Playas de las Cuevas del Mar y San Antonio. Por Max.
En la costa oriental asturiana se encuentra el que en su día fue proclamado pueblo ejemplar de Asturias, conocido como Nueva de Llanes. Situado a caballo entre el mar y la montaña, cuenta con un amplio abanico de servicios. Entre su mobiliario destacan varias casonas de indianos, una iglesia construida por la aportación cristiana, fruto maduro de un más que probable hurto, que esos mismos inmigrantes llevaron a cabo en las Américas, cuando nuestras pateras recalaban sin trabas detrás del charco, no como ahora que tratamos de recibir a los descendientes de los que nos acogieron generosamente, internándolos en unas suertes de perreras.
Costa de altos acantilados, jalonada por preciosas e inaccesibles calas –a no ser por vía del mar- Calizas horadadas por la fuerza y la machacona insistencia del mar, muy cerca de aquí encontraremos los famosos bufones de Llanes, las batidas rocas calizas son similares, los acantilados y las cuevas que los convierten en inanimados quesos gruyeres también.
Muy cerca del núcleo habitado se encuentra la playa de Cuevas del Mar, que cuenta con varias oquedades y cuevas, hasta ella llega el asfalto. Un poco más alejada tenemos la playa de San Antonio, más pequeña, proporcionada y hermosa, solo puedes acercarte caminando y gracias a ello se conserva semi-salvaje, a su lado se conserva la cala que aparece en alguna de las fotos y que es más bien para disfrute visual, a no ser que dispongas de lancha, ya que es inaccesible desde tierra, aunque si dispones de una cuerda pudieras emulando a Tarzán descolgarte en ella. En su derredor coronando el acantilado de calizas verticales, se enseñorea el verde césped moteado y cuajado de gotas de lluvia. Destaca y se aprecia una inmaculada limpieza de la arena, las aguas ni te cuento, son de un verdor que parece irreal y que conste que las fotografías se tomaron en un día plomizo con ratos de pertinaz llovizna. Son paisajes que te hacen olvidar el mundo, que te transportan a un universo de hace miles de años cuando los animales de dos patas no habíamos alcanzado a degradar este heredado solar.
Si eres marinero de agua dulce te puedes aventurar en el descenso del Sella en piragua, no en vano distas apenas ocho kilómetros de Ribadesella desembocadura del río. Con un poco de suerte en la misma villa podrás visitar la cueva de Tito Bustillo con importantísimo arte prehistórico. Los ya citados bufones están a tiro de piedra y un poco más allá luce majestuoso el parque natural de los Picos de Europa. Es lo que tiene nuestro particular paraíso, que puedes pasar en menos de una hora de una cala perdida y salada –por partida doble- al píe de una alta cumbre.
El libro de hoy va de un gringo singular y plural, el gran escritor William Faulkner.
Absalon- Absalon Por William Faulkner
Cala
Entrada a la Cala
San Antonio





















tengo alli las vacas no me las heches del prau!!!