República, monarquía, iglesia y Democracia. Por Max.
El conocido agente de la CIA Felipe González –acreditado también como el señor X- en su día infiltrado por los alemanes en el PSOE, para desactivar el socialismo español, tuvo en sus manos con mayoría absoluta, la oportunidad de poner en su sitio, tanto a la monarquía como a la iglesia, heredadas del antiguo régimen. Contó con la coyuntura favorable de haber podido soltar tan pesados fardos, de replantearse de una repajolera vez, las relaciones del Estado con la Iglesia, y de paso atemperar en su justa medida la caduca forma monárquica de Gobierno, que patas cortas nos había legado, con su gracioso “atado y bien atado”.
Nada hizo por la labor, por supuesto fiel a sus amos, consiguió que los socialistos empeoraran la precaria situación Iglesia-Estado, ampliando el margen de concesiones a la Iglesia y de paso reforzando la Borbónica monarquía franquista. Vino después ZP -otro que tal baila- mucho mentar a su abuelo republicano, para políticamente hacer todo lo contrario al espíritu de la República. Si el mayor empeño de la laica República fue desembarazarse del peso que suponía un país mediatizado por los religiosos, y hacerse independiente, tenemos a ZP con la inestimable ayuda de la mojigata De la Vega, circulando en sentido contrario. Ni denuncia los convenios con la Santa Sede del jefe de los curas –por cierto, tratados a todas luces anticonstitucionales- sino que los agrava con más cargas a favor de la Iglesia.
Si los acuerdos indicaban que a partir del cuarto año, los católicos deberían comenzar a caminar solos, a valerse por si mismos, a financiarse con las aportaciones económicas de sus devotos fieles, pasamos en la actualidad, a que con ZP, el Estado está obligado a financiar sin sonrojarse la encanallada secta. Un atropello de monumentales proporciones, y pa seguir.
La Constitución se la envaina y el Estado que debería ser neutro, con estos sujetos se rinde a los pies del santón del Vaticano, que envalentonado hasta se atreve a predicar la libertad de hacer lo que la Iglesia le pete. Un país sometido al depositario de la verdad absoluta en el vicario de Cristo, nunca podrá ser considerado libre.
En España, hasta llegamos a creernos que tenemos democracia y todo por que contamos con periódicas elecciones y una limitada libertad de partidos políticos, sin enterarnos que en realidad España no es una democracia, en primer lugar se quiebra al tener un poder fijo como es la impune Corona, que representa un eslabón antidemocrático, completado con un segundo eslabón, encarnado en un poder todavía más dañino, la Iglesia que niega con el mayor cinismo la libertad de conciencia. Es imprescindible contar con libertad de expresión y de pensamiento, para poder considerarnos una democracia medio pensionista.
Una iglesia tan arcaica donde las haya, en parecida medida a como ya lo era en el 31, que se declara poseedora del poder espiritual por encima del poder político, libremente elegido por los ciudadanos. Así tenemos que se opone frontalmente a los matrimonios gays, por que consideran que ellos cuentan con la única definición de matrimonio, ellos poseen la verdad y la ética, la exclusiva libertad permitida es el matrimonio eclesiástico, creen que están ungidos por el ser supremo y de ahí no hay quien los apee, que da idea de la calidad de su pretendida libertad, y respeto al pensamiento ajeno.
Además tenemos que soportar su consentida imposición, ya que para adquirir la condición de ciudadano cabal y llegar a la edad de votar con garantías, antes tendrás que pasar la prueba del algodón que representa el filtro de la clase de religión, bien sea en la escuela pública o privada, si te opones serás tachado de totalitario y dirán que estás negando el sistema de libertades.
En democracia España tiene muy poco que decir, es un país oligárquico, organizado y metido de lleno en el bipartidismo, gracias a las corruptelas chapuceras de la santa transición. Partidos políticos sin transparencia interna, con listas cerradas, regido todo el batí burrillo por una ley electoral falsa y discriminadora.
Un estado laico debe proteger por igual a todos, tanto a los que tienen creencias religiosas, como a los ateos. Ahora bien, permitir decir, pensar y actuar, a la secta, restregándonos por las narices a los diferentes, que solo ellos están en posesión de la verdad absoluta, como hace de continuo la Iglesia Católica, es la negación de la libertad y de la igualdad. ¿Por qué va a ser su conciencia superior a la mía?
Los religiosos conciben el universo en dos planos, uno natural y otro sobrenatural. La ciencia ya considera esa distinción improcedente, el plano sobrenatural es una entelequia, las leyes de la naturaleza y la materia son al final los padres del pensamiento, ya conocemos de sobra como funciona el cerebro, es pura química. Muchos nos negamos a retorcer las leyes físicas y químicas, y dar carta de realidad a un plano añadido que funciona por inspiración del pajarraco del Vaticano. ¡Cada vez cuela menos!
¡Más madera! ¿Culpables de la crisis? ¡Los obreros! Por Max.
Ríete tu de la Gran Depresión, aquello fue un juego de niños comparado con lo que se nos viene encima, cada vez que hacen un augurio sobre el final de la crisis, sobreviene un cataclismo de mayor envergadura ¡y lo que te rondaré morena! Los hechiceros de la tribu malgastan sus fuerzas dando palos de ciego a diestro y siniestro, no encuentran el camino, están aturdidos y eso que el colapso del capitalismo no ha hecho más que amenazar con derrumbe.
Si teníamos poco con la crisis del dinero, se va sumar próximamente la venganza por parte de la naturaleza, tratada en este último siglo sin contemplaciones por el hombre, en el marco de un capitalismo consumista y depredador. Se ve que ha llegado nuestra hora, la paciente naturaleza nos las va cobrar todas juntas, e igual que hicimos nosotros con ella, por las bravas y en el momento menos oportuno.
Oímos hablar de la escasez del agua como el que oye llover, del agotamiento de las tierras cultivables, que sin duda conducirán a cientos de guerras y agrias disputas, sin pestañear. Ventas masivas de tierras a multinacionales –colonialismo de nuevo cuño- lo consideramos pecata minuta. Desengañémonos, estamos paladeando el aperitivo de la total y lógica crisis de la Civilización Occidental. La crisis financiera se traspasa a la economía real a uña de caballo. El capitalismo trata de salvar los muebles y si acaso sacar nueva tajada, seguir con los elevados gastos militares como si tal cosa, continuar disminuyendo los gastos fiscales para las grandes fortunas, y por otro lado intensificar las dentelladas al ya flaco Estado del bienestar, o que los sindicatos sigan tan dóciles como hasta ahora.
Al capital le importa un comino la crisis alimentaria, lo que verdaderamente le duele en sus carnes es la crisis de ganancias. En que cabeza cabe, considerar como normal que la economía financiera sea diez veces superior a la economía real, como de hecho sucede en la actualidad, es algo contra natura, muy ciego hay que estar para no percatarse de la total aberración en que vivíamos.
Lo simpático es que para el capital, los culpables últimos de la crisis somos -por partida doble- los pobres obreros, en épocas de bonanza por que nos hizo la boca un fraile y no paramos de pedir y en épocas de desaceleración, sucede que en cuanto barruntamos el menor nubarrón, nos entra la tembladera, dejamos de comprar y de resultas se va todo al garete. A mayor recochineo, tenemos que cargar con el san benito de ser unos putos gallinas, de tener pánico, de entrar en psicosis colectiva por un quítame ya unas pajas.
Asistimos a la fuga hacia adelante de los países, marcando el camino –como no podía ser de otra manera- Gringolandia, dándole sin parar a la máquina de fabricar billetes verdes, que seguro no va a resolver nada, estamos en la antesala del ¡Sálvese quien pueda! Los usanos preparan un corralito a escala global y todos los indicios apuntan a que se llevará a efecto en el 2009 año que pasará a la historia como el del mayor desastre. Llama a la puerta el colapso del dólar. Urge deshacerse como sea de las apestosas estampitas, dentro de muy poco puede que sea demasiado tarde y no valgan ni el coste del papel de que están hechas.
El libro de hoy es de Gerald Brenan
Las fotos van del Gijón Antiguo
Incluida la canción “Gijón del alma”
Menos borboneo y más república. Por Max.
En este primer mundo estamos llegando al límite –en los otros mundos llevan siglos más allá del límite- a partir del cual las gentes comiencen a cuestionarse hasta la propia existencia, quizá nos sirva para abrir un poco los ojos y de oportuno revulsivo. A los parias de nuestro estado nos esperan tiempos muy crudos y no podemos seguir cargando ni un día más con el pesado fardo que representan los Borbones y su Constitución Monárquica ¡Ya estuvo bien! Treinta años de fraude continuado, derechos sociales y libertades políticas, limadas ante nuestras narices, viruta a viruta. Ahora los pícaros generadores de la monumental crisis -gracias a su insaciable sed de perras- nos reclaman a los que no tuvimos ni arte ni parte, con el mayor de los cinismos, nuevos sacrificios, y son precisamente ellos que redujeron el Estado a la mínima expresión, para que no se le ocurriese ni por asomo, el defender aunque solo fuese un poco, los intereses de los trabajadores, ahora claman a ese mismo Gobierno para que los ayude, subvencione y sanee sus cuentas, llegan hasta abrazar por momentos el odiado socialismo, que dura exactamente lo que tarda en llegar a sus manos el chorro de dinero –de la caxa común- que les regala el Estado. Estos son temas sagrados. Y como no, ZP siempre dispuesto, como buen lacayo católico, improvisa un perfecto y natural giro a la diestra, acude presuroso en su auxilio, trasvasando los dineros de todos, a los bolsillos particulares de unos pocos, que hace cuatro días amasaron cuantiosas fortunas a ladrillazo que te crió. Es una especie de saqueo consentido de las arcas estatales, de un dinero que no tienen ¡que van a tener! -me temo muy mucho que ya estén caninas y más que las dejarán- Ni siquiera es dinero real, se trata de un nuevo apaño contable, otro juego de malabares, similar al que dio origen a la ruinosa situación que penamos en la actualidad.
Estamos asistiendo a la entrega acelerada, por parte del Estado, del sector público, como muestra de buena voluntad, en aras de apuntalar el desembarco y toma de los últimos reductos –por parte de los esquilmadores profesionales- como son la educación, la sanidad, el agua, el transporte y todo aquello que huela a servicio fundamental de la ciudadanía. Así atados de pies y manos seremos sacrificados en bien de perpetuar el negocio de esos listos trileros. Nos las dan todas en el hocico y no escarmentamos, si acaso nos enrollarnos como el erizo, lo malo es que a diferencia de este, no contamos con unas afiladas púas que nos protejan. La Unión Europea -como no podía ser menos- coopera con su famosa directiva Bolkenstein, ramificada en diversos apartados como la de la vergüenza –encarcelamiento de inmigrantes- la muy progresista dedicada a alargar la jornada de los esclavos hasta las 65 horas semanales y bastantes más de parecido jaez, tendentes todas ellas a sacarles las cosquillas a los sufridos votantes.
La salida del atolladero la fían a que las gentes se sigan apretando el cinturón, que ganen menos. Primero nos metieron en la boca el caramelo de los préstamos con intereses irrisorios para que consumiéramos por encima de nuestras posibilidades, mientras ellos doraban sus fortunas ¡Almas de cántaro! ¿Cómo esperáis que compren los artículos que vendéis? Si a los individuos les regateáis el dinero para llevar a sus casas, si no disponen de billetes en la faltriquera, mal los pueden gastar en la compra de vuestros productos. Eso sería así en una sociedad con mercado real, estaba olvidando que para los oligarcas, las grandes empresas y bancos, lo de menos es la economía palpable, ellos juegan a otro nivel, especulando en tinglados de bolsas y lavando sus coloreadas estampitas en paraísos fiscales.
Fomentan en nosotros el individualismo, la violencia y el militarismo, sin encontrar resistencia de nuestra parte. Puntualmente el fútbol nos entretiene cada fin de semana, sin ver más allá de nuestras narices, alguna vez tendremos que levantar la cabeza. ¿O acaso estaremos condenados a agachar la cerviz para siempre? Nuestras defensas también entraron en recesión, encojemos cual sexo satisfecho, sin haber llegado a tanto y maldito si osamos revelarnos ni plantarles cara. Estamos a verlas venir, en todo momento nos tentamos la ropa y no reparamos, que de vez en cuando es muy sano mancharse, como cuando éramos niños y pataleábamos gozosos en medio de los charcos y puede que hasta sea una gran victoria, el que el zurcido de algún desgarrador siete, adorne nuestra inmaculada indumentaria.
Urge superar el camelo de la Transición y tomar de una vez por todas, con agallas y verdadero compromiso, el derrocamiento del añejo régimen heredado y enmascarado por una monarquía protectora del antiguo poder político y económico. Cuando cientos de familias se ven abocadas a quedar sin casa y sin trabajo, por contra se incrementa la subvención a los parásitos de la Zarzuela, se sigue derrochando a manos llenas el escaso dinero, en pagar a los díscolos arrendadores del cielo y para colmo se gasta la pasta gansa en fastos de celebración del 30 aniversario de una Constitución, falsa, obsoleta y puro papel mojado. Cuando por contra nos está esperando con los brazos abiertos una ideal, seductora y perfumada III República Popular, Laica y Federal, que debiera ser el resultado de la libre voluntad de los pueblos del Estado Español, que sea salvaguardia en especial, de los intereses de los más desfavorecidos de los trabajadores tantas veces ignorados o sembrados de sal. Cuando asimilaremos que somos mayoría, que ellos -aunque poderosos- son cuatro gatos negros y sarnosos, y que en nuestras manos está el hacer valer nuestros derechos, si nos juntamos y verdaderamente nos lo proponemos.
Como autor de moda, les cuelgo esta para que le den un vistazo es una de las obras más conocidas de Juan Marsé.
Las fotos van del viaje a Inglaterra.

Polperro


Plymount

Cerca de la chabola del orejas


Alrededores de Plymount


Base de submarinos de Plymount

Londres

Guardianes del Big Ben

Acampada contra la guerra de Iraq







En el estanque remero de tierra adentro

Londres





Bath
Aparentan ser y diría que lo son, mala gente. Por Max.
No se conforman con nada, aunque admitan a regañadientes que no fue demasiado edificante, ni es modelo a seguir, el comportamiento de la mayoría de sus padres, lo que nunca reconocerán es que sus predecesores fueron unos perfectos hijos de perra, amén de criminales y genocidas, y que como buenas bestias curtidas en las arenas africanas, no les hubo importado lo más mínimo manchar sus fauces con la sangre de miles de sus indefensos compatriotas. Pase el haber robado todas las posesiones ajenas que les apeteció, entre otras cosas por que entonces nadie podía impedírselo; que se hubiesen apropiado de miles de niños, hijos de los derrotados y masacrados –con la disculpa de cristianizarlos- por que para eso eran los amos y señores y contaban con la oportuna bendición de la santa cruz; hasta puede que sus descendientes no sean responsables ni culpables de nada, pero lo que no me cabe en la cabeza es que esos mismos hijos de… que deberían sentirse molestos, un tanto cohibidos por los desaguisados perpetrados por sus ancestros, se permitan insultar con total desfachatez a las victimas, no solo asesinadas por quienes todos sabemos, sino que también sepultadas irregularmente en cualquier cuneta, y arrecien en ello sin ningún miramiento. Es un claro síntoma que están haciendo honor a sus progenitores, y también como ellos son muy mala gente.
A esos caros individuos, hace poco más de un año les dedicaba un servidor, unos comentarios en “Bandidos y banderas” por su más que dudoso proceder, pero está visto que no alimentan ningún propósito de enmienda, de poco les sirvieron las tres décadas de amordazada democracia, de continuado silencio, de lenta espera a que se fueran muriendo tan ricamente en la cama la mayoría de sus allegados de profesión sus continuados y terribles genocidios; ellos –igual que los anteriores- siguen en sus trece, a las víctimas no les asiste ni el más elemental derecho a ser identificadas, deben seguir siendo anónimas por siempre jamás. Estos contumaces continuadores, siguen erre que erre tratando de desviar la atención, tergiversando cuanto pueden lo sucedido, y se les aprecia un fanático y patológico ensalzamiento de su “cruzada” y lo simpático es que ni siquiera son llamados al orden o sancionados. Da que pensar el comprobar como quienes nos gobiernan y consienten tamaños despropósitos, son tenidos como de izquierdas, cuando son la cagarruta que impide que otros con más meritos ocupen ese lugar en la siniestra. Es de aplaudir su celo contra la apología del terrorismo ETARRA, aunque en cambio muestren una manga muy ancha con el terrorismo fascista –infinitamente más peligroso en número de muertos y desaguisados- y al que a primeros de Noviembre les fue tolerado celebrar exequias religiosas –que son una muestra más del apoyo ideológico y moral, que la gran secta continua prestando a estos alevines de facinerosos- en Zaragoza, incluso con la presta generosa de un pelotón de soldados del ejército español, encabezados por el mismísimo general gobernador, comportamiento que a mí personalmente llena de vergüenza ajena. En el mundo solo hay cuatro estados que no hayan juzgado a sus exterminadores, uno de esos honores recae en la democrática España.
Pienso que estoy aquejado de una grave iglesiofobia, según los síntomas apuntados por el inefable curandero Cañizares, me da arcadas la iglesia católica, cada vez la soporto menos, no solo por haber atechado tanto tiempo bajo palio al criminal de las patas curtias, por haber dado bendición y aliento al genocidio, por considerar mártires a los sublevados caídos en buena hora, por dar cobertura ideológica y moral a los que carecían de ella, por vendernos la salvación cuando saben que es un fraude, por acrecentar la alienación milenaria, sustentada en la ignorancia, el miedo, la desesperación y que se ha terminado haciendo costumbre gracias a la añeja imposición, por haber ganado la guerra junto con el quícaro sanguinario, por no querer saber nada de las palizas, tortura y muerte en las cárceles franquistas después de terminada la guerra, por su manifiesta maldad y ambición, por sus dos palitroques cruzados colgados en todas partes, por cierto a mí si me molesta ese símbolo que representa –en mi retorcida mente- la iglesia oficial que no se cansa de someter, robar, torturar y asesinar, no la idílica que nos cuentan los raposos eclesiales. Clama al cielo -si lo hubiera, que va a ser que no- con la que está cayendo, el hambre llamando insistentemente a las puertas de los más desfavorecidos y ZP se permite aumentar la asignación dineraria de estos cuervos parásitos en treintaitrés millones de euros.
Sin cesar dejan caer la añeja consigna de no remover el pasado, y gracias a ella continúan existiendo miles de mármoles a las puertas de los templos recordando sus caídos, cientos de estatuas de los genocidas golpistas, se eternizan y pueblan plazas de pueblos y ciudades, mientras a los que defendieron la legalidad se les ignora y ni si quiera les es permitido que a sus roídos huesos les alcance un rayo de luz. Pueden continuar rezando sus salves y glorias, cuantas jaculatorias crean convenientes, juzguen si les peta abrir sus carnes pecadoras con cilicios, sigan viviendo como dios a costa de su religión, o teniéndola como pilar fundamental de su forma de hacer política, pero han de saber que muchas gentes igual que en su día consideramos a sus padres y abuelos la escoria, lo más ruin y rastrero de género humano, tenemos razones suficientes para extender los calificativos a los actuales descendientes, que enfrentados a similares circunstancias a las de sus predecesores, su comportamiento hubiera sido -estoy seguro- similar. Continúen cultivando con afán su altanera hipocresía y santa desvergüenza… pero seguirán por siempre siendo para nosotros ¡mala gente!
Un recuerdo a la Revolución del 34 en Asturias, con reseña del gran periodista madrileño Javier Bueno Bueno.
Las torturas de Octubre del 34 a Javier Bueno
El libro escogido es la “Antología poética” de León Felipe.
Nos espera la gorda. Por Max.
Quien piense que después de la reunión de los pastores el desastre está en vías de solución, está muy equivocado, lo peor está por llegar. Estamos asistiendo a los prolegómenos. Esos galloferos dirigentes quieren dar a entender que todos los males se deben a la “poca regulación” con lo que la solución es facilísima, acuerdan más regulación y a frotarse las manos tan campantes.
La riqueza ficticia se consume se evapora, flotan las deudas, la desconfianza se adueña del mundo, mientras tanto el Gobierno Español y la Banca marchan de la mano, cantando y contando a todo aquel que le preste oídos, que son solventes y el ejemplo a imitar. Eso sí, no prestarán un mísero céntimo ni a dios, harán oídos sordos a los clamores de los mileuristas que necesitan guarecerse cuanto antes, comprando un caro y mísero rincón. Los autónomos y pequeños empresarios ya pueden desgañitarse, que seguro van a encontrar las puertas trancadas -de esos solventes bancos- si acaso osan solicitar un puñado de euros para poder seguir produciendo. Van de culo si no tienen quien los avale. ¡Ellos no son tontos pa prestar su dinero sin más! Jugar al monopoli con las perras pase, pero… ¿prestarlo a cualquier desaprensivo para que pueda seguir trabajando? ¡Eso nunca! Es demasiado arriesgado.
En un orden lógico, aquí es donde debería entrar el Estado soberano decidido y fuerte, siendo el banco más potente de la nación, para atender las necesidades de esta economía real, para marcarles las pautas a seguir a los usureros. Si no se hubiese ocupado –la banca privada con la inestimable ayuda de los políticos- previamente de hacer desaparecer una banca estatal fuerte y señera. Se felicitan y dan palmadas a la espalda mutuamente, se hacen fotos con el Gobierno muy sonrientes, reciben complacidos la generosa ayuda habilitada por sus caros amigos para solucionar sus problemillas mundanos, callan y fingen, pero no sueltan las perras ni a cristo que los fundó.
Las Cajas de Ahorro –que bien pudieran desempeñar la función de banca estatal a nivel local- se han convertido en un valioso instrumento en manos de las pequeñas oligarquías y caciques provinciales, que hasta hace poco se dedicaban preferentemente a la construcción y a la promoción en la provincia de turno, ahora y antes, se las componen siendo un perfecto lugar de refugio, de acomodo, colocación y recompensa de políticos y políticas provinciales, así como de toda una ralea de parásitos no menos provincianos. Pero ni por asomo estará entre sus desvelos el ayudar a la economía productiva, ni será santo de su devoción tan sagrada y vital ocupación.
El tema de los paraísos fiscales lleva clamando al cielo desde siempre, nadie con poder osa meterles mano. Son el peor enemigo de las gentes. Si los gobiernos verdaderamente representaran al pueblo, estarían dedicados en cuerpo y alma a neutralizar esa plaga, que amenaza con llevarlo todo por delante. En que cabeza cabe que si todos estamos obligados a contribuir al bienestar colectivo, en función de nuestras posibilidades, precisamente para los más pudientes se habilite una válvula de escape para irse de rositas sin cooperar. Esos peones insolidarios son el peor cáncer del mundo. No deberíamos permitirnos descansar, hasta que no logremos desaparecer de la faz de la tierra, a tan dañina cizaña, ese monstruo inmundo.
Un libro más de Luís Sepúlveda
Mundo del fin del mundo Por Luís Sepúlveda
Las fotos son apropiadas para quienes no padezcan vértigo























































































































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