MAX Y LOS CHATARREROS

Obama, un Nóbel fato y chusquero. Por Max.

Posted in Opinión by maxalvarez on diciembre 11, 2009

Es un pelele en la corte del imperio, que no tiene autonomía ni para mover una pestaña, ¿Y ese fantoche ennegrecido iba a meter en cintura a los judíos? ¿Y nos dicen que pretendía cambiar el mundo? ¡Vamos ya, tu deliras! Más de lo mismo, lo triste es que millones de personas en todo el orbe están siendo vilmente engañadas por todos los cuentos. Solo tiene labia, discurso florido, hueco; estas mosquitas muertas son las más peligrosas. El estado policial de Gringolandia hace lo que le peta al lobby militar y como le peta la guerra, guerra continua tendremos, no hay otro camino. Ya puede desgañitarse el prieto monigote -si tuviese alguna intención, que lo dudo- nadie va cumplir unas órdenes que cuestionen los intereses de los poderosos, está cautivo, es un cero a la izquierda, una cagada del chacal.

Poco a poco se va abriendo paso en su oscura mollera que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud.
Alguien en su sano juicio puede creer que los poderosos seguros van a permitir anteponer la seguridad sanitaria de millones de ciudadanos, a los inmensos beneficios de la guerra continua contra el terror o mejor en beneficio del. Los seguros privados son sagrados ¿Quién va atreverse a quitarles sus potenciales clientes? Nunca será permitido a menos que ellos se lleven la parte del león de la medicina socializada.

Un día tuvo un sueño de traer las tropas a casa, cuando despertó de su mala pesadilla, miles de nuevos soldados gastaban las suelas de sus zapatos y la diñaban despanzurrados, en las duras estepas de Afganistán y Pakistán. Vivimos en un mundo al revés, donde el Nobel de la Paz atiza la guerra con miles de milicos, promoviendo asesinatos indiscriminados, mientras que los que son tenidos por tiranos -como Raul y Fidel- envian miles de médicos y educadores para ayudar a las gentes de cientos de países. Si el pánfilo pueblo gringo llegase algún día a comprender que las guerras que con tanto ardor están librando, se expiden para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría cabrearse un poquito, ¡Déjales que disfruten plácidamente de su memez suprema!

Con un dólar que más parece un dolor que una moneda, inflado y a punto de explotar, con un país máximo deudor y haciendo malabarismos en el canto de la quiebra, siguen en las mismas, creyéndose el ombligo del mundo, les va ser muy duro adaptarse a la nueva realidad, que más pronto que tarde les ha de llegar.

Me da que va durar poco el negro en la casa blanca, una fémina lo sustituirá para continuar adornando el llamativo engaño, seguramente la Palín, consumando con ello de hecho el estado policial que les viene encima y a nosotros de rebote, ya que los gobiernos de esta Europa de los mercaderes son unos títeres manejados por la guerrera Gringolandia y del que va costarles un riñón el salir y sudores y muchos disgustos a los demás. Un nuevo estado nazi –disfrazado de democracia- está a punto de terminar de encaramarse en las altas instancias de la Unión y este al contrario que su homónimo Führer –derrotado hace bastantes años- y que se le veía venir de lejos y actuaba a cara descubierta, este engendro será infinitamente más peligroso por llegar enmascarado,ahora con la piel del cordero negro, después con la cautivadora sonrisa de una mujer. ¡Que el diablo nos asista!

En el siguiente enlace, se pueden dar una vuelta por la ciudad de New York callejas y edificios incluidos. ENLACE


Pete Seeger


James Petras

¿Es la política complicada o nos la complican? Por Max.

Posted in Asturias, Opinión by maxalvarez on diciembre 3, 2009

Rescato otro escrito de 2006, ahí os lo dejo.

Desde que el uso de razón me llevó a elevar la mirada alrededor y dejar de tener como centro el ombligo, siento un martilleo en la sesera con las siguientes preguntas: ¿Deberían ser los políticos de izquierda antes de todo gente honrada? ¿Se debería exigir a esos políticos un código de buena conducta? ¿Que medidas caben tomar ante el crecimiento del escepticismo popular en relación con la política y los políticos?

No me cabe duda que los políticos tienen la obligación de ser los pilares fundamentales donde se sustente el arte de la buena gobernanza. Aunque los designios de los agentes -sería más apropiado decir sanguijuelas- del dinero, discurren por senderos bien distintos, el primer paso fue inducirnos a sentir una creciente decepción en la creencia del Estado como efectivo centro del control político de la sociedad, para ello habilitaron una serie de caminos diversos, siendo la privatización la que gozó de una prensa más favorable: De la noche a la mañana a un don alguien le interesó hacernos creer que la privatización estimula el crecimiento -y aunque así fuese- elevando a renglón seguido a la categoría de deidad de primer orden al sacrosanto mercado. Y ahí siguen instalados tercos -o testones- cual gocha tevergana, engañándonos como a pobres lelos.

Estamos anclados en el pasado, navegamos políticamente sin brújula, el patas curtias bien se encargó de robárnosla y llevarla en su zurrón a su última morada, y allí la tenemos extraviada en el valle de los xostrados entre una buena mata de floridas ortigas. Parecemos tan despistados como si el santo Mefisto se despertase un día en el Vaticano con que Satanás -de golpe y porrazo- se había acogido a la jubilación anticipada ¡menudo palo! ¡vaya tunda! ¿Contra quien podría dirigir ahora sus furores redentores?

El peso de tantos años de dictadura y pos dictadura dio como resultado un empobrecimiento mayúsculo de las cualidades intelectuales y morales de varias generaciones y las siguientes -dicen que más preparadas- son una incógnita aunque previsible dado el camino por el que transitan -un sendero muy oscuro- y ya que su concienciación política es mínima, dudo que consigan algún logro apreciable cuando les llegue su hora. Me temo que a nuestro pesar, regresamos al siglo XIX -borbón incluso- con la esperanza y el consuelo de que a finales del mismo, se alumbró la generación más importante y fantástica de ciudadanos comprometidos, por una vez esperemos -por el bien de todos- que se repita la historia.

La derecha puede perfectamente prescindir de los partidos políticos, como lo demostró durante la época de patas curtias, pero para la izquierda es vital de necesidad, no puede prescindir de un instrumento político, sea éste un partido, un frente político u otra fórmula. Su carencia no es grave para la derecha -beneficiosa sin duda- pero para la izquierda sí lo es.
Deberíamos tener muy presente que cada vez más la gente rechaza las prácticas partidarias clientelistas, poco transparentes y corruptas, de aquellos que sólo se acercan al pueblo cuando están al caer las elecciones.

Cómo no vamos a estar desencantados los electores cuando la derecha -sin ser corrida a gorrazos- emplea el mismo lenguaje de la izquierda: Palabras como reformas, cambios de estructura, preocupación por la pobreza, transición, forman hoy parte de un discurso habitual; y si por lo menos la izquierda tuviese algo de imaginación y se dedicase a renovar e innovar, pero no, esta gris y acomplejada zurda, sigue tirada a la bartola y si acaso coopera en la confusión del discurso. Resultado, repudio creciente y merecido contra los mensajes que se quedan en meras palabras, que no se traducen en actos de provecho: Resultado, el pasotismo preside la selva.

Lo simpático es que aunque la mayoría nos animásemos de repente a participar en el juego político, veríamos que las decisiones que se adoptan son al margen de los partidos, tal como está montado el chiringuito de estas democracias controladas, cuyos controladores no están sometidos a ningún mecanismo democrático, sobrevuelan instalados en las alturas, encamados en un mullido colchón de billetes.
Por otra parte se han perfeccionado enormemente los mecanismo de fabricación del consenso -van dos pasos por delante- monopolizados por las clases dominantes, que condicionan en un alto grado la forma en que la gente percibe la realidad. Sólo esto explica que sean los partidos más conservadores, que defienden los intereses de una ínfima minoría de la población, los que se hayan llevado el gato al agua logrando transformarse cuantitativamente en partidos de masas y que la base social de apoyo de sus candidatos sean -para mayor escarnio- los sectores sociales más pobres de la periferia de las ciudades y del campo.

Produce un creciente desasosiego dedicar unos minutos a rebuscar en las filas de los partidos esas raras avis que alcancen un mínimo nivel exigible a un político decente. Abundan en todas partes aznares, acebes, zaplanas, rosas diez, chaves, maragales, gentes romas -cuando no son verdaderos trileros- sin pizca de chispa y que no generan ni un rís de confianza.
El capitalismo ha revelado su gran capacidad para reciclarse y para inclinar la nueva revolución tecnológica a su favor. La clase obrera tiene limitado su poder de negociación ante la oportuna siembra del pánico a la desocupación. Oportunos lavados de cerebro con los valores mercantiles del beneficio como faro que todo lo alumbra, es la aspiración del hipócrita y del bribón que tanto abunda.

La gente corriente está harta del sistema político tradicional y quiere cosas nuevas, quiere cambios, quiere nuevas formas de hacer política, quiere una política sana, quiere transparencia y participación, quiere, en síntesis, y sería primordial, recuperar la confianza.
Pese a los años transcurridos, lamentablemente ahí siguen las preguntas sin una clara contestación, por ello os animaría a que tratárais de de ayudarme a encontrar las respuestas. ¡Gracias!

Las fotos van de calzadas romanas en Asturias y se las dedico a mi amiga Eufemia Díaz Suárez que fue quien me envió el archivo power point.


Senda de subida a Tresviso


































Yo también participé en la Revolución del 34. Por Max.

Posted in A su aire, Fotografía, Historia y vida., Opinión by maxalvarez on noviembre 26, 2009

Por espacio de quince días un vendaval de ilusión azotó con fuerza las verdes tierras astures, añejos apetitos y sueños habían comenzado a desarrollarse, renacían y se multiplicaban como fantasmas, tratando de afirmarse por medio de tambaleantes y torpes pasos, a cara descubierta, al grito de: “…socialización de la riqueza, abolición de la autoridad y el capitalismo…” intentando por todos los medios hacer pasar el carro por delante de los bueyes (La misma cantinela que quedó pendiente desde entonces y que bien podríamos entonar en la actualidad, bastantes años después)

Solo contaba con trece años, los tiempos marchaban revueltos y la escuela había sido suspendida al calor de los acontecimientos, padre llevaba unos días de huelga, las minas estaban cerradas, después de acaloradas jornadas de paro y años de espera, se habían acumulado muchas energías y ansias de cambio y ante la deriva derechista que había tomado el gobierno de la República, las gentes estaban descontentas y muy concienciadas, nada dispuestas a transigir con una eventual -y menos definitiva- vuelta atrás. Acostumbrados a una existencia áspera y últimamente libre, no mostraban su ánimo predispuesto a un retroceso por mínimo que fuese. Después de haber conseguido –hacía varios años- largar por patas al Borbón de turno, la unión y la conciencia de clase, habían ido consolidándose a marchas forzadas. Aquel día por la mañana se había acordado en la reunión vecinal, el tomar por asalto el vecino pueblo de Tameza que contaba con una corporación y un cura demasiado retrógrados y poco de fiar, con las ideas libertarias como guía, todos deberíamos arrimar el hombro a tenor de nuestras fuerzas.

Días previos siguiendo las consignas impartidas por los más organizados, mezclada la impaciencia con intuición, hizo que los mineros pasasen al ataque, convirtiendo la huelga en insurrección generalizada, habían sido neutralizados los guardias civiles y requisadas sus armas en el cuartel de Entrago y distribuidas entre las gentes más dispuestas. Ángel Suárez Suárez trabajador y conocido sindicalista en las Cuencas Mineras, se encontraba en casa de sus padres, por aquellos señaladas fechas que alumbraron la Revolución más idealista de cuantas hubo, recuperándose de un accidente de moto, conocedor del tema y al tanto de la marcha de última hora de la Revolución, tomó el mando de las operaciones en el concejo.

Cuando padre llegó a casa con la embajada que había sido destinado al pico Calduveiro, alegre y risueño me ofrecí a acompañarlo, pese a la oposición de Estrella, como buena madre temerosa de que pudiera pasarle algo al crío mayor que es quien os cuenta.

-Toda la culpa la tienes tu por andar alentando al guaje en esas monsergas –y le advirtió -¡Cuídate mucho de que y pase algo al neñu!
-¿Que y va pasar muyer? ¡Va conmigo! –le respondió padre.

El páramo aparentaba estar aletargado y tranquilo gracias al sol mustio de la seronda, el cielo limpio, sin nubes; el abrevadero un poco por encima de la Texera –donde se situaba el viejo caserón de la escuela- supuso la primer parada, debajo del nogal que daba sombra a la fuente, a la izquierda se divisaba la loma de Bobia que despedía humo, seguramente producido por la quema de rastrojos y hojas secas, en la periódica limpieza otoñal del bosque, talmente semejaba un panchón de los que madre recién sacaba del forno dos veces al mes, tarea que solía propiciar enconados enfrentamientos ya que padre con el cuento de que había sido panadero en La Habana y le gustaba el pan tierno, mientras que madre lo prefería bien cocido, esta discrepancia de pareceres daba lugar al conflicto quincenal. Ufano a lomos del burro grandote de casa, marchaba como si se tratara de acudir a la fiesta de Santana –que se celebraba a finales del mes de Agosto- entre matas de artos resecos –ya sin moras- y restos de erizos de avellanas, pasamos la revuelta del prado de las Cuandias donde padre se entretuvo a recoger un hacha más ligera que las de la mina, que guardaba en la cuadra pa podar en esta época, los fresnos allí abundantes y alimentar con sus sabrosas hojas el ganado en el otoño. Esta pradería debajo de la peña siempre fue mi lugar preferido, aparte de regalarnos el fruto de varias cerezales -una de ellas negrera- que en la estación de la yerba tanto me endulzaba el paladar, contaba con varios pascones (especie de cercados) con muros de piedra en los que solía jugar –cuando era más pequeño- con mis hermanos Ramón y Pedro. Pasamos el canto de Aspara dejando a la espalda una buena perspectiva de todo el valle de Teverga, continuamos subiendo ahora por una trocha más descansada, paralelos a la peña Gradura y con el camino sin piedras a partir del canto hasta llegar a la ermita de Santana, atrás quedaba un reguero de polvo como si arrastrásemos una hueca cola de zorro. Éramos la avanzadilla ya que la misión encomendada consistía en situarnos en el alto de Calduveiro –subida que nos llevaría cerca de una hora- también nos acompañaban los más madrugadores con sus pertrechos guerreros de escopetas y cananas bien repletas de cartuchos y desde la elevada atalaya, observar la llegada por el collado de los milicianos al pueblo, que estaba a la falda del pico y comenzar la fiesta, distraer la atención de los lugareños y también atemorizarles con un despliegue de fuegos de artificio, especie de bombazos, desde el alto risco.

Las lagartijas y los escolancios (serpientes no venenosas) asomaban prudentes sus cabezas entre las piedras de los muros del camino, los grillos y las cigarras interrumpían su hondo zumbido al paso de la desarrapada tropa, desde arriba la Mucheirina asistía silenciosa al paso de la recua revolucionaria, cargada de pistolas, escopetas y mosquetones, alegres y decididos por debajo del vuelo de su falda.

Montado en una mula iba Avelino –mi padre- pequeño, fibroso, chato y mal encarado, cuarentaitantos y minero picador, antiguo emigrante en Cuba por cerca de veinte años. En las alforjas junto con los bocadillos y la caramañola (cantimplora), llevábamos dos cajas con cartuchos de dinamita. Ricardo otro vecino y también experto minero había acomodado los fulminantes en la otra caballería, los cascos producían un sonido metálico al pisar los caminos empedrados y no diré que veía refulgir las chispas que sin duda se producían al contacto de las herraduras, por que es mentira, pero queda apuntada la realidad diurna.

Después de transcantiar, en la campera que rodea la Ermita de Santa Ana se nos ofrecía la alta planicie-valle de Marabio con el pico Calduveiro al fondo -lugar de nuestro destino- destacaba su blanca cresta quemada y esculpida por la erosión, a la derecha se recortaban las formas obtusas que dan comienzo con la peña Sala y terminan en el pico del Oubiu. A los lados del camino acompañados por el son de sus cencerros turbando el silencio de fondo del monte, pastaban lucidas vacas pardas y ratinas y algún que otra de la pequeña raza casina, poco después alcanzamos – o más bien se dejó alcanzar- una vecina del pueblo de Hedrada que cabalga montando un diminuto jumento, se situaba sobre la albarda con las dos piernas para un lado, como solían hacer las hembras en aquellos tiempos, quedó extrañada de tanta xente junta, la acompañaba un sudoroso perro ladrador con malas pulgas, que no encontró grata tanta compañía. A la izquierda en la llanada del Michadorio se divisaba la preciosa estampa de recuas de yeguas y caballos entre corros de piedra –refugio para los animales de cría- un poco más adelante se sitúan los pozos Seco y el del Agua, sumidero este último de las aguas del alto valle y del mas antiguo lago glacial, a los que ya cita Jovellanos cuando recorría el cercano camín de la Mesa. Se comentó que la noche pasada los lobos habían hecho de las suyas, dando muerte a dos potrillos de Antón de Murias y llagado a uno de Quinto el de Gradura.

Al pasar por la fuente de Piedrachonga eché pie a tierra y llené la caramañola con agua fresca, tumbados en la cercana campera se encontraban varios vaqueiros, con las faenas de la mañana cumplidas, alentando entre chanzas y socarrones comentarios, las desregladas y escopeteras huestes de la revolución, que se aprestaban a escribir un brillante capítulo de la historia de la República Socialista Asturiana proclamada pocas horas antes.

En Brañamayor dentro de la cabaña dejamos el hacha, recordar aquí los juegos de no hacía tantos años, en este mismo lugar, cuando descansaba de esmarayar (esparcir) la yerba, como me entretenía en dibujar con un palo en el arenoso suelo, límites de prados que eran ocupados por la colección de vacas y toros fabricados con la navaja con pequeñas ramas de fresno que siempre llevaba en los bolsillos, jugaba a ganadero y hasta simulaba la siega en la blanca y fina arena, empleada para fregar las chapas de las cocinas de carbón y blanquear las mesas de madera, mucho mejor y más ecológica que la lejía actual.

Entre árgumas (brezo) y continuando sobre el camino arenoso arribamos a la Casampablo, pasamos Gasparín y tomamos el camino llamorgoso, entre bardales de espinos hasta llegar a la braña de Cubielles, desde allí fuimos ganando altura por los restos de la serpenteante calzada romana –antiquísimo Camín Real de la Mesa- atravesamos tupidas matas, abandonadas estas, nos encontramos sin camino definido, cada vez con mas roquedos, cuando empinábamos los últimos tramos de la leve cuesta, ya que no pretendíamos el llegar a la cumbre, vimos aparecer a la altura de la Ermita, entrada del puerto de Marabio (mar habido, que en la realidad fue un lago) el grueso de la tropa iba engrosando sus filas según se añadían los vaqueiros que optaban por acompañar la excursión de aventura y conquista en el vecino concejo.

Elegido el lugar apropiado como campamento base de operaciones, buena atalaya del camino que bajaba al pueblo, dejamos los enseres en el suelo y la dinamita y los fulminantes los acomodaron encima de una piedra rectangular que hacía de mesa, mientras ellos procedían a dividir en dos los cartuchos de dinamita –para así tener el doble de disparos o bombas artesanales- yo fui encargado de desplazar las caballerías quitarles las albardas y atarlas con una cuerda larga para que pudiesen pacer, al lado de una pequeña y rala mata de carrascos. A renglón seguido mientras permanecíamos a la espera, dimos buena cuenta de unos bocadillos de jamón y chorizo regados con vino castellano de la bota, que nos supieron a gloria, después del último tramo de arduo camino que tuvimos que hacer a pata, ya que el terreno no era apropiado para ir a lomos de las bestias, mientras tanto seguíamos con la vista, como se desplazaba la irregular y poco aguerrida tropa.

Encender la mecha, el brazo atrás afianzar las piernas e impulsar el cartucho con todas tus fuerzas hasta despeñarlo por el acantilado que se abría a los pies, como humanas catapultas, era el método empleado para el artesanal bombardeo. Después de observar un rato la maniobra de los mayores, le pedí a padre que me dejase a mí también, accediendo este con la condición que no se lo contase a madre, así fue que me preparó cuatro medios cartuchos, les colocó el fulminante y la mecha, les fue prendió fuego y procedí a aventarlos como si fuese una piedra. En el aire bufaban y chisporreteaban mientras se consumía la mecha, poco después sentíamos al caer el estruendo y el eco retumbar en la hondonada, fue mi bautismo de fuego artillero, más adelante me libraría de la mili por estar trabajando de picador en la mina, privilegio que concedía patas curtias a quienes se deslomaban entre el negro carbón, para mayor gloria de la España del aguilucho.

Representó aquella comprometida y arriesgada toma de decisión –a la postre fieramente reprimida con cerca de 3.000 muertos- un vendaval de locura, de salida de los demonios interiores, en que borrachos de ilusiones unas gentes humildes y trabajadoras llamaron al arrebato, y pusieron en jaque todo un cambio de papeles, una vuelta de la tortilla, un toque de atención a los caciques, a la iglesia, al gobierno. Una pena que el resto de españoles se mostraran tan cobardes y no hubieran secundado lo que pudo ser y no fue, aquel mes de Octubre de 1934.

Dedicado a mi anciano padre Avelino, que hace una semana me comentó el suceso y a los compañeros de escuela que aparecen en una de las asemeyas.


Escolinos en prado Teverga


El abuelo Avelino


Avelino hijo y Georgina


Minín en la escuela de Prado.


Angel Suarez Suarez


Plano de Teverga


Calduveiro


La Mucheirina


Prado desde el monte.


La cruz metálica de Santana


Camín de Cubielles


Ermita


Brañamayor


Vista desde Cubielles, valle de Marabio


Flor de cerezo


Fabada


Yeguas junto a la cruz


Santa Ana


Yeguas frente a Caldoveiro


Oso pardo


Lobo con cara de pocos amigos


Colegiata


Santana


El sol derritiendo la helada en Marabio.

De libertades y condenas. Por Max.

Posted in Actualidad, Opinión, Política by maxalvarez on diciembre 29, 2008

Menos mal que no hay uniformidad, aunque escasas, también se encuentra algún rara avis que aparentan ser de otra galaxia, en esta España de corto recorrido y donde muchos se sienten demócratas de aneja prosapia, todo cristo ve como normal que se saque ¡por que sí! de la alcaldía a unos sujetos -elegidos en unas elecciones más o menos democráticas- y a los que no les sale de los cataplines el manifestar condena a ETA –quizá hasta puede que no les importase demasiado el hacerlo- pero me imagino que basta que se lo pidan -los impresentables que bien conocemos- con tan machacona insistencia, para que se muestren reacios a atender los disparatadas ocurrencias de los interesados de turno. Es dura la opinión que sin duda nos merecen los atentados, pero no debemos confundir los términos, las gentes hay que juzgarlas por lo que hacen, no por lo que dicen, que es harina de otro costal.

Llevo tiempo pensando que es una barbaridad monumental el criminalizar por que sí. A esos tan demócratas ellos, seguramente les parecería de perlas que recíprocamente a los alcaldes, diputados o senadores del PP –y algunos del PSOE- se les exigiese, antes de tomar posesión de la alcaldía o del escaño, se les pusiera en la tesitura de rubricar una condena formal al franquismo –que puede que en algún caso hasta alcance a sus mismos padres- ¿estarían dispuestos sus señorías a someterse a esa exigencia? Y no me vengan con que ETA mató y sigue matando, ya que el franquismo les gana por la mano, lo hizo antes, en mayor cantidad y con más saña, y no lo sigue haciendo ahora, por que de momento no tiene las riendas, ni los medios, ni se lo propone.

La libertad de expresión no es la tripa de san jorge que estira y encoge a conveniencia, o es viable y se practica en toda su extensión o no es tal. O tenemos libertad para pensar y decir lo que nos plazca, sin que nadie nos coaccione, o simplemente no la tenemos, pero entonces no presumamos de lo que carecemos, ni pretendamos dar lecciones a chinos y cubanos –por ejemplo-. Y no es que los sujetos encausados hayan sacado los pies del tiesto, llevado a cabo alguna monumental barrabasada, es que los quieren obligar a decir ¿con que palabras? ¿sirven cualesquiera? ¿o tienen que ser las que les dicten ellos? Si esos vascones no quieren gastar saliva en condenas, ¿existe alguna autoridad moral que los pueda obligar sin agredir? Si sus vecinos con los votos les pusieron en esos puestos del consistorio ¿Hay alguien con autoridad suficiente para revocar esa decisión del pueblo soberano?

Otros que tal bailan, los judíos cuentan con la libertad de erigirse en jueces y verdugos, les vino como anillo al dedo el holocausto, es la disculpa perfecta para tratar de justificar un comportamiento similar al que sufrieron de manos de los nazis, ahora lo practican con los palestinos, dando muestras de ser unos alumnos aventajados. No demuestran ser de mejor calaña. Nadie se atreve a criticarlos y van por su mundo reviviendo los crímenes que en su día los alemanes les infringieron, ensañándose en las carnes de los palestinos, fieles a su ojo por ojo, lavan su sangre con la de los indefensos habitantes de Gaza. Esta Europa de los mercaderes da asco y grima, ni una mínima condena se atreven a manifestar. ¿Qué se pide hacer en España con los partidos que no condenan el terrorismo? Estos que tanto alardean de no querer hablar con terroristas ¿serán capaces de romper relaciones con el estado terrorista de Israel? ¿No solían aseverar que todos los terrorismos son iguales? Tan parlanchines como solían ser, ni por asomo se les escucha decir ni mú ¿Se habrán quedado mudos de repente? ¿Les habrá comido la lengua el gato?

LOS NUEVOS NAZIS


Volvemos a Juan Marsé

Rabos de lagartija

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MENOS MAL QUE ISRAEL ES UNA DEMOCRACIA




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De fosas y desaparecidos. Por Max.

Posted in Opinión by maxalvarez on septiembre 15, 2008

Reintegrado al curro con arduo dolor, después de pasar unos días en Londres –gran urbe- aislado de la actualidad, encuentro como los pronósticos de la bancarrota del inhumano y liberal tinglado económico mundial, van poco a poco tomando cuerpo. No siento la más mínima pena por los parásitos y especuladores varios, que bien podrían haberse ido al carajo tan ricamente hace mucho tiempo –ahorrándonos de paso bastante sufrimiento- lo verdaderamente grave es el dolor que encadenan detrás de ellos, millones de gentes que nos vimos tentadas y engañadas a vivir por encima de nuestras posibilidades y que de pronto nos vamos a encontrar abocadas en un puro horizonte de supervivencia.

¡Pa mear y no echar gota! Ahora va resultar que la culpa de que todavía haya familias que no sepan en que cuneta están enterrados sus parientes, la tienen esos mismos familiares por desdejados. Y que esto lo manifiesten unos socialistos que llevan treinta años en labores de desgobierno, con amplias responsabilidades judiciales, sembrando obstáculos al camino de los que sí querían conocer. No debemos dejarnos engañar, cuando de sobra sabemos que en ese largo tiempo, toda su preocupación por el tema, fue alumbrar una ley de desmemoria histórica, digna del limpiabotas del quícaro sanguinario, y después se hacen cruces por que las gentes no saben. Marchan todo el tiempo tan campantes del brazo de los pperros, imbuidos de un cinismo que les permite igualar: asesinados con asesinos, gobernantes legitimados con golpistas y todo ello sin despeinarse ni ponerse colorados.

Su churro de Memoria Histórica no es más que un acto de propaganda pura y dura: Ni los criminales van a ir a la cárcel, en contra de la política seguida con los asesinos nazis, con delitos de Lesa Humanidad, similares a los cometidos por los fascistas patrios. Ni mucho menos serán obligados a devolver los bienes robados a sus legítimos dueños. Ni siquiera se van anular las sentencias, de las farsas de juicios aliñados por los del prietas las filas. Seguiremos con los nombres de los criminales fascistas presidiendo y adornando calles y monumentos. Con cientos de libros de estudio, ensalzando el criminal fascismo. Permitiendo manifestaciones como la del otro día en Burgos a mayor gloria de las nuevas camadas de alevines de fascistas. Se las arreglaron de maravillas para enviar al Garzón de avanzadilla, de cara a entretener a los votantes de izquierda, simulando que se hace algo y la realidad es que la ley de la Memoria Histórica no dio ni un paso, sigue siendo un tieso florero, sin contenido. El censo e incienso garzoniano de la ignominia, enmascara un nuevo episodio de propaganda barata.

Cuando les entrará por la mollera, que según establecen los organismos internacionales, las leyes de amnistía dictadas en casos de crímenes contra los derechos humanos son radicalmente nulas. Es que no se quieren enterar y aprovechan para dejarnos caer disimuladamente que el régimen no debió ser tan malo, cuando los españoles aceptamos como jefe de Estado, a alguien designado por el criminal dictador. Como si la farsa montada le diese alguna legitimidad al borbónico, campechano y coloradote marinero del tinto don Simón.

Otro libro de Santiago Gamboa

Perder es cuestión de método de Santigo Gamboa