Los de la paloma, por Max
Anda rapazucu no me rompas el refaxu 
Si quies algo de aquetzu mete la mano por baxu
Ya anunciamos en su momento que, aunque los dirigentes del PP hubieran combatido con ferocidad en las instituciones y en la calle la ley que ampliaba a los homosexuales el derecho a casarse y a formar una familia, no tardarían en beneficiarse de ella. Pero pensábamos que esperarían por lo menos a que se resolviera el recurso que, en contra de esta iniciativa, presentaron ante el Constitucional. Nada de eso: un concejal popular de Orense acaba de contraer matrimonio con su novio en una ceremonia a la que ha asistido el mismísimo presidente del PP gallego. ¿Somos adivinos? No, somos observadores. El PP también estuvo en contra de la Constitución (a la que ahora veneran); del divorcio (al que exprimen); del aborto (al que suponemos que recurrirán como todo hijo de vecino). Son sólo tres ejemplos, pero para muestra vale un botón.
Tampoco nos ha decepcionado la Conferencia Episcopal, que ha puesto el grito en el cielo (dónde si no), atribuyendo el suceso al “exasperado pansexualismo” que se vive en España. “Exasperado pansexualismo”, no se pierdan la expresión porque es de las que marcan época. Nosotros no sabemos, ni nos importa, cómo son las relaciones venéreas entre el concejal de Orense y su cónyuge (que sean exasperadas o serenas es un problema de ellos). Lo que sí sabemos es el significado del término pansexualismo, que el diccionario de la Academia define de este modo: “Tendencia a encontrar en toda conducta una motivación sexual”. Este es el problema de la Conferencia Episcopal, y de la Iglesia en general, que sus representantes no pueden abrir la boca sin hablar de sexo.
Tanto es así que el obispo encargado de condenar el pansexualismo español recordó, acto seguido, que el onanismo continúa siendo un pecado mortal que se paga con el infierno. Asegurar con ese desparpajo que una actividad tan natural, inocente y cotidiana como la masturbación constituye una ofensa gravísima a alguien que sólo existe en la cabeza de quienes creen en él, resulta tan pintoresco como negar el movimiento de traslación de la Tierra. También, por cierto, en su día lo negaron, del mismo modo que el PP pidió firmas contra el divorcio. No somos nadie.
“La conjura de los necios”, Por Alejandro.
Por no llamarles de otra manera más cruel. Todos conocemos a esos individuos que van por la vida con un exceso de prepotencia y una carencia de sensatez; los que se creen en posesión de la verdad absoluta desde que eran niños en el patio del colegio; aquellos para los cuales, los demás seres humanos – e inhumanos – somos indignos de su consideración por insensatos y absolutamente crecidos se retroalimentan en sus creencias.
Pero vistos desde el exterior y con unas pinceladas de sorna, dos características definen a los necios:
O Son perdedores y
O Se pasan el testigo
Pierden siempre, indefectiblemente, dado su poco sentido de la orientación social, su escasa inteligencia y su nula capacidad entrópica. Al ser ellos los poseedores de la cajita de la esencia, se creen el ombligo del mundo y el eje de la tierra donde giramos los demás.
Con este ramillete de cualidades, no debe extrañarnos que una y otra vez se den de bruces contra la evidencia, se caigan y levanten incesantemente y continúen los cabezazos contra “su oscuro objeto deseado”, como si de cabestros se tratara, lo único firmemente establecido es la energía que poseen. Se alimentan para mantener viva esa energía y a manera de Sísifo, acarrear su particular pedrusco que una y otra vez levantan y dejan caer.
Comúnmente se amparan en la masa o en el anonimato y exigen explicaciones a los demás que al darlas, tratarán de acallarlas mediante sus gritos, porque les molesta la cordura y saben de su perdición ante ella. Pero también saben que los demás estamos perdidos al intentar dar esas explicaciones – y nosotros debemos saberlo así mismo – porque no escuchan ni razonan. En nuestro vano intento de ilustrar al que no sabe, les estamos legitimando ante nosotros y ante la audiencia y con eso ya se sienten triunfadores: alguien les presta oídos.
Su principal arma es la insidia, la maledicencia y el “criticismo sin criterio”, fieles al dicho: Difama que algo queda, dejan caer su veneno y su palabrería en oídos prestos, en “su grupo”, entre sus iguales, porque probado está que las tonterías siempre tienen orejas amigas y la mancha se extiende como el aceite. El daño ya está hecho.
Ante esto, convencido estoy que muchas personas nacemos – o nos vamos haciendo, como el monje – para ser odiados, que también es gratificante. Uno no tiene que hacer nada por las mañanas para que le odien. Te pones a respirar y ya puedes estar seguro que hay alguien escondido y dispuesto a odiarte por los recovecos del mundo. Paseas o lees y alguien te está odiando. A veces sueles sentir su mirada en el cogote, como si una leve brisa te levantara la pelusa occipital.
Y aquí viene la segunda cualidad de los imbéciles: Se pasan el testigo, que nada hay eterno y el cansancio suele hacer mella, no tanto por falta de energía como por ausencia de argumentos. Pero rápidamente aparece otro individuo o un grupillo de resentidos dispuestos a seguir en la brecha o profundizar en ella, hasta que se entierran hasta los corvejones y asoma otro y luego otro y más tarde otro.
Son incansables. “Epur si muove”
______________
“El miedo a la nueva asignatura”, por Ravi.
Me veo en la obligación moral de aclarar algunos conceptos manipuladores. Aclarar que las religiones nunca son laicas. Que el laicismo significa la separación de las religiones y el Estado. Que el día que este estado o cualquier otro sea laico, nos irán mucho mejor las cosas. Nuestra LOE no esta influenciada por el laborismo anglosajón sino por la Institución Libre de Enseñanza. Organismo de principios netamente morales, con una ideología laica y humanista, una educación libre de dogmas.
Como todavía nos regimos por antiguos tratados pueden estar tranquilos que la asignatura de religión católica no va a desaparecer de las escuelas privadas, ni de las concertadas ni como optativa de las públicas. Pero que el mejor sitio donde se debería impartir sería en sus lugares de culto. ¿Que mejor sitio para enseñar la fe a sus fieles que allí, con personas preparadas y que profesan la misma fe?. En todo caso, lo que deberían hacer los colegios concertados, subvencionados por este estado rojillo, es tener el mismo porcentaje de inmigrantes por ley que cualquier escuela publica.
Todos somos libres de elegir la educación de nuestros hijos, por eso existen las diferentes escuelas de diferente índole en nuestro país. Lo que tenga que comentar B. XVI será significativo para los católicos, pero no tiene porque serlo para el resto de la población y más en un estado democrático y con libertad de elección de religión. Hagan el favor de no tensar la goma mas de lo necesario que un día les dará en las narices. No manipulen a los padres ni a los niños. La nueva asignatura no va a suplantar a ninguna. Va a ser complementaria. No restará ningún valor a la religión, pero aportará al niño saberes y conocimientos sociales. Por ejemplo, el respeto a la decisión de creer o no creer.
Hoy, cuando son muchas las voces que se alzan desde el profesorado y desde otros sectores de la sociedad, contra la carencia de valores de los adolescentes, se necesita más que nunca crear un sistema de socialización de los valores democráticos que inculque desde pequeños a los educandos una profunda creencia en valores fundamentales como la libertad, la justicia, la solidaridad y la igualdad. A ese ideal perseguido por todos los demócratas españoles desde hace más de un siglo, responde la nueva asignatura, que en absoluto negará el derecho de quienes quieran a que sus hijos reciban una formación católica, pero entendiendo que ese es un derecho que deben sufragar los propios interesados. No podemos entregar la educación de nuestros hijos por más tiempo al mito, la televisión basura, el colonialismo cultural norteamericano y el tecnocratismo.
Ravi.






2 comments