Obama, un Nóbel fato y chusquero. Por Max.
Es un pelele en la corte del imperio, que no tiene autonomía ni para mover una pestaña, ¿Y ese fantoche ennegrecido iba a meter en cintura a los judíos? ¿Y nos dicen que pretendía cambiar el mundo? ¡Vamos ya, tu deliras! Más de lo mismo, lo triste es que millones de personas en todo el orbe están siendo vilmente engañadas por todos los cuentos. Solo tiene labia, discurso florido, hueco; estas mosquitas muertas son las más peligrosas. El estado policial de Gringolandia hace lo que le peta al lobby militar y como le peta la guerra, guerra continua tendremos, no hay otro camino. Ya puede desgañitarse el prieto monigote -si tuviese alguna intención, que lo dudo- nadie va cumplir unas órdenes que cuestionen los intereses de los poderosos, está cautivo, es un cero a la izquierda, una cagada del chacal.
Poco a poco se va abriendo paso en su oscura mollera que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud.
Alguien en su sano juicio puede creer que los poderosos seguros van a permitir anteponer la seguridad sanitaria de millones de ciudadanos, a los inmensos beneficios de la guerra continua contra el terror o mejor en beneficio del. Los seguros privados son sagrados ¿Quién va atreverse a quitarles sus potenciales clientes? Nunca será permitido a menos que ellos se lleven la parte del león de la medicina socializada.
Un día tuvo un sueño de traer las tropas a casa, cuando despertó de su mala pesadilla, miles de nuevos soldados gastaban las suelas de sus zapatos y la diñaban despanzurrados, en las duras estepas de Afganistán y Pakistán. Vivimos en un mundo al revés, donde el Nobel de la Paz atiza la guerra con miles de milicos, promoviendo asesinatos indiscriminados, mientras que los que son tenidos por tiranos -como Raul y Fidel- envian miles de médicos y educadores para ayudar a las gentes de cientos de países. Si el pánfilo pueblo gringo llegase algún día a comprender que las guerras que con tanto ardor están librando, se expiden para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría cabrearse un poquito, ¡Déjales que disfruten plácidamente de su memez suprema!
Con un dólar que más parece un dolor que una moneda, inflado y a punto de explotar, con un país máximo deudor y haciendo malabarismos en el canto de la quiebra, siguen en las mismas, creyéndose el ombligo del mundo, les va ser muy duro adaptarse a la nueva realidad, que más pronto que tarde les ha de llegar.
Me da que va durar poco el negro en la casa blanca, una fémina lo sustituirá para continuar adornando el llamativo engaño, seguramente la Palín, consumando con ello de hecho el estado policial que les viene encima y a nosotros de rebote, ya que los gobiernos de esta Europa de los mercaderes son unos títeres manejados por la guerrera Gringolandia y del que va costarles un riñón el salir y sudores y muchos disgustos a los demás. Un nuevo estado nazi –disfrazado de democracia- está a punto de terminar de encaramarse en las altas instancias de la Unión y este al contrario que su homónimo Führer –derrotado hace bastantes años- y que se le veía venir de lejos y actuaba a cara descubierta, este engendro será infinitamente más peligroso por llegar enmascarado,ahora con la piel del cordero negro, después con la cautivadora sonrisa de una mujer. ¡Que el diablo nos asista!
En el siguiente enlace, se pueden dar una vuelta por la ciudad de New York callejas y edificios incluidos. ENLACE







![noam_chomsky_human_rights[1]](http://maxalvarez.files.wordpress.com/2009/12/noam_chomsky_human_rights1.jpg?w=720&h=788)







¿Es la política complicada o nos la complican? Por Max.
Rescato otro escrito de 2006, ahí os lo dejo.
Desde que el uso de razón me llevó a elevar la mirada alrededor y dejar de tener como centro el ombligo, siento un martilleo en la sesera con las siguientes preguntas: ¿Deberían ser los políticos de izquierda antes de todo gente honrada? ¿Se debería exigir a esos políticos un código de buena conducta? ¿Que medidas caben tomar ante el crecimiento del escepticismo popular en relación con la política y los políticos?
No me cabe duda que los políticos tienen la obligación de ser los pilares fundamentales donde se sustente el arte de la buena gobernanza. Aunque los designios de los agentes -sería más apropiado decir sanguijuelas- del dinero, discurren por senderos bien distintos, el primer paso fue inducirnos a sentir una creciente decepción en la creencia del Estado como efectivo centro del control político de la sociedad, para ello habilitaron una serie de caminos diversos, siendo la privatización la que gozó de una prensa más favorable: De la noche a la mañana a un don alguien le interesó hacernos creer que la privatización estimula el crecimiento -y aunque así fuese- elevando a renglón seguido a la categoría de deidad de primer orden al sacrosanto mercado. Y ahí siguen instalados tercos -o testones- cual gocha tevergana, engañándonos como a pobres lelos.
Estamos anclados en el pasado, navegamos políticamente sin brújula, el patas curtias bien se encargó de robárnosla y llevarla en su zurrón a su última morada, y allí la tenemos extraviada en el valle de los xostrados entre una buena mata de floridas ortigas. Parecemos tan despistados como si el santo Mefisto se despertase un día en el Vaticano con que Satanás -de golpe y porrazo- se había acogido a la jubilación anticipada ¡menudo palo! ¡vaya tunda! ¿Contra quien podría dirigir ahora sus furores redentores?
El peso de tantos años de dictadura y pos dictadura dio como resultado un empobrecimiento mayúsculo de las cualidades intelectuales y morales de varias generaciones y las siguientes -dicen que más preparadas- son una incógnita aunque previsible dado el camino por el que transitan -un sendero muy oscuro- y ya que su concienciación política es mínima, dudo que consigan algún logro apreciable cuando les llegue su hora. Me temo que a nuestro pesar, regresamos al siglo XIX -borbón incluso- con la esperanza y el consuelo de que a finales del mismo, se alumbró la generación más importante y fantástica de ciudadanos comprometidos, por una vez esperemos -por el bien de todos- que se repita la historia.
La derecha puede perfectamente prescindir de los partidos políticos, como lo demostró durante la época de patas curtias, pero para la izquierda es vital de necesidad, no puede prescindir de un instrumento político, sea éste un partido, un frente político u otra fórmula. Su carencia no es grave para la derecha -beneficiosa sin duda- pero para la izquierda sí lo es.
Deberíamos tener muy presente que cada vez más la gente rechaza las prácticas partidarias clientelistas, poco transparentes y corruptas, de aquellos que sólo se acercan al pueblo cuando están al caer las elecciones.
Cómo no vamos a estar desencantados los electores cuando la derecha -sin ser corrida a gorrazos- emplea el mismo lenguaje de la izquierda: Palabras como reformas, cambios de estructura, preocupación por la pobreza, transición, forman hoy parte de un discurso habitual; y si por lo menos la izquierda tuviese algo de imaginación y se dedicase a renovar e innovar, pero no, esta gris y acomplejada zurda, sigue tirada a la bartola y si acaso coopera en la confusión del discurso. Resultado, repudio creciente y merecido contra los mensajes que se quedan en meras palabras, que no se traducen en actos de provecho: Resultado, el pasotismo preside la selva.
Lo simpático es que aunque la mayoría nos animásemos de repente a participar en el juego político, veríamos que las decisiones que se adoptan son al margen de los partidos, tal como está montado el chiringuito de estas democracias controladas, cuyos controladores no están sometidos a ningún mecanismo democrático, sobrevuelan instalados en las alturas, encamados en un mullido colchón de billetes.
Por otra parte se han perfeccionado enormemente los mecanismo de fabricación del consenso -van dos pasos por delante- monopolizados por las clases dominantes, que condicionan en un alto grado la forma en que la gente percibe la realidad. Sólo esto explica que sean los partidos más conservadores, que defienden los intereses de una ínfima minoría de la población, los que se hayan llevado el gato al agua logrando transformarse cuantitativamente en partidos de masas y que la base social de apoyo de sus candidatos sean -para mayor escarnio- los sectores sociales más pobres de la periferia de las ciudades y del campo.
Produce un creciente desasosiego dedicar unos minutos a rebuscar en las filas de los partidos esas raras avis que alcancen un mínimo nivel exigible a un político decente. Abundan en todas partes aznares, acebes, zaplanas, rosas diez, chaves, maragales, gentes romas -cuando no son verdaderos trileros- sin pizca de chispa y que no generan ni un rís de confianza.
El capitalismo ha revelado su gran capacidad para reciclarse y para inclinar la nueva revolución tecnológica a su favor. La clase obrera tiene limitado su poder de negociación ante la oportuna siembra del pánico a la desocupación. Oportunos lavados de cerebro con los valores mercantiles del beneficio como faro que todo lo alumbra, es la aspiración del hipócrita y del bribón que tanto abunda.
La gente corriente está harta del sistema político tradicional y quiere cosas nuevas, quiere cambios, quiere nuevas formas de hacer política, quiere una política sana, quiere transparencia y participación, quiere, en síntesis, y sería primordial, recuperar la confianza.
Pese a los años transcurridos, lamentablemente ahí siguen las preguntas sin una clara contestación, por ello os animaría a que tratárais de de ayudarme a encontrar las respuestas. ¡Gracias!
Las fotos van de calzadas romanas en Asturias y se las dedico a mi amiga Eufemia Díaz Suárez que fue quien me envió el archivo power point.












Senda de subida a Tresviso






































































De libertades y condenas. Por Max.
Menos mal que no hay uniformidad, aunque escasas, también se encuentra algún rara avis que aparentan ser de otra galaxia, en esta España de corto recorrido y donde muchos se sienten demócratas de aneja prosapia, todo cristo ve como normal que se saque ¡por que sí! de la alcaldía a unos sujetos -elegidos en unas elecciones más o menos democráticas- y a los que no les sale de los cataplines el manifestar condena a ETA –quizá hasta puede que no les importase demasiado el hacerlo- pero me imagino que basta que se lo pidan -los impresentables que bien conocemos- con tan machacona insistencia, para que se muestren reacios a atender los disparatadas ocurrencias de los interesados de turno. Es dura la opinión que sin duda nos merecen los atentados, pero no debemos confundir los términos, las gentes hay que juzgarlas por lo que hacen, no por lo que dicen, que es harina de otro costal.
Llevo tiempo pensando que es una barbaridad monumental el criminalizar por que sí. A esos tan demócratas ellos, seguramente les parecería de perlas que recíprocamente a los alcaldes, diputados o senadores del PP –y algunos del PSOE- se les exigiese, antes de tomar posesión de la alcaldía o del escaño, se les pusiera en la tesitura de rubricar una condena formal al franquismo –que puede que en algún caso hasta alcance a sus mismos padres- ¿estarían dispuestos sus señorías a someterse a esa exigencia? Y no me vengan con que ETA mató y sigue matando, ya que el franquismo les gana por la mano, lo hizo antes, en mayor cantidad y con más saña, y no lo sigue haciendo ahora, por que de momento no tiene las riendas, ni los medios, ni se lo propone.
La libertad de expresión no es la tripa de san jorge que estira y encoge a conveniencia, o es viable y se practica en toda su extensión o no es tal. O tenemos libertad para pensar y decir lo que nos plazca, sin que nadie nos coaccione, o simplemente no la tenemos, pero entonces no presumamos de lo que carecemos, ni pretendamos dar lecciones a chinos y cubanos –por ejemplo-. Y no es que los sujetos encausados hayan sacado los pies del tiesto, llevado a cabo alguna monumental barrabasada, es que los quieren obligar a decir ¿con que palabras? ¿sirven cualesquiera? ¿o tienen que ser las que les dicten ellos? Si esos vascones no quieren gastar saliva en condenas, ¿existe alguna autoridad moral que los pueda obligar sin agredir? Si sus vecinos con los votos les pusieron en esos puestos del consistorio ¿Hay alguien con autoridad suficiente para revocar esa decisión del pueblo soberano?
Otros que tal bailan, los judíos cuentan con la libertad de erigirse en jueces y verdugos, les vino como anillo al dedo el holocausto, es la disculpa perfecta para tratar de justificar un comportamiento similar al que sufrieron de manos de los nazis, ahora lo practican con los palestinos, dando muestras de ser unos alumnos aventajados. No demuestran ser de mejor calaña. Nadie se atreve a criticarlos y van por su mundo reviviendo los crímenes que en su día los alemanes les infringieron, ensañándose en las carnes de los palestinos, fieles a su ojo por ojo, lavan su sangre con la de los indefensos habitantes de Gaza. Esta Europa de los mercaderes da asco y grima, ni una mínima condena se atreven a manifestar. ¿Qué se pide hacer en España con los partidos que no condenan el terrorismo? Estos que tanto alardean de no querer hablar con terroristas ¿serán capaces de romper relaciones con el estado terrorista de Israel? ¿No solían aseverar que todos los terrorismos son iguales? Tan parlanchines como solían ser, ni por asomo se les escucha decir ni mú ¿Se habrán quedado mudos de repente? ¿Les habrá comido la lengua el gato?
Volvemos a Juan Marsé
MENOS MAL QUE ISRAEL ES UNA DEMOCRACIA
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De fosas y desaparecidos. Por Max.
Reintegrado al curro con arduo dolor, después de pasar unos días en Londres –gran urbe- aislado de la actualidad, encuentro como los pronósticos de la bancarrota del inhumano y liberal tinglado económico mundial, van poco a poco tomando cuerpo. No siento la más mínima pena por los parásitos y especuladores varios, que bien podrían haberse ido al carajo tan ricamente hace mucho tiempo –ahorrándonos de paso bastante sufrimiento- lo verdaderamente grave es el dolor que encadenan detrás de ellos, millones de gentes que nos vimos tentadas y engañadas a vivir por encima de nuestras posibilidades y que de pronto nos vamos a encontrar abocadas en un puro horizonte de supervivencia.
¡Pa mear y no echar gota! Ahora va resultar que la culpa de que todavía haya familias que no sepan en que cuneta están enterrados sus parientes, la tienen esos mismos familiares por desdejados. Y que esto lo manifiesten unos socialistos que llevan treinta años en labores de desgobierno, con amplias responsabilidades judiciales, sembrando obstáculos al camino de los que sí querían conocer. No debemos dejarnos engañar, cuando de sobra sabemos que en ese largo tiempo, toda su preocupación por el tema, fue alumbrar una ley de desmemoria histórica, digna del limpiabotas del quícaro sanguinario, y después se hacen cruces por que las gentes no saben. Marchan todo el tiempo tan campantes del brazo de los pperros, imbuidos de un cinismo que les permite igualar: asesinados con asesinos, gobernantes legitimados con golpistas y todo ello sin despeinarse ni ponerse colorados.
Su churro de Memoria Histórica no es más que un acto de propaganda pura y dura: Ni los criminales van a ir a la cárcel, en contra de la política seguida con los asesinos nazis, con delitos de Lesa Humanidad, similares a los cometidos por los fascistas patrios. Ni mucho menos serán obligados a devolver los bienes robados a sus legítimos dueños. Ni siquiera se van anular las sentencias, de las farsas de juicios aliñados por los del prietas las filas. Seguiremos con los nombres de los criminales fascistas presidiendo y adornando calles y monumentos. Con cientos de libros de estudio, ensalzando el criminal fascismo. Permitiendo manifestaciones como la del otro día en Burgos a mayor gloria de las nuevas camadas de alevines de fascistas. Se las arreglaron de maravillas para enviar al Garzón de avanzadilla, de cara a entretener a los votantes de izquierda, simulando que se hace algo y la realidad es que la ley de la Memoria Histórica no dio ni un paso, sigue siendo un tieso florero, sin contenido. El censo e incienso garzoniano de la ignominia, enmascara un nuevo episodio de propaganda barata.
Cuando les entrará por la mollera, que según establecen los organismos internacionales, las leyes de amnistía dictadas en casos de crímenes contra los derechos humanos son radicalmente nulas. Es que no se quieren enterar y aprovechan para dejarnos caer disimuladamente que el régimen no debió ser tan malo, cuando los españoles aceptamos como jefe de Estado, a alguien designado por el criminal dictador. Como si la farsa montada le diese alguna legitimidad al borbónico, campechano y coloradote marinero del tinto don Simón.
Otro libro de Santiago Gamboa
Perder es cuestión de método de Santigo Gamboa



























































































































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