La crisis que viene. Por Max.
Pasada la resaca del periódico allegar el voto a la urna, en beneficio de candidatos impuestos, sin programa alguno –por lo menos nadie lo conoce- especie de tinglado legal, en unos comicios sin contenido, mediante voto vacío y estéril, resultando una democracia falseada, con ciudadanos como meros comparsas. Consecuencia de un bipartidismo –y bisindicalismo- que es lo más cercano a una dictadura consentida, con ropajes de democracia. Lanzada la moneda al aire, lo casi seguro es que una vez salga cara y otra cruz –o dos veces seguidas cualquiera de ella, según dicte el azar- ¿Nuevo proceso electoral? Resultado más recortes sociales. Los ciudadanos somos los sufridos espectadores, que financiamos el embrollo y aplaudimos o abucheamos, sin más cometido en la función.
Pasados los juegos florales, nos acercamos a la cruda realidad, que es la crisis que galopa hacia nosotros. Tal es el galimatías montado que los bancos centrales se aprestan a coordinadas y gigantescas inyecciones de penicilina dineraria, tratando de sanar los enfermos comatosos. Bancos privados infectados por una crisis muy dañina, derivada de la búsqueda de beneficios a cualquier precio.
Asombraría, si no estuviésemos escarmentados, la rapidez y solicitud con que acude el médico a la cabecera de los poderosos enfermos. ¿Auxiliarían tan prestos los galenos, si los afectados fuesen los sectores desfavorecidos, o el escuálido poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores? Aparte que tienen su responsabilidad y bastante de la culpa, los curanderos centrales, que hicieron la vista gorda y no pusieron en práctica la pertinente medicina preventiva, permitiendo que los bancos hiciesen lo que les vino en gana –favoreciendo la barra libre- evadiendo los controles y periódicos reconocimientos, propiciando la promiscuidad de la ingeniería financiera y la consiguiente y tolerada opacidad de los paraísos fiscales. Y seguimos derechitos al desastre ya que no se pone en cuestión el comportamiento irresponsable de los enfermos –léase finanzas internacionales- tratados solo con inyecciones, cataplasmas y enjaguarles la cara.
Nos hablan los especialistas económicos, de las crisis, como si talmente fuesen unos imponderables, desgastes del material de los mecanismos, averías imprevistas y caprichosas. Cuando es que unos bancos privados que en buena lógica, tendrían que haber mantenido, unos fondos en reserva –por lo que pudiera pasar- pero como es mucho más rentable especular con todo el capital confiado a sus manos y encomendarse a la buena de dios, así se derivaron los graves problemas actuales. Lo más triste es que al final no todo el mundo va perder por un igual ¡que va! Los parásitos detentadores del gran capital y la mayoría de los bancos se las van arreglar para salir favorecidos, la crisis la pagaremos los mismos de siempre, los trabajadores.
El verdadero problema es la forma de funcionar la economía capitalista de nuestros días en su conjunto y a ese tema no se tiene la voluntad de ponerle coto ni remedio.
Bueno amigos, la próxima semana la pasaré de vacaciones, en compensación seguramente volveré cargado de fotos.
¡Saludos, república y hasta pronto!

















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