¿Paraísos fiscales? ¡Una mierda!. Por Max.
No se por que, pero esos dos términos seguidos –paraísos fiscales- nunca me inspiraron confianza, siempre me tuvieron con la mosca tras de la oreja. Como que no me acababan de convencer que detrás de ellos pudiera albergarse algo decente. Leyendo el artículo de Juan Torres López “Los paraísos fiscales en la economía global” terminó de certificar que mis temores eran fundados.
Juan Torres en pocas palabras lo explica perfectamente, para los profanos como yo, entiendo que viene a decir:
“Hace unos años eran una especie de caja B que se empleaba para ocultar unos capitales -digamos que un tanto dudosillos- de miradas indiscretas. Pero, a diferencia de lo que hoy representan, no se llevaban a cabo operaciones económicas en el sentido pleno del término. Hoy día son espacios económicos especializados en dar cobertura a un singular tipo de operaciones económicas y financieras. Son unos territorios muy particulares tan generosos que no ejercen impuestos sobre las operaciones o ganancias que allí se realicen, al mismo tiempo que son silenciosos como tumbas. Así es que la totalidad de los bancos y las grandes empresas están afiliadas a estos paraísos. Es el signo de la nueva economía globalizada de nuestra época. La trampa legal.
En esos santos lugares pasan a ser empresas virtuales que disponen de un caxón, donde se depositan los beneficios corporativos para no tener que pagar impuestos. Cuentan con la facultad de emitir títulos no reglados. Gracias al secreto de su funcionamiento, se las apañan de maravilla para ocultar o enmascarar situaciones de endeudamiento o de dificultad, y como colofón, no le hacen ascos a fondos procedentes del comercio de armas, de drogas, de personas, a los que oportunamente se encargan de blanquear.
Con una mesa, un abogado, un teléfono y un caxón, tienen más que suficiente, para impartir órdenes de compra y venta, todo se reduce a pura ingeniería financiera, tan de moda hoy día.
No crean que surgen por generación espontánea como las setas ¡que va! Los gobiernos -de boca para afuera- dicen que quieren terminar con ellos, pero la realidad es que les proporcionan la base material para que puedan existir, ¡desengañémonos! son un instrumento necesario y consustancial a la nueva lógica que gobierna la economía mundial desde finales de los años setenta. Desde entonces cuatro factores configuran el nuevo tipo de actividad financiera:
-Desregulación y completa liberalización de los mercados financieros.
-Sobreabundancia de dólares en los mercados.
-Incremento espectacular de los beneficios empresariales que se fue propiciando a medida que se iban aplicando las medidas de ajuste neoliberales en todo el mundo.
-Las nuevas tecnologías que permiten hacer un uso mucho más rápido de ese flujo financiero.
En la teoría económica no hay la más mínima prueba de que esta completa liberalización de los movimientos de capital sea eficiente o mejor, que su control por las autoridades monetarias de cada país.
Había aparecido una nueva forma de negocio ¡y que negocio! de ganar dinero: comprando y vendiendo dinero.
“La economía mundial se ha convertido en un auténtico casino”.
El orden social y económico que genera todo eso es, en realidad es el mismo capitalismo de siempre pero ahora sin fimosis ni límites. Resulta que al final -para que nos entendamos- los paraísos fiscales son simplemente la muestra de que las grandes compañías y los empresarios y financieros más potentes del mundo no quieren trabas a la hora de contabilizar sus beneficios. Para ello crearon estos limbos de los ricos”.
De los pobres de antes a la chusma de hoy. Por Max.
Los recuerdo tristes y zaparrastrosos, cargados de harapos, semejantes a fardos caminantes. Si echabas una mirada bajo el fardel descubrías una criatura agobiada, en la que se iban diluyendo los rasgos de su especie. Dudo que aquellos entes siguiesen siendo seres humanos. Quizás hubiese en ellos perdidos rastros de rebelión y lágrimas secas. Juro que hasta he visto a hombres hechos y derechos llorar, con el atillo raído a cuestas, pidiendo limosna. Seguramente impotentes para el suicidio, soñaban con la evasión, con sacar la cabeza, salir a flote.
Eran tiempos muy crudos. Si trabajaban lo hacían por un salario miserable, que no les llegaba para comer y mal comprar los trapos que vestían. Eran peones sin oficio, que aunque se matasen trabajando no tenían posibilidad de saldar su deuda. Cada año que seguían con vida la miseria y la esclavitud se afirmaban más y más dentro de ellos, transformándose en una especie de maldición eterna. Las más de las veces trabajaban por la comida, su suerte no se diferenciaba de la de los esclavos de hace dos siglos. Al hambre y a la fatiga se añadían la enfermedad, acrecentadas sus penurias en la mayoría de los casos por el alcoholismo.
Los pobres actuales son tenidos por chusma o marginales. ¿Qué pasó con las organizaciones de izquierdas que en el pasado canalizaban la rebelión de los pobres, y ahora no son capaces de dar contenido político a su justa ira? ¿Por lo que cabe deducir que nuestra izquierda ya no representa a estos pobres? ¿Serán también para estas zurdas actuales, territorio comanche sus barriadas? ¿O será debido a que tienen otro color y profesan otras religiones? ¿En el fondo serán tan distintos a como éramos?
Lo más seguro es que nos dejamos llevar y seguimos la política de los estados europeos para los que los pobres representan un cero a la izquierda, terminando por no contar para nosotros tampoco, estos sectores marginales. Esta manifiesta impotencia es parte de nuestra crisis actual como opción de izquierdas viable. Es muy grave que nuestro antiguo proyecto emancipador no sea capaz de ofrecer una alternativa a los pobres del mundo. Deberíamos estar atentos, los pobres de la tierra han echado a andar. Si no caminamos a la par con ellos estamos renunciando de hecho a los valores que nos dieron carta de nacimiento. Y lo que es peor aún, esta vez no seremos parte de una historia que hoy -al igual que ayer- la están escribiendo los pueblos solos, sin ayuda. Últimamente los que aparentan estar más decididos y comprometidos son los latino americanos.
Como alertaba el historiador marxista Eric Hobsbaum, nos están llevando sin que nos demos cuenta, a tomar los fenómenos de carácter religioso y de nacionalismos como equivocado reemplazo de los proyectos de emancipación de todo la humanidad que caracterizo a las fuerzas revolucionarias en los siglos XIX y XX. Somos unos cenutrios cegados. Y sería una pena desperdiciar tan vilmente, la solidaridad y gran amplitud de miras de nuestros ancestros.
De cómo la lectura a veces sirve de bien poca cosa. Por Max
A propósito de unas declaraciones del MamoLlosa –no me negareis que por una vez la cara es el espejo del alma, con sus labios gordezuelos los coloretes de borrachucio…- en las que se siente muy satisfecho de haber leído cantidad –yo diría que con resultado negativo- Es la encarnación del perfecto borrego agarrulado e ilustrado ¡que diferencia con el gran García Márquez! En verdad viendo los resultados poco le aprovecharon tantas lecturas, hubiera sido más positivo que se dedicara a destripar terrones. Aparte de ser un trincón de cuidado. Se pudiera pensar que sus furibundos ataques a todo lo que signifique dignidad en las tierras latinas proceden de un convencimiento íntimo ¡que va! Aparece como comisionado desde hace bastantes años en una larga lista de listos -según cuenta el gringo Noriega- beneficiarios del botín de 14,4 millones de dólares recaudados a los pobres súbditos del Bush que cuenta como tenores de la campaña internacional anti-cubana y anti-venezolana que, como un circo, van desde Praga hasta Roma, desde Roma hasta Madrid: M. Albright, Vaclav Havel, Patricio Alwyn, nuestro charlotín Jose Mari, y como no el MamoLlosa… ¡Vaya, vaya con el altruismo convenientemente remunerado! ¡Poderoso don dinero, así se comprende mucho mejor el ferviente e interesado ánimo de estos benditos bandidos y vendidos!





















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