿Seguiremos en esa mala hora anidando los odios que en vida cultivamos? ¿Sentiremos más allá el dolor de las penas que no llegaron a cicatrizar? ¿Se apagarán las ascuas de los amores e ilusiones no correspondidas? ¿Llegaremos a encontrar aquellas gentes a las que tanto debemos y que tanto quisimos sin conocerlas?
Puede que el acabose convierta en fantasmas, a los que todavía no lo eran.
No diré que nos alegre a todos, pero gentes habrá para las que el acabose represente un alivio gozoso.
¿Será el acabose nuestro eslabón perdido hacia la tierra o la incineradora?
¿No será acaso la vida un pequeño y dolorido lapso entre dos nadas?
Amigos, por hoy ¡acabose lo que se daba!
Continúan las fotos ¡disfrútalas! –antes que nos alcance el acabose-















