Avilés está de moda. Por Max.
En los tiempos que corren es muy necesario indignarse, diría que es vital permanecer indignado y gritar muy fuerte contra la indiferencia, pero… no todo se va reducir a pasarse el día encabronado por tanto político cínico, hipócrita o vendido -ya que peligras terminar con una úlcera del tamaño de una boina- Es más positivo que confiemos en que los ricos comiencen a pagar impuestos, al fin y a la postre son ellos los que más pueden perder -el que nada tiene poco puede perder- ya que en un plazo no muy largo -si así no lo hacen- se tendrán que enfrentar a revoluciones en todas partes. Mientras esperamos que nuestro queridos y mimados ricos, entren en razón, y lleguen al convencimiento de la necesidad de aflojar la cartera voluntariamente, o nosotros salgamos del letargo en que permanecemos sumidos y se lo demandemos, cargados de razones más contundentes.
Está muy bien pasear por los montes alejado del mundanal ruido, pero hay veces que apetece perderse entre los recovecos de esas madrigueras donde habitamos, y uno de esos rincones preferidos por mi compañera y un servidor –será por que allí nos conocimos, haz la tira de años y que da pie a que recordemos nuestro años mozos- es Avilés.
El sábado lo habíamos pasado trotando por las inmediaciones del río Infierno y el domingo con la disculpa de las jornadas del atún rojo, reservamos mesa en la Dársena de Fernando, restaurante situado al píe de la escalinata que te lleva al Niemeyer. En otra ocasión habíamos tratado de degustar su cocina, pero no tuvimos oportunidad, así que esta vez actuamos con anticipación para procurarnos mesa. El resultado fue a plena satisfacción, después de un aperitivo, de primero degustamos unas longanizas de Avilés, fritas y rellenas de fua que estaban para chuparse los dedos, el segundo fue el consabido atún rojo que daba nombre a las jornadas y que estaba en su punto, terminando como no podía ser menos con el siempre dulce postre.
Todo el mundo lo reconoce, Avilés está de moda. La verdad es que el cambio observado de hace cuarenta años a la actualidad es abismal, alguien que la recordase de entonces ahora no la reconocería. De la permanente niebla Ensidesera de entonces y del hollín llenándote de chorretes la calva, pasamos a un aire casi limpio y a poder contemplar y disfrutar de unas calles y edificios preciosos. Antes no podías arriesgarte a abrir del todo los ojos por miedo a que la carbonilla ambiente se te clavase en ellos.
Y como la semana que viene hace cuatro años que escribí unas letrucas –las había titulado: “Bandidos y banderas”- dedicadas en aquella ocasión a los pperros, visto lo visto están de actualidad, y dado que considero que son la misma mierda, el partido de los pperros tanto como sus hermanos en el desgobierno, el de los socialistos, hoy se las dedico a ambos, ya que en calidad de cómplices, herederos y continuadores de lo que dejó bien atado el “Quicaro Sanguinario” alias “Patas Curtias” –no nos engañemos- tan añorado por muchos de los fieles seguidores de entrambos escombros políticos.
Solo el verles la cara te corta el aliento, son unos muertos muy vivos, puros fósiles, caminan en manada o van en bandadas, los delata su helada sonrisa, el rictus amargo que adorna sus jetas de pocos amigos. Se deslizan lentamente con pasos cortos y acompasados, arrumbados por la tradición y el peso de sus muchos años. Portan pancartas contra el que gobierna. Gritan mucho sin saber por que, y cantan cansinos sortilegios, acompañados de marciales músicas de viento.
Desde que el padrecito patas curtias los abandonó –agravado el mal de unos por la posterior renuncia de su mínimo fhurercillo, y la de los otros por la del ZP- son incapaces de dejar de hollar con sus torpes pasos las calles de su España, y tienen una manifiesta querencia a la plaza de Oriente, sin duda reminiscencias de gloriosos tiempos pasados.
Piensan que ZP o el Rajoy los relegó a la retaguardia y eso bien podría destrozarles el alma, en el caso que la tuviesen. Muestran bigotes recortados, manos finas acostumbradas a manejar la fusta, el palo de golf, y a vivir de los dineros afanados y sudores del prójimo. Pasean los ajados galones de alféreces provisionales, fueron en su día diligentes somatenes y marchan cogidos del brazo de rancias abuelas de mucho rezo, poco y lejano goce, escapulario y reconfortante confesión diaria, y aunque unos hayan abandonado la negra mantilla y los otros la chaqueta de pana, se siguen adornando con vistosos collares, pesadas pulseras de pedrería y con banderitas en las muñecas. A pesar de sus muchos quebrantos, todavía se mantienen altaneras y altaneros, con la tiesta tiesa.
Puede que el aguilucho y la rosa se les haya desteñido un poco, pero esos trapos con los malditos colores, ofenden, -roxu, amariellu, roxu- produce asco tanto y más por lo que representan y destilan -lo más carca y retrógrado ¡pasado tenebroso, puro fascio y muerte!- como por su añorado dictador y sus apadrinados parásitos Borbones –generales de la guerra por desgracia divina- herederos pasados y presentes que nos hace recordar y volver a padecer.
Aunque las montañas nevadas no son lo que eran, ni ellos permanezcan todo el tiempo cara al sol, ni mirando a Rodiezno como solían. Enarbolan con sádico y fálico furor la rojigualdiroja, acometidos de un irrefrenable ímpetu digno de mejores causas. Nos la restriegan a todas horas por la caja tonta. Las portadas de los falsimedios con ellas se rellenan. Ahora sé que no es mi bandera, ni me representa, ¡hasta aquí hemos llegado! la detesto y desde ya prometo pasar de: pelos engominados, cortes orgánicas, horas del ángelus, arriba España, capitales imperiales, a mí la legión, guerrilleros de cristo rey, aires de grandeza, cejas levantadas, prietas las filas, banderitas en el reloj, sumisión a los mercados, ni recias ni marciales, bajadas de pantalones.
Españas azules y de la rosa, crucifijos en las escuelas, tantas santas pascuas, sargentos chusqueros, brazos incorruptos, gaviotas de vertedero, rosas con espinas, santas teresitas, rosarios falangistas, adictos al régimen, ondear por la fuerza colgaduras en los balcones, cristofascistas, palios y parafernalias de las jons, cortes de pelo aliñados con ricino, desatinos siniestros con destino en lo universal, bendiciones de armas, mensajes de navidad, actos de afirmación nacional, espadas vencedoras, desfiles de la victoria, bulas y burlas, oscuros confesionarios, trogloditas zaplanescos, curas pederastas, procesiones del silencio, Isabeles Católicas, abuelos procuradores, callar por chitón, grandes pendones y pendejos, por la gracia de Dios, botas y correajes brillantes, Santiagos Matamoros, humillación y diestra victoria, patriotas por cojones.
Mientras el resto de los mortales en la piel de este ajado toro descabellado, pensamos en comer y en su defecto como: mejorar la calidad de vida, conseguir una enseñanza laica, una sanidad acorde con los tiempos, dejar de pagar diezmos, una vivienda digna, un empleo gratificante, igualdad de trato entre los sexos y culturas. Nos mueve la esperanza de llegar a conseguir democratizar el poder político, pero estamos seguros que nunca lo lograremos con los banqueros, los pperros y los socialistos, habría que abolirlos por ley y empezar nuevamente de cero.
Que ninguna bandera justifique un solo muerto. Las banderas deberían ser solo aquello que representan, el morado emblema del feminismo marca el creciente protagonismo de la mujer, y quizá por que amamos a las muyeres la tricolor es la que nos pone, es y será para siempre nuestro emblema, nuestra enseña, el 14 de Abril nuestro santo y el tonillo callejero y liberal del himno del Riego nuestra música.
Y llego un año más, reviejo y cansado, eternamente esperando otro catorce de abril, aunque me consuelo con que en mis oídos nunca se apagarán los sones de “Banderas de libertad” (Flags of freedom) cantada por Neil Young. Las verdaderas banderas se llevan calladas en el corazón, no es necesario agitarlas al viento, y nos acompañarán a la sepultura.
Pulsando aquí encima, el video de la canción de Neil Young
A continuación unas asemeyas de Avilés
“Articulación de una nueva democracia”. Por Max.
Sigo de rescate, este es de Octubre de 2006.
Desde muy joven -eran tiempos álgidos de nuestro particular patán pata negra y cúrtias- sentía curiosidad por entablar conocimientos con el ogro de la democracia y el coco de los partidos políticos, de los que apenas nos llegaba un tufillo desde la lejana y vieja Europa. Los que algo sabían del tema, te hablaban -a escondidas y bajando la voz- de unos rasgos destacados -parcialmente olvidados por unos- y por los que la mayoría descorazonadamente llevaban largos años suspirando:
-Distribución equitativa del poder y la autoridad.
-Elecciones libres para designar autoridades.
-Reconocimientos de las necesidades e intereses de mayoría y minorías.
-Participación organizada en la toma de decisiones.
-Práctica de valores democráticos.
-Vigencia del Estado Social de Derecho.
-Reconocimiento mutuo y cumplimiento de derechos y deberes.
Otros más cartesianos te mentaban una serie de Principios:
-Pluralismo: Coexistencia de varias tendencias políticas.
-Tolerancia: Respeto y consideración hacia las maneras de pensar, actuar y sentir de los demás.
-Reciprocidad: Responder a una acción con otra correspondiente.
-Solidaridad: Sentimiento que impulsa a los hombres a prestarse ayuda mutua.
-Participación: Tener presencia activa en el poder los ciudadanos.
Y los terceros en discordia te dejaban la boca abierta, enumerando una serie de Reglas obligatorias cumplidas por la divina Democracia:
-1. Balance de Poderes y Fiscalización.
-2. Elecciones Libres.
-3. Todos tienen derecho a elegir y a ser elegidos.
-4. Libertad de Expresión.
-5. Libertad de Información.
-6. Existencia de Partidos Políticos.
-7. Subordinación de los militares al Poder Civil.
Todo muy bonito e ideal, y como en los mejores cuentos, eran felices y comían perdices.
Pasan los años y con el tiempo te vas dando de bruces con la realidad cotidiana, uno pasa a la trastienda y llega a catar la miga del asunto, ni reglas, ni principios, ni rasgos. El meollo de la cuestión nos lo indicaba Pedro hace unos días: “La democracia no se detiene, es una lucha constante para mejorar las condiciones de vida en el sentido espiritual y material”. Todo lo que sea apartarse de este santo principio nos conduce a un mal fin: ¡La quiero vivita y coleando!, lo demás son paparruchadas. De poco me sirven la intemerata de rasgos, principios y reglas si están muertas, si cada uno las interpreta y las cumple a su conveniencia, si de continuo caemos en la democracia remedo de la tripa de san jorge -que estira y encoge a conveniencia-. Estoy convencido que si no se contemplan bajo el prisma de la mejora de las condiciones de vida de todos, de nada nos valen: ¡Son un engañabobos.
Indigna escuchar a tanto papanatas defendiendo a Gringolandia como ejemplo de democracia, cuando hace gala de un comportamiento todo lo contrario a una buena y sensata práctica de ella, y para mayor recochineo, hasta su sumo sacerdote se permite admitir que tienen cárceles secretas ¿De qué clase de democracia presumen? ¿Se puede seguir llamando democracia a esta clara y podrida mercocracia criminal y terrorista? ¿Verdaderamente existe alguien que considere que cumplen las reglas, asumen los rasgos o respetan los principios? Me temo que muy pocos. Todo su cacareo se resume en dos palabras: DEGRADACIÓN DEMOCRÁTICA. Dichosos gozan y se refocilan en una mercocracia que está podrida y huele que apesta, no sería conveniente seguir tapándonos la nariz eternamente. Si el faro y guía está en condiciones tan precarias que cabe esperar de los demás miembros. El nuevo poder de las mafias de redes económicas y financieras le dio la puntilla a la democracia tradicional ya solo nos resta enterrarla y buscar una nueva vía. ¡Qué la suerte nos acompañe!
Reflexión final: Me produce perplejidad el que se tenga más estima, y sea considerado como más decente, quien se pasa por la entrepierna la democracia -a todas horas- y para colmo se cisca en ella, que otro que sin profesar la democracia, tiene un comportamiento más acorde con la mayoría de sus premisas y planteamientos, y no señalo a nadie…
Las fotos pertenecen a un precioso rincón de Letonia.





































¿Aprenderá alguna vez la derecha el dialecto de la democracia? Por Max
Rescato unas letrucas, estas esvilladas allá por Septiembre de 2006.
Parto de la premisa de que la democracia es -para mí- una especie de amnesia interesada, también la podemos considerar como una suerte de enfermedad -tal vez benigna- de la que unos millones suspiran por enfermar y al resto los quieren enfermar por las bravas.
Esta nuestra derecha -que padecemos- está obsesionada por principio con ser de centro, lo que contrasta con su comportamiento cada vez más extremista: Su ansia es volver al poder -que paradójicamente nunca ha abandonado- y privatizarlo todo, bueno, lo poco que les quedó en su última devastadora incursión. No quiere que le recuerden su querido y tenebroso origen y al mismo tiempo no renuncia a sus bien enquistados vicios heredados, se creen -y verdaderamente lo son- los dueños del chiringuito y como tales quieren disponer de él a su antojo. Siguen mandando como si de una vulgar mafia se tratara -la cohesionada mafia de los doscientos padrinos- arropados por una jerarquía eclesiástica tan mezquina como la de tiempos de preguerra, guerra y posguerra, y siempre contando con la atenta vigilancia en segundo plano de la nefanda casta militar. Y todo por que hubo un tiempo en que a una generación de obreros y campesinos se les hincharon las pelotas y se atrevieron a desafiar y dar la batalla al capitalismo. Ahora dicen que eso de rescatar la memoria, de un camino que en su día no pudimos recorrer, son “viejos rescoldos de odios fratricidas” cuando la lucha de clases sigue vigente, quizá bastante adormecida por el consumismo imperante e impenitente, pero ha de llegar el día en que se despierte de nuevo esa olvidada y muy digna conciencia de nuestros antepasados que nos dieron ejemplo de antifascismo y progreso.
La derecha en el Estado español tiene un absoluto desprecio por la democracia. Este año es un aniversario señalado de la guerra civil, cuando esas mismas fuerzas derrocaron la República e instituyeron una dictadura que duró casi medio siglo, aplastando a la clase obrera, asesinando la incipiente democracia -que tantos años de sudor y lágrimas había costado alumbrar- y paralizando la vida cultural que había comenzado a dar sus frutos maravillosos.
La clase dominante española estaba y está muy cómoda con esa situación y mira su pasado con nostalgia. El lenguaje de la derecha, y particularmente de la iglesia, en los últimos tiempos contiene un claro eco del lenguaje rescatado del pasado franquismo, siempre presente en sus corazones. Ahora con la mayor desfachatez se atreven a restregarnos por nuestros morros que “el franquismo lo fuimos todos” -presumo que se referirán a ellos mismos y a los pocos de los otros que dejaron con vida- y una cosa es que pasáramos a trancas y barrancas por el franquismo y otra que fuéramos sus compañeros de viaje, y que por una suerte de milagro lográramos a duras penas mal vivir. Al final ya veréis como la culpa la tenemos nosotros por no habernos rebelado contra el patas curtias -ya que dispusimos de cuarenta años para ello- cuando se permitieron dar continuidad al más ruin capitalismo por medio y por el miedo de un franquismo que mantuvo al país a sangre y fuego, hasta el último día de la perra vida del mayor genocida de españoles, compensada en cierta manera con un final glorioso -incluido un san martín, radiado desde su cama parda- practicado al cerdo de El Ferrol, también conocido como “Paca la Culona”.
Para la derecha, la democracia se reduce a una alternancia partidista -cuanto más clónicos a sus desempeños mucho mejor- para que el capitalismo se perpetúe y se reproduzca sin sobresaltos, el ideal serían dos partidos que se alternarían en la administración del capitalismo sin salirse del guión establecido, nada de tener la tentación de darle la vuelta a la tortilla, ni aunque los ciudadanos fuesen partidarios de ellos: Está todo perfectamente delimitado para que el tren no pueda descarrilar. Esta derecha no defiende el derecho a la verdad ni a la justicia, no defiende la voluntad popular, sino el atado y bien atado, insigne aserto final de su idolatrado ídolo. Su único desvelo es una democracia representativa…. de los intereses del capital.
Conclusión: La derecha nunca aprenderá el lenguaje de una verdadera democracia: ¡Sólo harán el paripé!



























































EL MIEDO Y EL INDIVIDUALISMO. Por Max.
Aconteció hace poco en el Reino Unido, pero no duden que pronto recalará en España, tan necesaria y progresista medida. Menudo es el empresariado patrio, para dejar sin llevar a cabo tan democrática, arriesgada y comprometida medida, o permitir ser adelantados por los foraneos. Por parte de los trabajadores ¡sin problema! A “garuelos” (orgullosos y presumidos) o echados palante, no hay quien nos gane, y menos los piratas hijos de la pérfida Albión. ¡Así se hace! ¡Con dos cojones! Más que demostrados tenemos los relucientes galones, votando siempre por encima del 80% a dos partidos, uno de derechas con solera “los socialistos” y otro de extrema derecha “los pperros”
Los ejecutivos de la aerolínea British Airways han tenido una revolucionaria y utópica idea “para salvar la empresa”: ¡Ahí es nada! “el trabajo gratuito”. Han puesto en la red 30.000 correos electrónicos dirigidos a sus empleados, en los que les proponen: ¡eso sí voluntariamente! El irse de vacaciones un mes, por descontado sin cobrar una libra. Si alguno de los empleados no dispone de dinero para marcharse de vacaciones, o no le apetece ahora por el elevado calor, puede optar por seguir trabajando el mes como si tal cosa, por supuesto ¡faltaría más! sin percibir el muy prosaico, degradante y apestoso salario.
De momento ya cuentan con la conformidad de más de 1.000 trabajadores que respaldan tan altruista iniciativa de donativo-curro, a favor de los desamparados accionistas y dueños de la empresa. Casi me saltan las lágrimas.
Esperan que la iniciativa se extienda, a poder ser más rápido que la gripe gochuna, ya que existen –aquí y allá- miles de anónimos filántropos, generosos y comprometidos, pertenecientes al gremio empresarial, a la expectativa, para poder esparcir tan beneficiosa iniciativa. ¡Es de desear, por el bien de los de siempre, qué cunda el ejemplo sin demora!
Todavía me suena en los oídos la agradable musiquilla, que nos dejan caer periódicamente -como el que no quier la cosa- los gobernantes y empresarios al unísono, ¿no sé por que extraño sortilegio, siempre están de acuerdo?: “Cualquier empleo es mejor que ninguno”. En casa, tus padres o los parientes seguramente te tienen bien aleccionado para: “Tú di siempre que sí”. Ya de tiempos del “patas curtias” cuando eras un mocoso, en la escuela ya te machacaban con la conformista y resignada consigna: “Es lo que hay…”.
Y así nos luce el pelo. “Trabajo sí, ¿sueldo? ya veremos”. Y es que el Capitalismo puede presumir de milagroso y no conoce límites en sus poderes. Hay iniciativas para pedir el premio Nóbel para el Capitalismo, por gran benefactor de la Humanidad. No importa que el 80% de las gentes de este mundo, que están bajo la bota del Dragón pasen hambre, el modelo no tiene la culpa, es perfecto. Todo se andará, del trabajar gratis a rascarse el bolsillo todos los meses por mantener nuestro puesto de trabajo, van dos telediarios y un par de nuevas crisis. “Paga y trabaja, es tu derecho”, pregonarán muy pronto los alborozados falsimedios. Se veía venir, en principio pusieron toda la carne en el asador, en ir adelgazando progresivamente el salario de los obreros, todo les parecía poco, cada vuelta de tuerca les daba pie para preguntarse: ¿y por que no otra más? Hasta llegar a la situación actual de estrangulamiento, se juntaron los robos a mansalva, los juegos con estampitas bancarias, los malabares, la esencia misma del capitalismo, dando lugar a la monumental crisis en que estamos inmersos. Las gentes ya no disponen de dinero para comprar, los empresarios no logran vender. Está a punto de romperse la cuerda pero no tengan miedo, no pasen cuidado todo está controlado, no sucederá nada, ¡aquí no se mueve ni dios! Para eso está la policía y algo mucho más importante, algo que llevamos dentro, que nos tiene atenazados, que nos fue inculcado y nos siguen administrando en pequeñas dosis, para no dar el cante: “EL MIEDO Y EL INDIVIDUALISMO” Seguimos con Wiliam Faulkner en “¡Absalón, Absalón!”





















































































































































































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