Concejo de Ponga y San Juan de Beleño. Por Max.
Se puede decir sin exagerar que es uno de los concejos más salvajes de Asturias. No esperen encontrar aquí grandes obras arquitectónicas, o suntuosos palacios, la mano del gran artista que dio forma a estos lugares, fue y sigue siendo la misma naturaleza, que con su lento laborar esculpió unos parajes y vistas de ensueño. Sin despreciar el lento y andariego trabajo de asistencia y acompañamientos que supieron encauzar los lugareños desde siempre, que tuvieron sumo cuidado en integrarlo en el entorno y que se muestra para uso y disfrute a todo transeunte que por allí tenga a bien acercarse, personificado en sus casonas rurales, horreos, iglesias y algunas mansiones de indianos perfectamente conservadas.
Ríos encajonados, angostos valles que contrastan a su vera, con otros totalmente abiertos, infinidad de bosques que en aquellos días comenzaban a ser alfombrados –por el viento de las castañas- con las amarillentas hojas otoñales, que dan a sus montes una variedad de colores inolvidable, oportuno descanso y gozada para la vista cansada. Perviven en estas aldeas las costumbres ancestrales, la vida tradicional asturiana que lucha por seguir existiendo en estos aislados valles. Es el concejo sobre todo ganadero, aunque ofrece insuperables atractivos turísticos. Cuenta con una extensa red de posibilidades recreativas para el turista y viajero dispuesto a disfrutar de la naturaleza con mayúsculas: alojamientos rurales, refugios de montaña, turismo activo, caza y pesca.
En cuanto a tratar de alimentar la panza, puedes entrar en trance con gran facilidad y de diversas maneras, si el día está fresco puedes comenzar con el tradicional pote asturiano, con berzas y patatas, aliñado con las delicias de la matanza del cerdo que sin duda te dejará grogui en el primer asalto. También puedes hacer oposiciones a quedar transpuesto con una sopa de hígado y seguir con fabes con jabalí, o un estofado de jabalí o venado, o bien podrías haber optado a saborear las deliciosas carnes roxas de la ganadería del lugar, que suelen cocinar al queso de los beyos, que es tenido con justeza como de sabor fuerte y agradable aroma, siendo elaborado de forma artesanal con una triada de exquisitas leches de cabra, oveja y vaca.
Tengo que confesar que tenía intención de haber conocido el bosque de Peloño, siendo pospuesta por fuerza mayor la excursión para una próxima oportunidad, ya que el cacharro motorizado entró en colisión con tanta naturaleza, negándose en redondo al píe del bosque a dar una rodada más y hubo de ser conducido al taller por una grúa, dando al traste con la caminata a medio día, por aquello del regreso. La caza y la pesca tienen aquí un lugar que ni pintiparado, el turismo verde cuenta con todas las ofertas: desde excursiones a píe hasta desplazamientos a lomos de caballos, pasando por cicloturismo, escalada, descensos en canoa y aguas bravas, y en el invierno esquí de fondo. Peña Salón y el Pico Pierzo son sus cumbres más destacadas, que seguro dejan más que satisfechos hasta los mismos reyes de la aventura.
Aunque no nos fue dado disfrutar todo el día a rabiar, si hubo tiempo para sacar unas cuantas asemeyas que no desmerecen el disfrute visual, aunque dan fe del día truncado y lo que pudo haber sido. Las cumbres aparecían coronadas con las primeras nieves del otoño, realzando la camaleónica capa que en esa estación, cubre los montes que van perdiendo su verde intenso, para dar paso a tonos tostados y amarillento-rojizos repartidos de forma irregular, en razón de la distribución de las masas de arbolado, que de forma caprichosa nos regala la siempre sabia naturaleza. Por poco que nos alejemos del asfalto vamos a cruzar varios arroyos, por tanto deberemos estar predispuestos a no ser demasiado remilgados en mancharnos de barro las botas, ya que los senderos son a menudo compartidos por los jabalíes, corzos y ocasionalmente el oso. Los urogallos en la seronda suelen dedicar sus anhelos a las abundantes y rojas bayas del acebo. Lugares como este son un verdadero tesoro.
Otra colección bilingüe de poesías del poeta portugués F. Pessoa.
Antología de Poemas Fernando Pessoa
Los colores del bosque en seronda





















































que lugares tan esplèndidos y el arte de quien las tomò. gracias por estas maravillosas fotografìas.
¡Gracias Margarita! por tus inmerecidos elogios.
Me limito a caminar los fines de semana, por este paraiso que es nuestras Asturias, sacar unas asemeyas y colgarlas en el blog, para que las disfrute quien se acerque a este sitio.
Saludos.
Maximino Alvarez Fdez desde Gijón Asturias.