Izquierdosos, esas gentes de poca fe. Por Max.
Si bien no es criticable que nos mostremos tan alejados de la fe carbonera que practica con gran ensañamiento la secta cristiana, no estaría mal un poco más de confianza en nuestras fuerzas. Tengo la corazonada -que en estas próximas elecciones- los socialistas van a rozar la mayoría absoluta. No diré que me vayan a brotar sarpullidos si la consiguen –cosa segura si por un casual la llegasen a alcanzar los pperros- pero me desagradaría bastante que la obtuviesen, es demasiada premio para gentes que en general no dan la talla –a experiencias del pasado me remito- Cuentan con un ala diestra –a fuer de siniestra- que tranquilamente podría marchar xuncida con lo más granado del PP sin desmerecer en absoluto. Inducidos por el miedo y con la peregrina disculpa de evitar a toda costa, que los impresentables vuelvan a tomar posesión del cortijo, muchos izquierdosos terminarán votando a quienes no les convencen -ni un poco tan siquiera- cebando y engordando así el tenido como voto útil, a favor de quienes nos demuestran ser asaz inútiles –en muchas cosas- pero sobre todo, en su trato con la secta, tema que ni por asomo piensan enmendar, en la venidera legislatura. El casa divorciadas ricas del Rouco les tiene la moral comida, les infunde pavor.
No es hora de lamentarse de este remedo de democracia que nos toca por desgracia vivir, ya que mirando hacía atrás siempre encontraremos a otros muchísimo más maltratados y seamos en comparación con ellos, unos privilegiados. No conviene sepultar en el olvido a una retrógrada ley electoral, de la que habla bien a las claras de su falta ética, el haber sido pergeñada y perpetrada con el ánimo manifiesto de perjudicar a los rojos, que gracias a esa patraña no se encuentran representados en el Parlamento de acuerdo con el número de sus votantes. Y eso no es justo, por mucho que se disimule y se disfrace la verdad. Los votos tienen que valer igual los de todo el mundo ¡o se rompe la baraja! si vamos hacer distingos, terminaremos convirtiendo esto en una merienda de negros –como así acontece- y que me perdonen los negros, que lo que se dice merendar, más bien poco y a destiempo.
Ante la contienda del domingo, estas gentes de tendencias izquierdosas, se muestran nerviosas y expectantes, tal como si les fuese la vida en ello, y no digo que los protagonistas se jueguen la vida pero a ellos si les va el poder vivir como dios, por lo menos durante cuatro años -a costa de los electores- pero esas son las grandezas y miserias del remedo de democracia, tal como la tenemos concebida. ¡Así es la vida! Y ¡Así se escribe la historia! Un corto paso adelante si ganan los sociatas y una larga zancada atrás si quienes se llevan el gato al agua son los pperros. A pesar de todo como decía mi abuelo: ¡Nunca llovió que no escampara! Cuando les toca la lotería a los de la crispación –quiera su dios que tarde mucho- procede tomar las cosas con calma, guarecernos mientras diluvie y salvar los muebles lo mejor que se pueda. Por lo menos nos queda el gran consuelo de poder pasar al ataque y llevar la iniciativa, ya que en toda larga batalla –y esta lo es de siglos- es muy aburrido estar viéndolas venir –y por supuesto soportando los palos que nos llueven sobre las castigadas costillas- siempre por el mismo lado y desde la misma trinchera.
Las estupendas fotos que siguen -en esta ocasión son de toda Europa- y nos las remite Inmaculada del Busto, disfrutad con ellas y no se os olvide votar el domingo. ¡Salud y que los hados nos lleven algún día a votar en República, Amigos!

















