MAX Y LOS CHATARREROS

Crisis total. Por Max.

Posted in A su aire, Actualidad by maxalvarez on agosto 23, 2010

    ¿Democracia auténtica? ¡Ni por el forro! Quizá nos dejen la capacidad de participar –en meter el voto en la urna- con lo que suponen quedamos satisfechos de sexo para cuatro años. En temas económicos no nos está permitido ni siquiera opinar. Tan amigos que somos de referendos, de encuestas y demás zarandajas, ¿alguien tuvo conocimiento que ZP antes de bajar las pensiones y los sueldos de los funcionarios, decidiera consultar las medidas a tomar preguntando a los ciudadanos? ¡que va! se limitó “al ordeno y mando lo que me piden los mercados” y santas Pascuas. Llevo años repitiéndolo “pasó el carro delante de las vacas” y así no hay forma de progresar, de tirar para adelante.

      El dios Mercado lo gobierna todo a su antojo ¿Quién tiene la culpa de que las cosas vayan así? Nosotros que nos dejamos embaucar. Bienestar social, vida cotidiana, deseo popular expresado en las urnas ¿Son atendidos? ¡No! Luego los poderes representativos no sirven ¿Resultado? ¡No hay democracia y con las mismas, perfectamente se la pude mandar al carajo!

        Los capitales son libres como el águila, de volar de paraíso fiscal en paraíso. Los países ricos se protegen y a la vez lo hacen con esas cuevas de ladrones. Las decisiones finales están en manos de cuatro buenos lebreles: Minorías Poderosas, Fondo Monetario Internacional, Bancos Centrales y Agencias de Calificación.

          Si las Naciones Unidas que lógicamente debería tener la última palabra sobre tan delicados asuntos económicos, y decidir por mayoría y democráticamente, al final es un cero a la izquierda ¿Qué nos queda? El G-8 el G-20 etc. y demás pantomimas. Total que los temas importantísimos de la economía son escamoteados a la ciudadanía y cocinados por los cuatro innombrables. ¿Qué se puede esperar de este orden de cosas? Lo que padecemos: ¡Crisis pa los de siempre, una detrás de otra!

            Si el modo de organizar la vida económica, el reparto de la riqueza o el uso y disfrute de los recursos, no se considera que sea algo que deban y puedan decidir los ciudadanos. ¿Para que cojones queremos la democracia? ¿Para ir a meter el voto en la urna cada cuatro años? ¡No amiguinos, conmigo que no cuenten! Pese a llevar bastantes años a cuestas, todavía me quedan satisfacciones sexuales, más gratificantes.

              La democracia plena es una suma de infinidad de pequeñas democracias que van peldaño a peldaño formando unidades mayores, llegando a la cúspide con dos ramas principales como son: democracia económica y democracia política, la primera degeneró en una clara dictadura de los mercados, la segunda aguanta con más pena que gloria, en cuatro contados lugares. Con esos mimbres jamás podremos conseguir una democracia medio pensionista que se precie.

                Faltan normas que obliguen a que las decisiones sean tomadas por el espacio que represente a los ciudadanos y no como sucede ahora en que estas decisiones transcendentales son tomadas por los mercados. Es más que urgente el regular las relaciones comerciales y financieras. Las decisiones deben estar sometidas a la voluntad de los ciudadanos, sin excusa y por siempre jamás.

                  La financiación de la economía es un bien público y no puede estar únicamente en manos de la banca privada que tiene unos intereses demasiado alejados del bien común, por ello es más que urgente el que los Estados dispongan de una banca Pública fuerte.

                    La conocemos como Crisis, pero en realidad se trata de una monumental estafa, orquestada entre los Estados y la banca privada, los primeros le concedieron el privilegio a los segundos de crear dinero, con la excusa de financiar a empresas y consumidores, siendo aprovechado por los segundos –con o sin consentimiento explícito- para financiar los mercados especulativos –que son más agradecidos- y olvidarse al tiempo de la economía de producción -que da menos leche-

                      En España hace unos años, la poderosa banca privada le doró la oreja a los políticos y al Estado, para que se deshiciera de la banca pública, alegando que ellos estaban mucho mejor preparados para desempeñar esa sagrada misión de financiar la economía de producción. No contentos con eso, a continuación emprendieron el asalto al Banco Central, y a día de hoy lo tienen, comprado, cautivo, trabajando para sus intereses y comiendo dócil de su mano.

                        Siguió girando la ruleta de la fortuna, y con la excusa de luchar contra la inflación –la poderosa y desalmada banca- aconsejó a los gobiernos, la imperiosa necesidad de llevar a cabo políticas que redujeran los salarios –para así aumentar los beneficios de los de siempre- y llegar a alcanzar la total privatización de pensiones y servicios públicos –otro tanto de lo mismo- Y en esas estamos, con los objetivos a punto de ser logrados, a entera satisfacción de los muy pendejos.

                          Y gira y gira eternamente la ruleta. Sobrevenido el batacazo, en vez de dejar caer los bancos irresponsables y meter en la trena a directivos de estos y los de las agencias de calificación culpables todos ellos, les premiaron con la concesión de billones de euros, en créditos a intereses irrisorios, con la peregrina excusa de que así seguirían financiando la economía. Estos agradecidos beneficiarios, contestaron con un buen corte de manga, aprovecharon para sanear sus cuentas y seguir especulando con los alimentos o el petróleo y de propina cerrar a cal y canto el grifo a los prestamos. ¡Jugada para enmarcar!

                            El Roto lo ilustra de maravilla

La crisis de ellos. Por Max.

Posted in Actualidad by maxalvarez on mayo 14, 2009

Entre la mayoría del personal de izquierda, tenemos asumido y por ende venimos a considerar erróneamente, que la crisis que padecemos, la tenemos catalogada como la crisis de ellos, de los capitalistas. Tal como si nosotros fuésemos ajenos, y no tuviésemos nada que ver con ella. Estamos narcotizados, hace tiempo que nos olvidamos de la lucha de clases –que se disolvió en un atroz y castrante individualismo- la rebeldía yace desde décadas enterrada, ya no soltamos tantas coces como debiéramos. Nos movemos dentro de una absoluta bulimia social. Creemos que por el mero hecho de disponer de coche y casa, ya somos clase media, y pensamos que en esta medianía está la razón y la virtud. Cuando los genios de la ganancia están contentos, saben que la crisis les depara otra llave, para aplicarnos una nueva vuelta de tuerca a los de abajo.

¡Valientes mentecatos y badulaques, estamos hechos! Con las consecuencias dramáticas, tan terribles que se están derivando sobre el mundo del trabajo. Mientras se produce una colosal hemorragia laboral. Permanecemos quietos a pesar de la ruina que esparcen sobre la cabeza de los más desfavorecidos, sin trabajo, sin dinero, sin nada de nada. En suma estamos inmersos en una tremenda crisis, prueba palpable de una manifiesta inviabilidad del capitalismo, que afecta a todo quisque, en mayor o menor medida, y por la que vamos a pagar un altísimo precio, los de siempre, los pringaos.

Cuando no deberíamos consentir cohecho ni perdonar derecho. Asistimos al rescate por parte del estado de estos ricos tiñosos, al medrar impune de los raposos, sin mover un dedo, sin protestar ni siquiera. La sangre que corre por nuestras venas debe ser aguachirle. Somos unos necios, tontilocos desclasados. Ciegos e individualistas. Ni siquiera nos aplicamos a conciencia a tornar los gochos, como deberíamos. Permitimos que sigan comiendo, tan campantes, las mejores tajadas. Estamos como ciruelos, esperando si cae o no cae el capitalismo. Andamos a mozas, mientras los crápulas dejan sin perras el caxón de todos.

Las izquierdas vivimos enredados en vanas disquisiciones filosóficas de siglas y demás zarandajas, mientras el ruin y miserable gallo seduce –en cinco minutos- cien gallinas sindicales, sin tanta filosofía. Somos unos sarnosos que moriremos aplastados como sapos, por la caída del capitalismo sobre nuestros míseros cuerpos, y sin darnos por enterados. Seguimos cargando a todas horas con la galbana a cuestas, ante la imperiosa necesidad de pasar al ataque, ante la siempre pretendida reforma del mercado laboral ¡reforma sí! pero para dejar un solo contrato: fijo e indefinido para todos. Un nuevo engaño con la quimera de la recuperación, nos sabe a puchero para enfermo.

Es el capitalismo un carnívoro vergonzante, que esconde sus dientes como quien oculta sus armas. Merecemos que nos hinquen el diente, estamos pasmados, que sí, que no, que qué sé yo, sin tomar cabal determinación. No debiéramos olvidar que estamos aquejados por una crisis de identidad permanente. Apechugamos con el mochuelo de la crisis, sin haber tenido el menor arte ni parte. Continuamos haciendo el oso todos los días y a todas horas.

Y todavía se atreven esos cuervos que se visten por la cabeza, a seguir engañando al lucero del alba, con su dios y sus paparruchadas. Tiene delito ese podrido y cínico Señor, que nos cuentan, que ha devuelto la vida a los muertos, la vista a los ciegos, la salud a los paralíticos, pero a los pobres, a los que se han quedado con los pies desnudos y sucios, que van por la vida con los calcaños puercos, como santa concesión, les recomienda tener paciencia y esperar a la otra vida. El miedo no nos guarda la viña como al Señor, y seguimos dejándonos la lana en sus divinas zarzas. Centellas partan a ese dios cristiano, miserable, ruin y abusador.

Estoy convencido que la principal causa de la crisis es la tremenda desigualdad, y nada se hace por remediarla. Recuerdo como un antiguo jefe, tenía una máxima muy apropiada y que solía cumplirse casi siempre, venía a decir: “Toda persona de inteligencia mediana, debe hacer lo contrario de lo que le dicte la cabeza” Teniendo en cuenta que todos los que nos gobiernan no sobresalen precisamente por ser unas lumbreras, deberían pensar un momento y después hacer lo contrario de su reflexión. Seguro que acertarían mucho más de lo que suelen. Que la cabeza les pide bajar los salarios, la solución correcta: subirlos. Que la chola les pide retrasar la edad de jubilación, la solución apropiada: bajarla. Que su necia mollera les pide recortar las prestaciones sociales, la solución ajustada: ampliarlas. Que el coco a los pperros, les dice que hay que bajar los impuestos, la solución apropiada: subirlos. Y todas a ese tenor.

El sistema evidentemente está hace rato en su etapa terminal, de nada van a valer los parches ¿Porqué no comenzamos a idear algo nuevo antes que colapse, para qué esperar que llegue ese momento?
Es hora de subirnos a la chepa la mentalidad de los sastres y tomar medidas, plantearnos que hasta aquí hemos llegado, y decir muy alto ¡basta! Esta situación no es buena para nadie. Si nos comparamos con el resto de Europa, llegamos a la conclusión de que la carga impositiva es demasiado baja, y no contentos con ello aquí tenemos a ZP -en el debate del Estado de la Nación- haciendo más política de derechas y bajando la carga impositiva a los que más pueden. Así no vamos a ninguna parte.

SIGUEN CINCO MARAVILLOSOS CUENTOS DE CLARÍN QUE SE PUEDEN BAJAR HACIENDO DOBLE CLIC.

ADIOS CORDERA

BENEDICTINO

EL QIN

LA CONVERSION DE CHIRIPA

PROTESTO

Las fotos pertenecen a cuadros de un contemporáneo de Clarín
Wiliam Adolphe Bouguereau
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El pintor

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¡Más madera! ¿Culpables de la crisis? ¡Los obreros! Por Max.

Posted in política española. by maxalvarez on diciembre 19, 2008

Ríete tu de la Gran Depresión, aquello fue un juego de niños comparado con lo que se nos viene encima, cada vez que hacen un augurio sobre el final de la crisis, sobreviene un cataclismo de mayor envergadura ¡y lo que te rondaré morena! Los hechiceros de la tribu malgastan sus fuerzas dando palos de ciego a diestro y siniestro, no encuentran el camino, están aturdidos y eso que el colapso del capitalismo no ha hecho más que amenazar con derrumbe.

Si teníamos poco con la crisis del dinero, se va sumar próximamente la venganza por parte de la naturaleza, tratada en este último siglo sin contemplaciones por el hombre, en el marco de un capitalismo consumista y depredador. Se ve que ha llegado nuestra hora, la paciente naturaleza nos las va cobrar todas juntas, e igual que hicimos nosotros con ella, por las bravas y en el momento menos oportuno.

Oímos hablar de la escasez del agua como el que oye llover, del agotamiento de las tierras cultivables, que sin duda conducirán a cientos de guerras y agrias disputas, sin pestañear. Ventas masivas de tierras a multinacionales –colonialismo de nuevo cuño- lo consideramos pecata minuta. Desengañémonos, estamos paladeando el aperitivo de la total y lógica crisis de la Civilización Occidental. La crisis financiera se traspasa a la economía real a uña de caballo. El capitalismo trata de salvar los muebles y si acaso sacar nueva tajada, seguir con los elevados gastos militares como si tal cosa, continuar disminuyendo los gastos fiscales para las grandes fortunas, y por otro lado intensificar las dentelladas al ya flaco Estado del bienestar, o que los sindicatos sigan tan dóciles como hasta ahora.

Al capital le importa un comino la crisis alimentaria, lo que verdaderamente le duele en sus carnes es la crisis de ganancias. En que cabeza cabe, considerar como normal que la economía financiera sea diez veces superior a la economía real, como de hecho sucede en la actualidad, es algo contra natura, muy ciego hay que estar para no percatarse de la total aberración en que vivíamos.

Lo simpático es que para el capital, los culpables últimos de la crisis somos -por partida doble- los pobres obreros, en épocas de bonanza por que nos hizo la boca un fraile y no paramos de pedir y en épocas de desaceleración, sucede que en cuanto barruntamos el menor nubarrón, nos entra la tembladera, dejamos de comprar y de resultas se va todo al garete. A mayor recochineo, tenemos que cargar con el san benito de ser unos putos gallinas, de tener pánico, de entrar en psicosis colectiva por un quítame ya unas pajas.

Asistimos a la fuga hacia adelante de los países, marcando el camino –como no podía ser de otra manera- Gringolandia, dándole sin parar a la máquina de fabricar billetes verdes, que seguro no va a resolver nada, estamos en la antesala del ¡Sálvese quien pueda! Los usanos preparan un corralito a escala global y todos los indicios apuntan a que se llevará a efecto en el 2009 año que pasará a la historia como el del mayor desastre. Llama a la puerta el colapso del dólar. Urge deshacerse como sea de las apestosas estampitas, dentro de muy poco puede que sea demasiado tarde y no valgan ni el coste del papel de que están hechas.

El libro de hoy es de Gerald Brenan

AL SUR DE GRANADA

Las fotos van del Gijón Antiguo

Incluida la canción “Gijón del alma”

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Se va a pique la piragua, en un mar de preguntas. Por Max.

Posted in Actualidad, Ética., Política by maxalvarez on octubre 17, 2008

¿No convendría deshacernos de una jodida vez de la ideología burguesa, nefanda y dominante, basada en el individualismo, la insolidaridad y la feroz competencia?

¿No será el derrumbe del capitalismo una vana ilusión, a su vez por nuestra parte, no sería aconsejable empujar a tal efecto, aunque solo sea un poquito?

¿No será la ocasión -desde la verdadera izquierda- de revestirse de audacia, de paletadas de audacia?

¿No habrá llegado la hora de exigir a los banqueros que asuman sus responsabilidades por los problemas que le crearon al sistema?

¿No deberían ser considerados los causantes como terroristas y ser tratados como tales?

¿No será el momento de meter mano a los paraísos fiscales?

¿No será la ocasión de trancar a cal y canto la catedral de los especuladores -la bolsa- que viven de la sopa boba de las empresas de los demás?

¿No irá siendo tiempo, de enterrar la putrefacta mano invisible del mercado, que amenaza con intoxicarnos con su insoportable fedor?

¿No será la ocasión de darle para atrás a la moviola de las privatizaciones?

¿No será el instante de apoyar la economía real y olvidarse de una vez por todas de la economía virtual, que tantos problemas nos trajo?

¿No estaremos ante la necesidad material de ir colocando en un lugar destacado al comunismo ideal y hacerle un poco de caso?

¿No será verdad que ni el capitalismo era la panacea, ni el comunismo la peste?

¿No será la época apropiada para acabar con la exclusión de países y hasta continentes?

¿No debería ser el primer mandamiento para salir de la crisis, comenzar por cambiar muchas cosas?

¿No debiera ser más prioritario el rescate humanitario que el financiero?

¿No será la ocasión para abandonar el fundamentalismo neoliberal que promueve la minimización de los Estados?

¿No deberíamos olvidarnos de una jodida vez de la liberalización del mercado como “supremo pontífice del desarrollo”?

¿No deberíamos dejar de propiciar la concentración indiscriminada de la riqueza en unos pocos, y dar un poco más de cancha a las clases más pobres de todos los países del planeta?

¿No sería la ocasión propicia para terminar con destrucción de los recursos no renovables y la contaminación ambiental a mansalva?

¿No estaría bien aprovechando la coyuntura, abortar la ambición desmedida?

¿No deberíamos cambiar de modelo y abandonar la lucha a muerte por el control de los mercados y los recursos naturales del planeta?

¿No será la hora de expulsar del paraíso de muchas mentes, el egoísmo y la codicia?

¿No será el momento de dejar de ayudar a los causantes y del olvido a los afectados?

¿No sería una medida saludable que los gobiernos declaren una moratoria a los embargos y le concediesen ayuda a los dueños de casas a fin de pagar las hipotecas?

¿No sería conveniente que –aprovechando la coyuntura- Gringolandia le de una buena poda a su presupuesto militar de 600 mil millones y pase a ser una nación que no emprende guerras?

¿No será hora de erradicar el dominio de las multinacionales sobre la vida económica?

¿No será el momento para abandonar la perversa idea de emplear los medios militares para mantener el abismo entre ricos y pobres?

¿No sería indicado el considerar como un mal sueño eso de la guerra preventiva?

¿No habrá llegado el momento de cancelar el pago de las deudas de los países del sur, por ilegítimas e ilegales?

¿No sería aconsejable que Gringolandia se comprometiese a no emplear las inmorales armas atómicas para mantener la hegemonía mundial de sus multinacionales?

¿No sería buena idea que la política económica acabe con la usura?

¿No habrá llegado la ocasión para crear un movimiento poderoso por la paz y la soberanía de los pueblos?

¿No será un buen soplo buscar con voz crítica, las causas que han motivado llegar a esta situación?

¿No será la ocasión para bajar del pedestal a tanto falso profeta como Hayek y Keynes y sustituirlos por el más grande, Karl Marx?

¿No será el momento de tirar a la basura el dólar vacío, el dólar menos cero, el dólar nada?

¿No deberíamos pasar la apisonadora por encima del Dios dólar y su profeta el mercado?

¿No habrá llegado el momento de dar prioridad en las políticas nacionales y regionales a los gastos sociales?

¿No será la hora de una profunda reforma del sistema monetario y financiero internacional?

¿No será esta desgraciada crisis la oportunidad que necesitábamos para dar contenido a partidos, parlamentos y gobiernos?

¿No habrá llegado el momento de nacionalización los bancos, pero bajo el control y gestión de los trabajadores?

¿No será el momento oportuno –ahora que también la construcción está en crisis- derribar el viejo y caduco edificio del mercado y comenzar a edificar otro más moderno y funcional?

¿No será la avaricia del capitalismo la culpable de haber convertido las sociedades en aves de rapiña?

¿No habrá llegado el momento de fortalecer el mercado interno?

¿No será lo acontecido suficiente justificación para cerrar el chiringuito a los tahúres del casino global?

¿No será el momento oportuno para juzgar también a los autores intelectuales de este desastre?

¿No estaría de más, el plantearnos nacionalizar las deudas hipotecarias insoportables de las gentes, y nacionalizar un poco menos las pretendidas pérdidas de los usureros banqueros?

¿No deberíamos aprovechar para darle matarile al llamado Euribor, ese criminal agente inventado y controlado por la banca?

¿No habrá llegado la hora de que la mayoría de las gentes lleven y tengan en sus casas todo su dinero y poner así fin, al poder de estos máximos agentes del capital?

¿No deberíamos estar muy alertas para evitar que una vez más nos la cuelen tratando de salir de la situación con parches que no cuestionan el cambio de sistema?

¿No sería más lógico llevar a cabo una decidida ayuda a las pequeñas empresas -generadoras del 80% de la mano de obra- y que son junto a los trabajadores los que más van a sufrir la desastrosa crisis del capitalismo?

¿No irá siendo hora que la clase civil productiva, tome las riendas del cotarro y de paso le atice una buena patada en el trasero -en buena hora- a la vendida clase política?

¿No sería conveniente ir dejando de robar a los pobres para dárselo a los ricos?

¿No irá siendo hora que ZP y Solbes dejen de ser las solícitas queridas dispuestas a mantenerles las zapatillas calentitas a los usureros de la banca?

¿No es una cruel burla el considerar como partido obrero y de izquierdas, a quien acude con el dinero de todos a socorrer la encanallada banca privada?

¿No estaremos asistiendo a una monumental trampa estafa, urdida por los gringos para producir pánico en los gobiernos europeos y obligarlos así a acudir al rescate de sus desechos tóxicos?

¿No será el momento de pararnos a pensar en cuales son las causas reales de la crisis, que igual que la creencia o no creencia en Dios: nadie sabe como ha sido?

¿No sería oportuno tirar a la hoguera a tanto seudo-economista vendido, y sacar a la luz a quienes nos venían advirtiendo de nuestro mal camino, desde hace bastante tiempo?

¿No serán por desventura “el saqueo planificado” versus capitalismo y su conmilitón “el casino del crimen organizado” versus mercado, los verdaderos problemas de este inmundo?

¿No sería sensato desmarcarse del terrorismo financiero, principal causa del consiguiente crimen organizado?

¿Servirá el atragantón para que tomemos conciencia que el Estado tiene que llevar las riendas de las finanzas y la producción de bienes materiales?

¿Nos servirá de escarmiento para certificar la inoperancia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial?

¿Habremos aprendido la lección para que nunca jamás, volvamos a caer en la especulación como instrumento comercial, siendo esta la principal causa de la creación de burbujas de valores ficticios, cuya explosión constituye la esencia de la actual crisis?

¿Nos habrá quedado claro en la mollera, el carácter destructivo del Capitalismo, como sistema, cuyas cíclicas crisis dejan en la inseguridad a la gran mayoría de los habitantes del planeta?

¿No sería buen momento para unirnos todos los parias del mundo que somos mayoría y poner en nuestros Gobiernos, gentes responsables y capaces de llevar a cabo una verdadera revolución social?

¿No será la ocasión para nacionalizar totalmente todos los bancos y en todas partes e implantar un sistema único de inversiones y crédito controlado por el Estado?

El libro de hoy es del chileno Luís Sepúlveda, afincado en Gijón

Historia de una gaviota y el gato que la enseñó a volar. Luis Sepulveda

La crisis que nunca existió. Por Max.

Posted in Política by maxalvarez on junio 23, 2008

Es encomiable el tesón que despliega don ZP para huir de la apestosa palabra crisis, la tiene desterrada de su vocabulario. No está bien que un gobernante alarme al personal gratuitamente, pero negarse a la evidencia cuando las gentes llevamos rato mascando la tragedia, con el agua llegándonos a la boca, es poco menos que cabezonería, tratar de engañar al personal y ser poco realista. Alienta y alimenta la crisis de las palabras.

El primer gobierno ZP dio unos cortos pasos hacia el progresismo, en este segundo creen amortizada la recolección por la izquierda sabedores que dejaron el caladero esquilmado y escarmentado, tratan de ganarse el más numeroso cagadero del centro. Así puestas las cosas, poco pueden esperar las gentes necesitadas, ni unas tenues brochadas de utopía. Todo apunta a una clara crisis de identidad ya que los pperros también pugnan por tirar el anzuelo en tan infestas y contaminadas aguas.

El edificio se cuartea amenaza ruina, es el modelo de la economía neoliberal capitalista, para sobrevivir necesita aumentar el crecimiento sin detenerse, ¡Prohibido pararse! ¿Puede ser buena, tanta prisa? Me temo que ese afán de seguir sin detenerse, sin echar una mirada alrededor ¡hacer un alto! Pararse a echar un sorbo a la sombra de un buen nogal, no puede llevarnos más que a la crisis del capitalismo. ¡Siempre la crisis!

Sin llegar a los extremos de Haití donde las gentes le piden al gobierno que si no son capaces de bajar el precio de los alimentos que opten por dispararles ya que de todas formas van a morir de hambre y así el trance es más rápido. Tanto es así que algunos aplazan los retortijones debidos al hambre comiendo “galletas de barro” hechas mezclando arcilla y agua con un poco de aceite vegetal y sal. Es la crisis de los alimentos que se enseñorea de una parte capital de la humanidad.

Mientras tanto el gobierno de Canadá, paga actualmente 225 dólares por cada cerdo muerto –de cuatro patas- debido a una campaña de sacrificio de gorrinos, como parte de un plan de reducción de éstos. Los criadores de cerdos están al límite, por culpa de los bajos precios y los altos costes del alimento para los animales y reaccionaron con tanto entusiasmo que la matanza probablemente agotará todos los fondos antes de que el programa termine en septiembre. La mayoría serán quemados o convertidos en comida para mascotas. Ninguno irá a Haití. Es la crisis brutal de la agricultura y ganadería capitalista, donde unos destruyen alimentos con la disculpa de precios demasiado bajos, mientras otros entretienen el hambre con arcilla por que los alimentos son demasiado caros.

Desde los años setenta en casi todos los países se impulsó el abandono del campo, globalizando y concentrando la producción de alimentos en unos pocos. Pasando al muy español: ¡Que cultiven ellos! Un puñado de países domina el comercio global en alimentos básicos. Esto deja a los países más pobres del mundo -los que tienen que importar alimento para sobrevivir- a merced de las tendencias económicas y políticas de esos países exportadores. Cuando el sistema comercial global deja de cumplir, son los pobres los que siempre pagan el pato. Lo que viene a confirmar que durante varios años, el comercio global en alimentos básicos se ha estado dirigiendo hacia una crisis. Es la crisis del campo que nos pasa factura.

Hace cuatro décadas Gringolandia en su afán de frenar el posible avance del comunismo en Asia, invirtió dinero y apoyo técnico en el desarrollo agrícola en la India –para que los pobres produjesen alimentos para esos mismos hambrientos- y hasta tuvieron éxito. Hoy día pasó esa moda ¡ya no hay dinero para investigación y desarrollo! Y menos para ayudar a los pobres. El comunismo -piensan con razón- que no representa ningún peligro, aparte no interesa que les hagan competencia a los reyes del mercado, que son ellos mismos. Total el mundo consume más grano que se produce, lo que lleva a que suban los precios y aumenten los beneficios de los taimados comerciantes. Es la crisis del comunismo que nos dejó indefensos.

El primo de Rajoy dice que en los próximos doce años el cambio climático podría reducir a la mitad la producción de alimentos en todo el mundo. Pero no se vaya a creer que es algo muy lejano, Australia es normalmente el segundo exportador del mundo de granos, pero una salvaje sequía de muchos años ha reducido la cosecha de trigo en más de la mitad y la producción de arroz ha sido completamente eliminada. Sin ir más lejos, en Bangladesh el mes de noviembre pasado, uno de los peores ciclones en décadas eliminó un millón de toneladas de arroz y dañó severamente la cosecha de trigo, haciendo que el inmenso país dependa aún más de alimentos importados. Abundan infinidad de ejemplos. Es obvio que la crisis climática del globo ya está aquí, y está afectando la alimentación de millones y millones de individuos.

¡Si éramos pocos, parió la abuela! Es política oficial y -prioritaria- adoptada por Europa, Gringolandia y algunos más, que se conviertan alimentos en combustible. Para ello no dudan en subvencionar fuertemente el etanol y el biodiesel. Lo que propicia que cultivos como el del maíz se desvíen de la cadena alimentaria tradicional, a los tanques de los coches. Lo que lleva a que la inversión agrícola se dirija hacia palmas, sojas y demás plantas productoras de aceites, induciendo directamente e indirectamente el aumento de los precios de otros cereales. Es la crisis de los combustibles que lo abarca todo.

Quieras que no el precio de los alimentos está íntimamente ligado con el del petróleo, no tan solo por el mero hecho de que estos puedan ser convertidos en carburantes, sino por que la producción de estos se ve afectada por el aumento de los precios del crudo. Fertilizantes y pesticidas se fabrican y derivan del petróleo y el gas natural. Aparte gasolina y combustible diesel son utilizados directamente para transportar, plantar y cosechar. Es la crisis final, la de la supervivencia. Puede que cuando el hambre afecte a las poblaciones de los países ricos, se produzca una llamarada de imprevisibles consecuencias…¿O puede que no pase nada…?

De los renglones anteriores es dado deducir que debemos seguir felices y contentos, cantando la Eurocopa, ya que estas palabras solo son una muestra más de: La crisis que nunca existió.

El libro de hoy incluye las poesías de D. Antonio Machado

POESIAS COMPLETAS. Antonio Machado