Una lección de democracia. Por Max.
Cinco niñas
¡Maldita sea la democracia de Israel! que no permite a los palestinos otras alternativas, que morir por fuego o hambre, o descuartizados por las bombas, o por el criminal bloqueo.
¡Malditas sean también las dictaduras de Egipto y Arabia Saudita! Colaboradoras necesarias de los perros sionistas, para que el hambre acabe con los pobladores de Gaza.
Esta es la lección que nos dan los representantes de la democracia en Oriente Medio en su estado puro, si los palestinos por equivocación eligen a los dirigentes de Hamás para su gobierno, ya se encargarán los perversos demócratas y guerreristas judíos a obligarlos con su metralla, sus alambradas o sus muros, a lamentar su decisión y cambiar de opinión.
Malditos sean todos los estados que presumen de democracia, cuando no son más que puros farsantes fascistas, que consienten como vemos estos días, la impunidad, el genocidio y la encarnizada saña de las legiones nazi-sionistas que poco a poco van desangrando y exterminando el indefenso pueblo palestino.
¡Mil veces malditas sean esta Europa de los mercaderes, de la mano de la marrana Gringolandia del Obama y los Clinton, que no les consienten a los palestinos otra alternativa que no sea la paz de los cementerios!
Todos somos culpables ¡todos malditos! No merecemos vivir ni un día más, somos la escoria de una raza asquerosa, repugnante. Unos por fascistas con solera, otros de nuevo cuño, que no se mueven más que por sus miserables intereses. Y que decir de los del otro lado, tan ruines y patanes, se creen que por votar unos partidos burgueses y amaestrados, que aparentan ser de izquierdas, se lavan sus culpas y ni una paja moverán para detener la mano del ángel exterminador.
Unos y otros nos seguirán dando la monserga con la paz con mayúsculas, y algunos hasta se atreven a darse la paz entre ellos en sus tenebrosos templos, condenarán de boquilla a los violentos –si son vascones- Exigirán altaneros el respeto a seudo-democracias, instituciones y constituciones desfasadas y obsoletas, sin contenido que no sirven ni siquiera, para parar un exterminio ¿Para que las queremos?
Nos hablaran del lado malo del terrorismo, que es lo mismo que decir lo que hacen los Otros, nunca lo que nosotros hacemos, aunque por lo regular sea mucho más cruel y sanguinario. Jamás mentarán la resistencia contra el robo y el colonialismo.
Maldito sea el santón y espantapájaros del Vaticano, con todas las cortes de religiones cristianas, musulmanas y budistas, que solo sirven para que unos vivan como dios a costa de los parias del mundo, de la carne de cañón.
Maldito sea por siempre el pueblo de dios, ese Israel invasor y terrorista, por su arrogancia e impunidad, por su desprecio a la legalidad, por su respuesta al hambre de los palestinos, con el maná aterrador de sus bombas inteligentes. Están dando justificación a Hitler, que en su tiempo se dedicaba a la caza de los judíos como si fuesen alimañas. Un pueblo así no tiene futuro, no es viable a largo plazo, más tarde que pronto las pagará todas juntas. Que tomen nota de la Sudáfrica del apartheid ¿No recuerdan el resultado? Eso les espera.
Sigue otra obra de Marsé
Si te dicen que caí
De libertades y condenas. Por Max.
Menos mal que no hay uniformidad, aunque escasas, también se encuentra algún rara avis que aparentan ser de otra galaxia, en esta España de corto recorrido y donde muchos se sienten demócratas de aneja prosapia, todo cristo ve como normal que se saque ¡por que sí! de la alcaldía a unos sujetos -elegidos en unas elecciones más o menos democráticas- y a los que no les sale de los cataplines el manifestar condena a ETA –quizá hasta puede que no les importase demasiado el hacerlo- pero me imagino que basta que se lo pidan -los impresentables que bien conocemos- con tan machacona insistencia, para que se muestren reacios a atender los disparatadas ocurrencias de los interesados de turno. Es dura la opinión que sin duda nos merecen los atentados, pero no debemos confundir los términos, las gentes hay que juzgarlas por lo que hacen, no por lo que dicen, que es harina de otro costal.
Llevo tiempo pensando que es una barbaridad monumental el criminalizar por que sí. A esos tan demócratas ellos, seguramente les parecería de perlas que recíprocamente a los alcaldes, diputados o senadores del PP –y algunos del PSOE- se les exigiese, antes de tomar posesión de la alcaldía o del escaño, se les pusiera en la tesitura de rubricar una condena formal al franquismo –que puede que en algún caso hasta alcance a sus mismos padres- ¿estarían dispuestos sus señorías a someterse a esa exigencia? Y no me vengan con que ETA mató y sigue matando, ya que el franquismo les gana por la mano, lo hizo antes, en mayor cantidad y con más saña, y no lo sigue haciendo ahora, por que de momento no tiene las riendas, ni los medios, ni se lo propone.
La libertad de expresión no es la tripa de san jorge que estira y encoge a conveniencia, o es viable y se practica en toda su extensión o no es tal. O tenemos libertad para pensar y decir lo que nos plazca, sin que nadie nos coaccione, o simplemente no la tenemos, pero entonces no presumamos de lo que carecemos, ni pretendamos dar lecciones a chinos y cubanos –por ejemplo-. Y no es que los sujetos encausados hayan sacado los pies del tiesto, llevado a cabo alguna monumental barrabasada, es que los quieren obligar a decir ¿con que palabras? ¿sirven cualesquiera? ¿o tienen que ser las que les dicten ellos? Si esos vascones no quieren gastar saliva en condenas, ¿existe alguna autoridad moral que los pueda obligar sin agredir? Si sus vecinos con los votos les pusieron en esos puestos del consistorio ¿Hay alguien con autoridad suficiente para revocar esa decisión del pueblo soberano?
Otros que tal bailan, los judíos cuentan con la libertad de erigirse en jueces y verdugos, les vino como anillo al dedo el holocausto, es la disculpa perfecta para tratar de justificar un comportamiento similar al que sufrieron de manos de los nazis, ahora lo practican con los palestinos, dando muestras de ser unos alumnos aventajados. No demuestran ser de mejor calaña. Nadie se atreve a criticarlos y van por su mundo reviviendo los crímenes que en su día los alemanes les infringieron, ensañándose en las carnes de los palestinos, fieles a su ojo por ojo, lavan su sangre con la de los indefensos habitantes de Gaza. Esta Europa de los mercaderes da asco y grima, ni una mínima condena se atreven a manifestar. ¿Qué se pide hacer en España con los partidos que no condenan el terrorismo? Estos que tanto alardean de no querer hablar con terroristas ¿serán capaces de romper relaciones con el estado terrorista de Israel? ¿No solían aseverar que todos los terrorismos son iguales? Tan parlanchines como solían ser, ni por asomo se les escucha decir ni mú ¿Se habrán quedado mudos de repente? ¿Les habrá comido la lengua el gato?
Volvemos a Juan Marsé
MENOS MAL QUE ISRAEL ES UNA DEMOCRACIA
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Espero que las ilusiones nos dejen ver el bosque. Por Max.
Sabemos de sobra que Gringolandia es una muy particular democracia al dictado, en realidad de partido único, aunque oportunamente disimulada con dos corrientes, que se alternan conduciendo en beneficio de sus pares, la nave del capitalismo del desastre.
Tanta alharaca no puede ocultar que a Obama se le ha impuesto –o se ha dejado imponer- como vicepresidente a Joseph Biden conocido sionista y si esto no fuese poco, de jefe de gabinete –el más poderoso del ejecutivo- tendrá al Emmanuel, este no solo es sionista sino que participó como soldado en defensa de los judíos en las guerras de rapiña territorial contra sus vecinos.
Poco se puede esperar cuando Gringolandía va seguir regida por el lobby judío, aunque ahora para disimular la bandera sea portada por un mulato. Blanco, negro o amarillo, lo verdaderamente importante es la conciencia, y ¿Quién nos asegura que la del negro es más blanca que la del criminal blanco cesante? Negra es la Condoleezza y tan negro el Colin Powell y no se nos ocultan sus muchas fechorías.
Al fin de cuentas el Obama no es más que un ambicioso oportunista, una medianía que nada entre dos aguas, sin convicciones firmes, trata de quedar bien con todos, invoca el cambio como el que reza una letanía. Buen orador, son sus palabras viento. Su solución será continuar entregando dinero en aras de mantener abierto el casino global, y que siga girando la ruleta que no se detenga.
Contemplará desde la barrera como su criminal antecesor se reúne -en la despedida- con sus amigotes a cenar y refundar el capitalismo, a lamentarse de que los desbocados especuladores hayan roto las leyes del mercado y puesto en peligro el chiringuito, gentes de muy diversos pelajes, que tratarán en profundidad de alumbrar el mejor método para guarecerse del chaparrón, convencidos y con la vana esperanza de que durará poco.
Nadie duda que el Obama seguirá apostando igual que lo hacen sus compinches, por apoyar el desmantelamiento del sector público, la privatización de la salud, la educación, la desregulación del mercado laboral, el despido libre, la apertura comercial y financiera. Ni a él ni a ninguno de sus camaradas se le ocurrirá poner en duda la viabilidad del sistema capitalista, en caso contrario nunca habría llegado a ese puesto de relumbrón.
Ahora casi nos obligan a soñar por unos días, que Gringolandia va a reducir su gasto militar para combatir el hambre en el mundo… Que las lanzas y fusiles se convierten en arados y que los corderos se pueden pasear sin temor entre las fieras. Pero solo serán achatarrados unos pocos fusiles y espadas, solo unas cuantas fieras se volverán mansas, el espectáculo debe estar garantizado, tener la continuidad asegurada. El siguiente capítulo ya ha sido desvelado. No le temblará la mano, será un enérgico comandante en jefe.
Desengañémonos Obama no va convocar una reforma Constitucional, en la que se incluyan verdaderas libertades democráticas, no abogará por la Paz en el mundo, ni va hacer cesar la intromisión militar y cultural sobre los pueblos soberanos, ni la defensa de los Derechos Humanos será su prioridad. Hacen falta hechos que nunca llegarán. Obama no es el cambio, ni va a paralizar los planes de dominio planetario de su nación. Obama es la cara del actor que garantiza la continuidad del Nuevo Siglo Americano, es la contra cara del Obush pero sin dejar de ser miembro del mismo cuerpo putrefacto.
Sabido es que no podemos vivir sin ilusiones. Obama y sus mariachis han tenido la habilidad de crear la ilusión deseada y necesaria justo en el momento preciso, en el segundo exacto. Obama es una estrella rutilante en el cielo tenebroso de la sociedad del espectáculo, a la que algunos tienen como ‘democracia’ Se comporta como un agujero negro todo lo engulle. Lo malo vendrá cuando termine el espectáculo y se acaben las fanfarrias.
Continúa un libro de Vázquez Montalbán
Los pájaros de Bangkok. Manuel Vázquez Montalbán
Las fotos pertenecen a un pueblo de Marruecos (Chaouen) que me envió Pedro Luís Angosto, y considero alegrarán la vista mucho mejor que la geta del nuevo estafador y encantador de serpientes gringo.
Todo indica que nos la volverán a meter doblada. Por Max.
Me temo muy mucho, que vamos camino de otro engaño monumental. ZP cual niñera solícita del gran capital, acude en auxilio de los tahúres financieros, personificados en acaudalados y tramposos banqueros. Fuera de España –otros que tal bailan- entonan acompasados la misma canción, tratando de salvar el podrido sistema. Aplican parches, cataplasmas y paños calientes e ignoran deliberadamente la raíz del problema.
Este universal capitalismo de garito, donde los papeles están repartidos desde hace mucho tiempo, ellos se limitan a sumar o restar, el total no se altera, unos ganan lo que otros pierden. Mientras pintan ganancias estas son privadas, cuando dicen que hay pérdidas nos las adjudican y reparten democráticamente entre todos. En cuestión de segundos se evaporan miles de millones, solo se puede concebir tan colosal milagro, a que no tenían nada de reales, eran puro humo que nos vendieron previamente.
Algo huele a podrido en la doctrina del shock, se adivina una mano negra moviendo los hilos desde el puente de mando ¡Que viene el lobo! ¡Navegamos al borde del abismo! De pronto llaman nuestra atención cientos de luces rojas, se encienden todas las alarmas y nos apremian con urgencia, al tiempo que aplican su calculada terapia del choque y pavor, tendente a conseguir ablandar la resistencia de la chusma –por si la hubiese- ante la política de ajustarse el cinturón los de siempre. Llevamos desde entonces con los huevecillos encogidos, esperando la descarga de la oportuna picana, que sin dudar nos será aplicada, más pronto que tarde.
Proceden a sembrar el pánico a discreción, pretenden que el miedo se extienda rápido y lo más posible. Ya nos lo advertía la gran analista canadiense Naomi Klein: “Se trata de toda una filosofía del poder, esgrimiendo razones de seguridad nacional o financiera, los fundamentalistas del shock imponen formas más brutales de coerción a sociedades enteras”. Es la ocasión pintiparada que aguardaban, para imponer medidas con que seguir profundizando el neoliberalismo, a continuación de un gran choque. Tienen en mente el ablandar sociedades enteras como sea, sin reparar en gastos. A río revuelto ganancia de pescadores, seguro que al final les reporta algún beneficio.
La violencia, el terror físico y económico sirven para desorientar a las gentes, que entramos a continuación en un pánico incontrolable, y si oportunamente nos encaran con una cierta “terapia del choque económico” tienen el éxito garantizado. Comienzan generando intranquilidad, la acompañan de la siembra de generosas dosis de caos y desastres. El miedo provocado y la impunidad conseguida, son utilizadas como excusa para terminar la ya adelantada tarea de privatización y concentración de la riqueza en unas pocas manos.
Triunfan el saqueo, la codicia, el lucro y la avaricia, hasta nos convencieron para que estén bien vistas estas lacras. Tanto a políticos como a gestores económicos, como los falsimedios de turno, lo que les importa es salvar los negocios de quien les paga, la vida, la dignidad, la pobreza o la indigencia de millones de gentes, se las pela, eso sí, la opulencia criminal de unos pocos debe estar garantizada por ley, para ello ya se encargaron de engrasar convenientemente las vendidas autoridades.
¿No tenemos bastante con nuestros problemas para tener que cargar con los de los benditos bandidos banqueros? ¡Cada perro que se lama su pijo a su tiempo! ¿No sería más justo ayudar a los ciudadanos directamente y dejar que los mercaderes, mentirosos compulsivos por excelencia, se las apañen como buenamente puedan?
El libro de hoy es del rompedor escritor colombiano, Fernando Vallejo
El fuego secreto. Fernándo Vallejo
Se va a pique la piragua, en un mar de preguntas. Por Max.
¿No convendría deshacernos de una jodida vez de la ideología burguesa, nefanda y dominante, basada en el individualismo, la insolidaridad y la feroz competencia?
¿No será el derrumbe del capitalismo una vana ilusión, a su vez por nuestra parte, no sería aconsejable empujar a tal efecto, aunque solo sea un poquito?
¿No será la ocasión -desde la verdadera izquierda- de revestirse de audacia, de paletadas de audacia?
¿No habrá llegado la hora de exigir a los banqueros que asuman sus responsabilidades por los problemas que le crearon al sistema?
¿No deberían ser considerados los causantes como terroristas y ser tratados como tales?
¿No será el momento de meter mano a los paraísos fiscales?
¿No será la ocasión de trancar a cal y canto la catedral de los especuladores -la bolsa- que viven de la sopa boba de las empresas de los demás?
¿No irá siendo tiempo, de enterrar la putrefacta mano invisible del mercado, que amenaza con intoxicarnos con su insoportable fedor?
¿No será la ocasión de darle para atrás a la moviola de las privatizaciones?
¿No será el instante de apoyar la economía real y olvidarse de una vez por todas de la economía virtual, que tantos problemas nos trajo?
¿No estaremos ante la necesidad material de ir colocando en un lugar destacado al comunismo ideal y hacerle un poco de caso?
¿No será verdad que ni el capitalismo era la panacea, ni el comunismo la peste?
¿No será la época apropiada para acabar con la exclusión de países y hasta continentes?
¿No debería ser el primer mandamiento para salir de la crisis, comenzar por cambiar muchas cosas?
¿No debiera ser más prioritario el rescate humanitario que el financiero?
¿No será la ocasión para abandonar el fundamentalismo neoliberal que promueve la minimización de los Estados?
¿No deberíamos olvidarnos de una jodida vez de la liberalización del mercado como “supremo pontífice del desarrollo”?
¿No deberíamos dejar de propiciar la concentración indiscriminada de la riqueza en unos pocos, y dar un poco más de cancha a las clases más pobres de todos los países del planeta?
¿No sería la ocasión propicia para terminar con destrucción de los recursos no renovables y la contaminación ambiental a mansalva?
¿No estaría bien aprovechando la coyuntura, abortar la ambición desmedida?
¿No deberíamos cambiar de modelo y abandonar la lucha a muerte por el control de los mercados y los recursos naturales del planeta?
¿No será la hora de expulsar del paraíso de muchas mentes, el egoísmo y la codicia?
¿No será el momento de dejar de ayudar a los causantes y del olvido a los afectados?
¿No sería una medida saludable que los gobiernos declaren una moratoria a los embargos y le concediesen ayuda a los dueños de casas a fin de pagar las hipotecas?
¿No sería conveniente que –aprovechando la coyuntura- Gringolandia le de una buena poda a su presupuesto militar de 600 mil millones y pase a ser una nación que no emprende guerras?
¿No será hora de erradicar el dominio de las multinacionales sobre la vida económica?
¿No será el momento para abandonar la perversa idea de emplear los medios militares para mantener el abismo entre ricos y pobres?
¿No sería indicado el considerar como un mal sueño eso de la guerra preventiva?
¿No habrá llegado el momento de cancelar el pago de las deudas de los países del sur, por ilegítimas e ilegales?
¿No sería aconsejable que Gringolandia se comprometiese a no emplear las inmorales armas atómicas para mantener la hegemonía mundial de sus multinacionales?
¿No sería buena idea que la política económica acabe con la usura?
¿No habrá llegado la ocasión para crear un movimiento poderoso por la paz y la soberanía de los pueblos?
¿No será un buen soplo buscar con voz crítica, las causas que han motivado llegar a esta situación?
¿No será la ocasión para bajar del pedestal a tanto falso profeta como Hayek y Keynes y sustituirlos por el más grande, Karl Marx?
¿No será el momento de tirar a la basura el dólar vacío, el dólar menos cero, el dólar nada?
¿No deberíamos pasar la apisonadora por encima del Dios dólar y su profeta el mercado?
¿No habrá llegado el momento de dar prioridad en las políticas nacionales y regionales a los gastos sociales?
¿No será la hora de una profunda reforma del sistema monetario y financiero internacional?
¿No será esta desgraciada crisis la oportunidad que necesitábamos para dar contenido a partidos, parlamentos y gobiernos?
¿No habrá llegado el momento de nacionalización los bancos, pero bajo el control y gestión de los trabajadores?
¿No será el momento oportuno –ahora que también la construcción está en crisis- derribar el viejo y caduco edificio del mercado y comenzar a edificar otro más moderno y funcional?
¿No será la avaricia del capitalismo la culpable de haber convertido las sociedades en aves de rapiña?
¿No habrá llegado el momento de fortalecer el mercado interno?
¿No será lo acontecido suficiente justificación para cerrar el chiringuito a los tahúres del casino global?
¿No será el momento oportuno para juzgar también a los autores intelectuales de este desastre?
¿No estaría de más, el plantearnos nacionalizar las deudas hipotecarias insoportables de las gentes, y nacionalizar un poco menos las pretendidas pérdidas de los usureros banqueros?
¿No deberíamos aprovechar para darle matarile al llamado Euribor, ese criminal agente inventado y controlado por la banca?
¿No habrá llegado la hora de que la mayoría de las gentes lleven y tengan en sus casas todo su dinero y poner así fin, al poder de estos máximos agentes del capital?
¿No deberíamos estar muy alertas para evitar que una vez más nos la cuelen tratando de salir de la situación con parches que no cuestionan el cambio de sistema?
¿No sería más lógico llevar a cabo una decidida ayuda a las pequeñas empresas -generadoras del 80% de la mano de obra- y que son junto a los trabajadores los que más van a sufrir la desastrosa crisis del capitalismo?
¿No irá siendo hora que la clase civil productiva, tome las riendas del cotarro y de paso le atice una buena patada en el trasero -en buena hora- a la vendida clase política?
¿No sería conveniente ir dejando de robar a los pobres para dárselo a los ricos?
¿No irá siendo hora que ZP y Solbes dejen de ser las solícitas queridas dispuestas a mantenerles las zapatillas calentitas a los usureros de la banca?
¿No es una cruel burla el considerar como partido obrero y de izquierdas, a quien acude con el dinero de todos a socorrer la encanallada banca privada?
¿No estaremos asistiendo a una monumental trampa estafa, urdida por los gringos para producir pánico en los gobiernos europeos y obligarlos así a acudir al rescate de sus desechos tóxicos?
¿No será el momento de pararnos a pensar en cuales son las causas reales de la crisis, que igual que la creencia o no creencia en Dios: nadie sabe como ha sido?
¿No sería oportuno tirar a la hoguera a tanto seudo-economista vendido, y sacar a la luz a quienes nos venían advirtiendo de nuestro mal camino, desde hace bastante tiempo?
¿No serán por desventura “el saqueo planificado” versus capitalismo y su conmilitón “el casino del crimen organizado” versus mercado, los verdaderos problemas de este inmundo?
¿No sería sensato desmarcarse del terrorismo financiero, principal causa del consiguiente crimen organizado?
¿Servirá el atragantón para que tomemos conciencia que el Estado tiene que llevar las riendas de las finanzas y la producción de bienes materiales?
¿Nos servirá de escarmiento para certificar la inoperancia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial?
¿Habremos aprendido la lección para que nunca jamás, volvamos a caer en la especulación como instrumento comercial, siendo esta la principal causa de la creación de burbujas de valores ficticios, cuya explosión constituye la esencia de la actual crisis?
¿Nos habrá quedado claro en la mollera, el carácter destructivo del Capitalismo, como sistema, cuyas cíclicas crisis dejan en la inseguridad a la gran mayoría de los habitantes del planeta?
¿No sería buen momento para unirnos todos los parias del mundo que somos mayoría y poner en nuestros Gobiernos, gentes responsables y capaces de llevar a cabo una verdadera revolución social?
¿No será la ocasión para nacionalizar totalmente todos los bancos y en todas partes e implantar un sistema único de inversiones y crédito controlado por el Estado?
El libro de hoy es del chileno Luís Sepúlveda, afincado en Gijón
Historia de una gaviota y el gato que la enseñó a volar. Luis Sepulveda

















































































































































































































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