“La otra generación de la posguerra”, Por Max Alvarez.
Rescato un nuevo escrito, este reza de Mayo de 2006 -ya restan pocos-
Sirva de recuerdo de mi tío Ramón y su primo del mismo nombre, ambos teverganos de buena ley y fallecidos por desgracia hace unos años.
Aunque el mes pasado había cumplido ochenta y cinco años, no dejaba de ser una persona muy joven -llena de vida-, le podríamos considerar perteneciente a la generación del cuarenta y siete ya que ese año marcaba la flor de su vida y no van a ser solo los poetas o escritores los que así se distingan. Solía mentar al ísimo africano como su salvador ya que su acertada decisión en comenzar la contienda, le había librado de andar a tiros delante o detrás de patas curtias: Unos meses de retraso y la movilización le hubiera pillado de lleno, de hecho hasta lo tallaron pero al comprobar que el mauser era un mozo más espigado que él, lo devolvieron al padre.
Lo conocíamos como Ramón Álvarez y siendo el segundo de cinco hermanos de una modesta familia labradora y ganadera, las necesidades derivadas de los años de la fame, le habían empujado a traspasar la boca de la mina bien pronto, por cierto, una boca que distaba bien poco de su vivienda. Entre el negro mineral, vagonetas, traviesas de madera, grisú, derrabes, lámparas y dinamita se consumió su primera juventud, aprendiendo a comportarse como un verdadero topo. Mientras se acrecentaba de tamaño y sus músculos se ponían a tono, en el interior iba tomando forma la conciencia de clase hasta devenir en un convencido republicano y comunista, cosa no demasiado habitual -y menos aconsejable- en aquellos tiempos. Fueron años muy duros, enterrado bajo un manto de verdes praderías y arboledas, el interior no dejaba de ser lóbrego, húmedo y negro, para no desentonar con todo lo de aquella época.
Un tema menor se tornó en cambio fundamental: Sotriparle unas hostias -sin consagrar- a un vigilante de la mina -la verdad sea dicha, se le fue un poco la mano y a punto estuvo de mandarlo pal otro barrio- y como en aquellos tiempos esos hechos eran palabras mayores tuvo que fugarse una temporada por los montes. Las buenas artes de una mozuca, más bien del cacique del padre d’ella, le devolvieron al entierro del asunto y a él le alumbraron por el buen camino, terminando en matrimoniar con la susodicha, formar familia y, con el tiempo, hasta llegar a ser elegido el primer Alcalde de la democracia de su concejo en las filas del Partido Comunista, y ya, cuando el divorcio tomo cartas -bastante después- divorciar también. Persona esculpida a golpes de hacha, no en vano había sido posteador, acostumbrado a temporales desde su nacimiento, a tronar y a escampar, al sol y a la neblina, a la nieve y al frío, no perdía el humor fácilmente. Ironizaba que su nacimiento tuvo lugar en el peor momento: Cuando era neño las tajadas de compango del pote se reservaban para el cabeza de familia, que tenía que soportar el trabajo más duro, y cuando él se había venido mayor, las normas habían cambiado y las tajadas se destinaban a los menores. Hace una veintena de años un cáncer de colon le dejó casi sin intestino, no por ello perdió el ánimo, seguía viviendo solo cuidando los manzanos, destilando sabrosa sidra y cultivando la huerta sin desmayo. Cuando hace poco se recuperó de recibir una prótesis de rodilla, esperaba encantado descontando el tiempo que le quedaba para embarcarse en recomponer la otra.
A primeros de año el diaño le anunció que la metástasis progresaba más veloz de lo esperado y que el tiempo se le agotaba. Comprobando que las fuerzas parecían querer abandonarle decidió que ya era hora. El día trece de abril pasado organizó una excursión con toda su familia -hijos y nietos- al monte donde comenzara a cuidar y ordeñar las vacas -todavía tuvo arrestos para saltar la cancilla y colocar unas tejas caídas de la cabaña-. Por suerte un espléndido día de verano le acompañó. En comuña se prepararon en improvisada parrilla unas tortillas y sabrosos chorizos a la sidra que compartió con los suyos, manifestando con toda serenidad -como si fuese la cosa más normal del mundo-, sin perder la sonrisa que aquello era su fiesta de despedida, siendo el único lamento que le escucharon este: ¡Con la cantidad de cosas y planes que tenía para este año! Al atardecer bajó hasta la casa que lo vio nacer, y pasado los últimos años, recogió su ligero equipaje, dejó establecido donde quería que reposasen sus cenizas y en compañía de una de sus hijas se encaminó a la capital, Oviedo -como dijo, ¡al matadero!-. Unos días después se ocupó de repartir sus bienes para que no hubiese rencillas entre deudos, hizo la declaración de hacienda y dispuso los pormenores de su postrer viaje, sin acompañamiento de cuervos ni por supuesto iglesia. Nada de flores ni coronas, al crematorio sólo le podría acompañar la bandera republicana. Cuando los dolores le fueron insoportables, por propio pie ingresó en centro sanitario para que le administrasen la morfina. Anteayer aventamos sus cenizas. Era un digno representante de la otra generación de dignos perdedores de la posguerra.
Sorolla es el protagonista con sus fabulosos cuadros, de las siguientes fotos.
Desencantado y radicalismo. Por Max.
Ya ni escucho la Ser, las últimas semanas de la Cuatro y la rojigualda tienen mucho delito, de la prensa escrita quizá pudiera salvarse a Público, debido al buen hacer de Rafael Reig, Javier Ortiz y Manolo Saco, que no suelen decepcionar, aunque a veces no sea fácil comulgar con sus ideas, el resto es un erial, no hay por donde los coger, despiden un fedor insoportable. Es que ofenden cada vez que abren la boca o escriben una palabra, deben ser los años que hacen que me convierta de día en día en más y más radical. Cada vez soporto menos la desvergüenza y las mentiras, es una temeridad manejar el mando de la tele o el dial, en cuanto te descuidas te salen hasta sarpullidos. Lo simpático es que presumen de democracia, de libertad de información, de prensa independiente y se les ve el plumero a la legua. Es vomitivo, un burdo engaño orquestado. Solo nos queda Internet si logras aprender a escoger y guiarte en la inmensa jungla. En Europa claramente y sin tapujos vamos por los emigrantes, en Italia conducidos por el rey de la brillantina y la mafia, transitan un paso por delante, hasta les hacen ficha policial a los gitanos. Estos comportamientos me recuerda muy mucho el poema atribuido a Bertolt Brecht (parece ser que no es de él)
“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar“.
Y como de resultas de aquel criminal consentimiento, complicidad o como diríamos ahora “pasotismo” condujo al posterior desaguisado con millones de muertos por obra y gracia del fascio, que es el dragón que acecha y maneja desde atrás los hilos de los continuadores del Fhurer que proliferan como hongos y salen hasta debajo de las piedras.
Hay quien ha actualizado la poesía, así:
Cuando los neocons y sus aliados vinieron a por los extranjeros,
guardé silencio,
porque yo no era extranjero.
Cuando encerraron a los sin papeles,
guardé silencio,
porque yo tenía documentación.
Cuando vinieron a buscar a los activistas,
no protesté,
porque yo no era activista.
Cuando vinieron a buscar a los gitanos, a los negros, a los moros y los latinos,
no protesté,
porque yo no era gitano, ni negro, ni moro, ni latino.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Esto si es del gran poeta alemán:
“Hay hombres que luchan un día y son buenos,
otros luchan un año y son mejores,
hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,
pero están los que luchan toda la vida,
y esos son los imprescindibles”.
La gota que colmó el vaso es la insistente y machacona propaganda de los falsimedios, en este irreal reinado del colorado por el tintorro –que no rojo- Borbón, en difundir la tesis de que las FARC y el narcotráfico son lo mismo. Es como cuando trataban de convencernos que a los negros les salía la rebeldía por causa de la cocaína, que los chinos se querían tirar a las blancas por causa del opio, o que los mexicanos se ponían violentos por efecto de la marihuana. Nada que ver con las condiciones deshumanas a que son sometidos a los desheredados. Los motivos de la guerra contra los pobres son muy otros, se esconden, y a la gran masa sin más –cual insistente gota- nos van trepanando el cráneo con tamañas mentiras.
Ahora aplauden como el gobierno colombiano va a despejar su territorio de los malos, con la inestimable ayuda de los gringos, un rescate prodigioso que deja en evidencia que las FARC están poco menos que derrotadas, cuando ya se sabe que estaba apalabrada la liberación. Entonces, destruidas las FARC, el pueblo habrá de tener nuevamente la paz soñada. ¡Montañas de mentiras!
Jaque amañado, embaucos pretendidos a los que se suman ufanos el ultramontano Ansar y el ahora centraliego Rajoy
Jamás nos contarán como las FARC y el ELN sólo nacieron por causa de la violencia del Estado, ni que esas gentes sólo siguen luchando por que no tienen otra salida ya que la violencia gubernamental sigue creciendo y un día que se les ocurrió dejar las armas y concurrir a unas elecciones fueron masacrados como conejos. Que el malvado plan Colombia ha desalojado y desarraigado a millones de familias, que esos mismos parias vagan por el territorio colombiano sin lugar, sin casa, sin tierras, sin nada. Ni que el mismo plan de supuesta liberación con sus fumigaciones destruye la tierra, las plantaciones y la posibilidad de una vida mejor para los campesinos.
El libro de hoy es del gigante ruso León Tolstoi.
Ana Karenina. Por León Tolstoi
La maldición del comunismo. Por Max.
Hace unos días en España los comunistas prácticamente fuimos borrados del mapa y casi del parlamento –dejando aparte lo injusto de la ley electoral española- ahora es Italia quien se suma y completa el desaguisado de la izquierda. Me niego a admitir que de golpe y porrazo hayamos renegado en masa todos los comunistas, ni de España ni en Italia. Aunque nos duela menos, lo penoso es asumir que en este último país, lleva parejo la vuelta al gobierno de un mafioso, fascista y corrupto, un impresentable contra todas las de la ley. Cuando se da esa conjunción de calamidades, verdaderamente es que hay algo muy fundamental dejó de funcionar, no puede ser que la mayoría de los italianos se hayan convertido por obra y gracia del espíritu santo en aspirantes a mafiosos y que le bailen el agua al manflorito de la piel estirada.
Las simultáneas crisis del capitalismo y del sistema financiero internacional, tendrán graves consecuencias sobre nuestra economía. El colapso de la construcción arrastrará a otros sectores de la industria y de los servicios, el déficit y endeudamiento desorbitado se van agravando de día en día, la extrema precariedad hará estragos en el mundo laboral, y el fin de los fondos europeos reducirá el margen de maniobra del gobierno. Con ingresos reducidos y crecientes necesidades de gastos, se tensarán al máximo todas las contradicciones existentes, sobre todo las sociales, con nuevas amenazas sobre la precaria clase trabajadora, y las territoriales, que pondrán al desnudo los problemas de fondo –no resueltos- del actual modelo de estado. En suma, las condiciones para la movilización social llaman a la puerta y la chispa puede saltar en cualquier momento.
¡Pobres comunistas! Comenzamos sintiendo vergüenza por tener como símbolos a la hoz y el martillo, dos herramientas muy nobles que últimamente ¿no se por que? queremos esconder. Símbolos del trabajo que nuestros padres y abuelos portaron sobrándoles tanto orgullo, como nos falta a nosotros. Continuamos con el eurocomunismo, el verdismo y demás camelos, dando el resultado que al final quedamos sin identidad y todo apunta a que es un baldón el ser comunista o rojo. Deberíamos recuperar la identidad de organización de lucha, olvidarse de gobernar en unos pocos ayuntamientos y rescatar y englobar en amplio abanico todos aquellos que un día fueron apartados por sus discrepancias, procurar abarcar a todas las organizaciones progresistas de izquierda sin excluir a nadie. En la España zurda llevamos años yendo de culo, dando tumbos de elección en elección, resultado de la descomposición del tejido social, atrás quedaron enterrados el compañerismo, la solidaridad y el compromiso. Los trabajadores marchamos hoy más que nunca divididos, fragmentados y con el tiempo lo vamos a pagar muy caro, el capital no va dejar pasar la ocasión para hincarnos el diente donde más nos duele -la cartera y los cataplines-
La culpa la tenemos los comunistas por meternos a redentores, tenemos la mala costumbre de tratar de comprender y ayudar a nuestros hermanos del amplio mundillo de oprimidos, y no acabamos de enterarnos que la inmensa mayoría de las gentes no quieren acariciar la igualdad, no tienen conciencia social, eso de repartir les pone en alerta ¡ilusos! tienen en la retina prendido el espejismo que quizás puede que algún día lleguen a ser millonarios, ¿que se yo? que llueva el maná del cielo, les toque la lotería, arrimarse a un millonario. La inmensa mayoría no conseguirán pasar del ensueño, pero son felices a su manera tras de la vana ilusión, aunque no tengan donde caerse muertos, pugnarán en subir a la noria en marcha aunque queden sin nudillos y morirán felices votando a los pperros creyendo que con ese gesto ya están más cerca de ser uno de ellos.
Hay que enterrar a IU y volver a la calle, bajar al fondo del arrabal del que nunca salimos y aprovechando que en realidad casi fuimos expulsados del parlamento, debemos olvidarnos de tanta organización que se limita a cambalaches, contubernios, reuniones de grupitos, sensibilidades, sectores, en la que unos cuantos pretenden imponer sus criterios y acaparar poder, olvidándose de hacer política por y para el pueblo. Y tomar como ocupación principal el hacer algo de provecho, por ejemplo entretenernos en plantar lechugas, cuando las gentes terminen de ser excluidas, marginadas, queden sin trabajo y pasen hambre ya se encargarán de resucitar un nuevo comunismo u algo que se le parezca. Fidel lleva meses alertando sobre la hambruna que se avecina, debido a la brutal subida del precio de cultivos primordiales, desplazados para cultivar plantas para dar de beber al tirano de nuestro coche ¡ni dios le hace caso! Después cuando se generalice la muerte de millones de personas por falta de alimentos, se propague el estallido de guerras por querer comer, tengamos que preparar la estaca para tornar que los famientos no traspasen los límites de nuestro inmoral cortijo, nos lamentaremos y rasgaremos las vestiduras. Aunque no hay que temer, los dirigentes muestran impasible el ademán ¿Qué las pobres gentes no queremos comunismo? ¡Es una pena pero somos los que más vamos a perder! Ya lo echaremos de menos cuando sea demasiado tarde.



































































































































































3 comments