Que bajo vuelas ZP. Por Max.
Es del todo intolerable permitir que un estado narcoterrorista como el colombiano ordene y dicte la detención e intente criminalizar a una ciudadana española sin prueba legal alguna, a menos que se confirme lo que nos barruntábamos hace tiempo, que España va camino de dejar de ser un estado de derecho ¡si algún día lo fue!.
Mejor dicho, el Uribe y sus mariachis terroristas, pueden pedir la Luna si les peta, lo de todo punto intolerable es que permitan ZP y su gobierno ¡aquí y ahora! que el juez figurín de turno, pueda abusar de una honrada ciudadana sin que el estado salga en su defensa ¡y no te lo pierdas! puede que ese mismo estado cómplice, hasta se preste gustoso a la execrable extradición, con lo que ya queda dicho todo.
Ahora cuando se trata de los grandes empresarios –la cosa cambia- y no digamos si el tema alcanza a las empresas de estos, denunciadas a menudo por esquilmadoras allende los mares, bien presto pierden el culo y acuden los representantes de este caciquil y sacro reino borbónico, en su defensa incondicional ¡faltaría más! Si bien como en esta oportunidad se trata de una pobre, mísera e indefensa ciudadana –a más escarnio, comprometida con los derechos de todos- no solo la abandonan a su suerte sino que la encarcelan. Los falsimedios fieles a su patrón de conducta pinchando y ensañándose con el más débil ¡Vergüenza les debería de dar a todos, prestarse a los teje manejes de los narcos colombianos! ¿Acaso pretende nuestro presidente rescatar los torcidos pasos del Felipe con los Gal y embarcarse por similares y oscuros vericuetos? Presumen de determinación contra un terror que encarnan ellos mismos, ¡dan verdadero asco!
Se juntan y conjuran los intereses económicos de la oligarquía colombiana, del imperialismo de Gringolandia, Europa y España, marchando codo con codo protegiéndose ante los que consideran sus -comunes enemigos- a lo largo y ancho del mundo, usando el mismo gastado discurso y similares métodos de matones sin escrúpulos. Las jurisdicciones territoriales de los estados asociados, aliados estratégicos en defensa de sus oscuros intereses y en la lucha contra el supuesto –terrorismo- de las FARC-EP y el ELN, han borrado sus fronteras. Se ha instaurado un único corredor de la muerte, sin límites, por donde transitan libremente y con impunidad total, especializados agentes secretos, jueces herederos de la extendida tradición de inquisidores y mastines de la santa alianza, dispuestos a perseguir y apresar a pretendidos activistas de la insurgencia colombiana, para prevenir y preservar el común imperio de sus intereses económicos asociados, que consideran amenazados en Colombia. Escudados en la disculpa falaz de la defensa de la democracia y contra el ingente terrorismo.
Tenemos a ZP equivocado de diana, emperrado en blanquear el estado terrorista de Colombia, con el capo Uribe como mascaron de proa. Es nuestro reino hipócrita donde los haya, cuando se trata de defender los Derechos Humanos de los países que todos conocemos, en cambio no tiene reparos en recibir y abrazar al narco terrorista, y todo por que las inversiones de España en Colombia son descomunales, copando y capando todos los sectores del país de los hermanos colombianos. Quedamos mal acostumbrados, si hace unos cuantos siglos nos aprovechamos de la esclavitud para robar el oro de los nativos, ahora de hecho hemos vuelto dispuestos a colonizarlos y seguir chupándoles el sudor y para ello no dudamos en aliarnos con el mismo diablo si hiciera falta. Es el triste sino de los pobres países parias, contar con un vendido dentro, que no tendrá ningún reparo en cooperar con los nuevos poderes colonizadores, y si se tercia vender a la oligarquía criolla, trabajando siempre claramente en contra de los suyos.
Para el trabajo solapado de concienciación contamos con dos valiosas y poderosas palancas, como son el grupo Planeta dominando el mayor diario “El Tiempo” y una de las televisoras “City TV” Modelando -como es de suponer- la opinión pública colombiana a su antojo y conveniencia. El grupo de sus prisas cuenta con la cadena radio Caracol, y la mayoría de la prensa regional. Cumplen a las mil maravillas la capital tarea trazada de desinformación, contra información , tergiversación, mentira y engaño a las opiniones públicas de Colombia, España y Europa sobre la espantosa realidad del pueblo colombiano, guardando cómplice silencio ante los sólidos lazos del Estado y el gobierno de Uribe Vélez con la criminal actividad política, económica y militar del paramilitarismo, cuya desmovilización ha sido una farsa, denunciada profusamente por todas las instituciones valedoras de los Derechos Humanos. Los cientos de muertos habidos desde entonces, lo certifican sin lugar a dudas.
El libro de hoy, va de un colombiano universal
Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
Reseña.-
Tal día como hoy del pasado año, arrancaba este modesto blog, como terapia de entretenimiento pos trabajo. Quiero dar las gracias a todos los visitantes, que precisamente hoy seguramente llegarán a 30.000 –si no funciona mal el contador- Espero seguir disfrutando de vuestra compañía, mucho tiempo más ¡GRACIAS A TODOS!
¿La justicia? Menudo esperpento. Por Max.
Que más quisiéramos, que la justicia estuviese aquejada de unas leves cataratas, que a fin de cuentas siempre se podrían operar, o que siguiese funcionando como vulgarmente se dice a palpo, quizá con el tiempo gracias al mecanismo de compensación, pudiera dar lugar a que se agudizara alguno de sus otros sentidos, pero me temo que los males están más extendidos de lo deseable, para colmo, no se si será hemofílica pero se constata, que también está aquejada de gran sordomudez. En resumen, una verdadera facha, una piltrafa.
A propósito de dos llamativos y recientes casos, que vienen a certificar el conocido comportamiento injusto y parcial de la injusticia española, soportado con resignación por los de siempre. Produce rabia e impotencia palpar como el que tiene medios se pasa la justicia tan ricamente por la entrepierna y a los demás solo nos cabe darnos por jodidos, si algún día dependemos de la resolución de sus tribunales o su espada redentora.
Asustan los pleitos y más si cabe, sus irreales y torcidas fianzas. Decía uno de mis abuelos, que me cuidara muy mucho de las gentes que viven de enmarañar las disputas, que al fin y a la postre era la razón de ser de tanto leguleyo. Hace unos días llegué a sentirme muy molesto con las machaconas noticias esparcidas por los falsimedios –lo del grupo de sus prisas, no tiene nombre- dando cuenta a troche y moche de la detención de la embajadora de las FARC en Europa, poco menos que de la misma calaña que un sanguinario terrorista de ETA. Conocida la credibilidad de quien extiende los certificados de terrorismo en el mundo, sería para sentirse escamado, pero que los medios, el gobierno y con ella la justicia española, piquen y den pábulo sin más, a unas gentes –Uribe, Iguarán o Santos- que -siendo generosos- cuando menos no ofrecen más credibilidad con sus acciones, que los guerrilleros que son tenidos por terroristas. Recuérdense, el reciente y criminal asalto a país vecino, consumando de paso una nocturna masacre, al poco tiempo emplean sin miramientos los símbolos de la cruz roja para engañar al contrario, hecho que no se atrevieron a poner en práctica ni los más sanguinarios regímenes que en el mundo han sido, y eso sin tener en cuenta la más que confirmada condición de estado narco-paramilitar. Con todo y con ello, al Garzón no le cupo otra alternativa -ante la falta de pruebas- que dejar a la señora Remedios García en libertad, pero el brazo incorrupto de la ley se toma su cumplida venganza –por haberle hecho caer en tamaño ridículo- y en vez de disculparse y reconocer su error, agranda el horror perpetrado contra una indefensa mediadora de causas difíciles aquí y allá, exigiéndole doce mil euros de fianza ¿Acaso está en la misma proporción al aval pedido en su día a los: Mario Conde, Botín, los Albertos, el Roca o el Fabra? ¡Una cosa está clara, si se demuestra que es terrorista –cosa que dudo- como decían, al trullo con ella, y si no lo es, a la puta calle, sin fianza ni más escarnios! Este leguleyo estrella si no tiene ocupación, que se entretenga investigando los cientos de crímenes de la santa Transición. Hay que tener cara para considerar la transición española como modélica, cuando la que verdaderamente habría que echarle de comer aparte fue la portuguesa, donde no hubo ni un muerto, y no lo cacarean tanto como nosotros. Está visto que vale casi todo, en tiempos del glorioso quícaro sanguinario, el santo y seña era la “conspiración judeo masónica” ahora es la “lucha contra el terrorismo” que lo abarca todo.
Más conocido es el caso de Manuel Fuentes, alcalde de Seseña –honrado donde los haya- y sus cuatro compañeros concejales. El Pocero –con el riñón bien cubierto- se querella una vez más contra ellos y el tribunal, en vez de multar al Pocero por denuncia falsa, le pide a los acusados, de escribir un artículo (pulsar aquí y se enlaza el artículo de marras) que depositen una fianza de 133.333 euros. Si las verdades que se cuentan en el artículo valen tanto dinero, ¿Cuánto valdría bien pesado, el comentario –incitando a delinquir- hecho por el Pocero tratando de comprar al alcalde? —“no seas gilipollas, que así lo único que va a pasar es que me sales más barato”- Para más INRI a los pocos días de salir a la luz la desvergüenza del mafioso, tuvo lugar una manifestación de apoyo por parte de los trabajadores de “El Pocero” a su patrón. ¡Tenemos lo que nos merecemos! El mundo al revés, que decía Galeano, los pájaros disparan las escopetas contra los cazadores.
Como final, de como el abogado Enrique Santiago defensor de Remedios García, dejó con el culo al aire a Garzón con su recurso de apelación, que pueden leer >aquí.<
El libro del día es de Juan Carlos Onetti
Cuando ya no importe Juan Carlos Onetti
Vasaltar Gozón
El ministro Santos
Troncomovil del Pocero
Uribe
Chupatintas del Pocero
Cayuco del Pocero
Remedios García
Otra vez Venezuela. Por Max.
Vista la arremetida mediática orquestada desde Colombia por el Uribe, aplaudida, guiada y extendida a este lado del Atlántico por el falsimedio del grupo mucha prisa y poco crédito. Cada día que pasa, este narcotraficante, aupado a la presidencia de su país por los gringos, se me parece más y más a Heinrich Himmler fundador de las SS, la terrible maquinaria de muerte de los nazis; la misma cara de cínico, las mismas gafas, el mismo abuso del poder absoluto y del desprecio por la vida humana. Con la disculpa de alumbrar los secretos del disco duro del ordenador de Raúl Reyes, que más parece la corte de los milagros, convertido por obra y gracia… en un pozo sin fondo, en un rastrillo en el que se puede encontrar de todo, desde añejos correos con ETA de protagonista, de hace cinco años, y colaboraciones en preparar comandos ¿tendría recogidos y archivados folletos de los cursos de adiestramiento? hasta recibos de pagos y subvenciones varias efectuados por Chávez y Correa y lo que irá saliendo poco a poco según convenga. Verdaderamente por muy simples nos toman, para considerar que nos vamos a tragar tamañas y burdas bolas.
Menos mal que Marulanda alumbró un día lejano del siglo pasado las FARC, oportuno muro de contención del naci-fascista Uribe, sin ellas los gringos ya hubiesen atacado Venezuela por medio de su peón en la zona, para su desgracia lo tenemos empantanado –a imagen y semejanza de sus amos en Irak- e inmovilizado en casa, teniendo que cuidarse muy mucho las espaldas y sin poder dar pasos decididos en pos de la frontera de sus vecinos, como sería el deseo y la esperanza de los usanos, que por detrás lo azuzan disimuladamente. Los falsimedios no obstante continúan impertérritos con su campaña de convertir a Chávez en terrorista número uno, colocándole cuernos y rabo y preparando el terreno por si un día surgiese la oportunidad de meterle mano.
Siento desasosiego, no por lo que se pueda estar tramando contra Venezuela que de sobra lo conocemos, sino que sin medir bien las consecuencias se decidan a avanzar un paso más peligroso sobre el abismo. El nazi de la casa Negra necesita un golpe de efecto para su despedida y su palanganero colombiano arde en deseos de mostrar a su amo su incondicional pleitesía. Avala su falta de escrúpulos la reciente incursión en su vecino país Ecuador para dar muerte al negociador para la liberación de Ingrid Betancourt. Se quejaba José Vicente Rangel (antiguo dirigente venezolano) de la falta de miedo de sus compatriotas a los colombianos, por razones de vecindad y el hecho de ser demasiado confiados, decía: “Al enemigo no le atribuimos peligrosidad. Todo -o casi todo- lo resolvemos con mamadera de gallo (tomadura de pelo), subestimando la seriedad en cualquier enfoque. Así hemos sido a través de la historia, y lo seguimos siendo. Es lo que llevó a exclamar al eximio poeta y venezolano ejemplar, Andrés Eloy Blanco, que éramos la única nación del mundo que había perdido un tercio del territorio sin disparar un tiro. Por cierto, no por cobardía, sino por desidia, irresponsabilidad y despreocupación”
Continuaba contando Rangel en su artículo, como hace poco al ser entrevistado el Comandante General de las Fuerzas Militares colombianas, general Freddy Padilla, este respondía, ante la disyuntiva de la posibilidad de encontrar un campamento de las FARC en territorio de Venezuela, como fiel seguidor de las enseñanzas usanas, no dudaría en aplicar la guerra preventiva rechazando otros cauces reglamentarios “En Colombia tenemos el concepto internacional de la legítima defensa” Cierra el circulo de esas contundentes manifestaciones, la no menos terminante recomendación de toma de posición, expuesta por el ministro de Defensa Juan Manuel Santos al visitar Washington. Manifestaba: “EEUU debe cambiar su objetivo geopolítico, en vez del Medio Oriente, América Latina donde están las reservas petroleras mayores del mundo” Como se puede deducir señalaba y proponía –sin tapujos- objetivos al arbusto guerrerita de Gringolandia. No quiero ni pensar que ante promesas de reparto petrolero –conocida su falta de escrúpulos- bien pudiera ser capaz de embarcarse este nazi-narco en cualquier aventura loca. ¡Chavez! aunque por cortesía estreches la mano a tu vecino, ¡por favor, cuídate muy mucho de bajar la guardia!
Está muy claro que Gringolandia con la estimable ayuda de grupos hispanos como nuestro mezquino prisa, tratan a todo trance de criminalizar a Chávez como antaño lo hicieron con tan buen resultado con Sadam, aunque ahora lo van a tener más difícil, ni Chávez es Sadam y la gente está más que escarmentada con lo acontecido a posteriori, ya no picamos el anzuelo con tanta facilidad. Y es que la desvergüenza del matón no tiene límites, precisamente el país más criminal desde que hay historia –en el recuento total superan con creces (en número y en grado de atrocidades) a los nazis- pretende erigirse en juez y parte de los demás. ¡Vivamos para ver! ¡Cosas insólitas nos esperan!
El libro de hoy
\”Geografías\” Por Mario Benedetti
De terroristas y terrorismo, pasando por Marulanda. Por Max.
Si hay algo que me revienta sobre manera es el doble rasero, puesto en práctica a diario por periodistas, locutores y malandrines varios. Da grima ver la tele, escuchar la radio o leer los falsimedios. Se repiten hasta la nausea como papagayos, sin que ni uno solo se salga del guión. Admitamos que sea lícito considerar terrorista a Marulanda, al Che y tantos otros ejemplos de guerrilleros revolucionarios, teniendo en cuenta la definición de terrorista, que muy bien pudiera englobar algunos de sus episodios vitales: “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror” aunque interesadamente se olvida el capítulo que dice: “Cuando este tipo de estrategias es utilizado por gobiernos oficialmente constituidos, se denomina terrorismo de Estado” Es por eso que jamás se atreverán –ni por equivocación- esos falsarios muñidores a referirse a Bush, Blair, Aznar, Felipe Gonzalez, Solana, Olmert, etc. etc., como connotados terroristas, cuando realmente por sus conductas se hicieron acreedores al calificativo y algunos con muchos más méritos que los anteriores. Así que hay que ser consecuentes y tener las cosas claras: ¡O todos por un igual, o ninguno!
Y ya metidos en harina, como es de actualidad quiero referirme a uno de los tenidos por los falsimedios como terrorista, que si de verdad lo llegó a ser -más que nada- pienso que lo fue obligado por una razón muy poderosa, su propia supervivencia –ya que si no hubiese tomado tan vital decisión, parece muy poco probable que hubiese llegado a cumplir los ochenta años- Era en principio Manuel, uno de tantos campesinos colombianos, a decir verdad, no es muy exacto lo de “uno de tantos” ya que según nos cuenta Petras ya le venía la casta al galgo: “Durante treinta años organizó movimientos campesinos y comunidades rurales y cuando todas las vías democráticas legales se le cerraron de forma brutal, creó el ejército guerrillero más poderoso de América Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban”
Todo parece comenzar hacia 1964 con un par de docenas de campesinos, huidos de sus pueblos devastados por la criminal ofensiva militar, dirigida por los gringos –desde siempre empeñados en esparce a la fuerza su dañina y criminal democracia por Sudamerica- viéndose obligados Marulanda y sus compañeros a crear –de la nada- un ejército guerrillero revolucionario, sin contribuciones económicas ni medios ajenos. Con lo puesto y dado que había crecido en una familia de pobres campesinos, trabajaba y vivía con ellos cultivando el campo, guiado por su despierta inteligencia, desde bien joven tuvo conciencia de la desesperada situación propia y de sus convecinos, pasando a organizarlos. Por supuesto hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias más básicas y les acompañaba en sus esperanzas de futuro. Dicen los que lo conocieron que más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda fue todo un maestro en política rural. Dotado de unas extraordinarias dotes organizativas, incrementadas con la valiosísima experiencia cotidiana, realizó Marulanda una serie de operaciones políticas y militares estratégicas, basadas en su brillante conocimiento del terreno geográfico y por supuesto del capital humano con el que contaba. Convertido en un poder emergente en amplias zonas del estado, se compenetró durante tres generaciones a las mil maravillas con miles de pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los desplazados, los cultivadores indigentes. Nos dice Petras que en sus años de guerrillero fue capaz de darles sopa con ondas: “…por lo menos a siete importantes ofensivas militares financiadas con más de siete mil millones de dólares de ayuda militar usana, que incluía miles de “boinas verdes”, cuerpos especiales, mercenarios, más de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en los conocidos y terroríficos escuadrones de la muerte” Ahora que celebramos el doscientos aniversario de nuestra revuelta contra la invasión de los franceses y de la que nos sentimos tan orgullosos, comparada con la hazaña de los campesinos colombianos, fue un juego de niños.
Su figura se agiganta al comprobar que no era un líder de relumbrón, dispuesto a salir en la foto y conceder entrevistas a periodistas occidentales, pasó la mayoría de su tiempo absorbido por su misión. Nuevamente Petras nos lo retrata con su clásica maestría: “En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses, prefería la pedagogía popular de los desheredados, estable y poco romántica pero sumamente eficaz. Marulanda viajó desde valles prácticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando… reclutando y entrenando a nuevos líderes. Evitó presentarse en los “foros de debate del mundo” o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visitó una capital extranjera y cuentan que jamás puso los pies en Bogotá, la capital de la nación –ni siquiera tuvo tiempo para ver el mar- Pero tenía un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afro-colombianos costeños; de los indio-colombianos de las montañas y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares”
Los que ya tenemos una cierta edad, llevamos en la retina las imágenes y los recuerdos de las luchas guerrilleras, que desde hace cerca de cincuenta años surgieron forzados por la necesidad en nuestra Sudamérica. Así tenemos líderes que perdieron la vida, algunos entraron por el riego y hasta participaron en repartos electorales o fueron engullidos por la ola de la represión desatada y alentada por los gringos. La mayoría se amparaban detrás de inexistentes ejércitos populares y al final fueron barridos, sin haber llevado a cabo el más mínimo cambio sobre el terreno. De nuevo las palabras de Petras nos llevan al meollo: “Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclutó a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entrenó con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. Más que cualquier ejército guerrillero, las FARC llegaron a ser un ejército de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, más del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: compartió la lluvia torrencial bajo cubiertas de plástico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practicó el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefería delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonomía regional y flexibilidad táctica. Aceptó un amplio abanico de opiniones sobre tácticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y líderes decidieron probar la vía electoral, firmaron un “acuerdo de paz” con el presidente colombiano, crearon un partido –la Unión Patriótica- y consiguieron ser elegidos como alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso públicamente al acuerdo, pero no abandonó las armas ni “bajó desde las montañas a la ciudad”. Mucho más lúcido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprendía al carácter extremadamente autoritario y brutal de la oligarquía y sus políticos. Sabía que los gobernantes de Colombia no aceptarían nunca una reforma agraria justa, sólo porque unos “pocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas”. En 1987, más de 5.000 miembros de la Unión Patriótica habían sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarquía, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva, se reincorporaron a la lucha armada o huyeron al exilio.
En el siglo pasado cuando el pueblo tomaba las armas los oligarcas nos agitaban el fantasma del comunismo que decían los fanatizaba, ahora lo llaman terrorismo o tráfico de drogas, lo que no quieren reconocer –aunque de sobra lo saben- es que cuando unos campesinos hambrientos dejan las azadas y toman la trascendental decisión de empuñar las armas, es que quieren comer y no seguir muriendo como perros. Para ello no dudan en arriesgar algo tan importante como es la propia vida. Son dignos de la mayor admiración gentes humildes como Tirofijo, denigrado y calumniado por la propaganda oficial, que fue capaz de poner en un brete -a finales de los noventa- a las mismas fuerzas gringas allí acantonadas. Que consiguió llegar a dominar más de la mitad del país y forzó al entonces presidente Pastrana a una negociación de paz, en la que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que incluía cambios estructurales básicos en el Estado, la economía y la sociedad. Y no se vaya a creer que fue engañado ni por un momento por el Clinton y sus mariachis, que trataron de comprarlo, con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos.
Marulanda antes de abandonar las armas, exigió el reparto de tierras a los campesinos, el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y la destitución de los criminales generales colombianos implicados en las masacres. Como estarían de tiesas las cosas que de pronto el presidente gringo, alumbró el Plan Colombia financiado con dos mil millones de dólares, en lo que vino a ser el más sangriento programa de contrainsurgencia, desde la guerra de Vietnam. Continuado por el presidente Uribe –recibido y muy querido por nuestros sociatas – Digno socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte, que rápidamente adoptó una política de tierra quemada para ensañarse con el campo colombiano. Entre su elección y la reelección –cuatro años- más de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos y periodistas fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas y en otras -precisamente las zonas que anteriormente habían sido controladas por las FARC- fueron cruelmente castigadas y diezmados sus habitantes. Termina contándonos Petras:“Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las pírricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio político y la integridad personal de Manuel Marulanda, el más grande campesino revolucionario de América Latina. Su muerte no generará afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivirá eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordará siempre como “Tirofijo”, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regresó a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el único líder que era realmente “uno de ellos”, que durante medio siglo se enfrentó al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado”
Me pregunto: ¿Verdaderamente aquí quiénes son los terroristas?
Como final manifestar que personalmente si me diesen a escoger, me sentiría mucho más orgulloso de poder contar con la amistad de un campesino ¿terrorista? como Marulanda, a demócratas de postín, camisa negra y pajarita como: Bush, Blair, Aznar, Felipe Gonzalez, Solana u Olmert.
Una democracia como Colombia. Por Max.
Escuchando días atrás en la Ser a la Nierga, tal parecía que los males de Colombia se circunscribían exclusivamente a los desmanes producidos por los terroristas de las FARC, que se dedicaban a secuestrar a todo bicho viviente, en un país con un gobierno democrático, una nación poco menos que idílica, azotada por la maldición de la mala entraña de algunos de sus miembros, para más inri analfabetos, embaucados por comunistas narcotraficantes, que los convertían en más malos que la quina.
Lo simpático es que escarbando un poco, pronto llegas a la conclusión que las cosas no son tan simples, ni están tan claras. El pretendido gobierno democrático, no es más que una cruel fachada, un antiguo y criminal peón gringo en la zona, con una sonrisa de hiena que espanta, que ni respeta los derechos humanos y tiene las manos manchadas con miles de litros de sangre, de hasta seis candidatos presidenciales, incontables dirigentes sindicales, de campesinos ni te cuento, desplazados y desposeídos de sus tierras por millones, desaparecidos decenas de miles. Cuenta con la guadaña redentora de sus paramilitares, para masacrar campesinos y cumplir sus programas de sometimiento y exterminio, según los mandados de su patrón de la casa Negra.
Su mismo presidente –el Uribe- hace unos años era considerado un narco-traficante más del montón, bien es verdad que en cuanto fue bendecido por los gringos, dejó de serlo por arte de magia, se lavaron todas sus culpas con la droga, pasando a ser el más fiel escudero de los oscuros intereses de los imperialistas del norte en Sudamérica.
Lo edificante es que Colombia se considera una inmaculada democracia, por gobiernos de todo el mundo y los grandes falsimedios, al tiempo que no dejamos de escuchar a todas horas, que Venezuela o Cuba son dictaduras, manifestaciones que deja bien a las claras la enorme farsa en la que se ha convertido el mundo.
Como anécdota basta recordar como más de doscientos mil colombianos que vivían en una democracia fiel aliada y a imagen y semejanza de Gringolandia, han tenido que buscar refugio y protección en la dictadura de Venezuela, hecho que viene a demostrar, que en un país mágico como Colombia, las cosas muy bien pueden suceder al revés que en el resto del mundo.
El ejercicio de la Democracia colombiana consiste en elegir unos representantes, lograr el juego de la alternatividad y la permanencia, por años, bajo el fraude, la triquiñuela, la trampa y el terror estatal al borrar del escenario político a la oposición desarmada, personificada en la Unión Patriótica –UP- Parece ser que ya no queda ningún dirigente vivo y es dudoso que nadie quiera apuntarse a él, para correr la misma suerte ¡Así cualquiera gana!
Solo me queda felicitar a los usanos que ya no se necesitan alentar, o dar golpes de Estado para colocar a unos militares genocidas en el poder, para lograr los mismos resultados en represión, genocidio y despotismo, se basta y se sobra con un perfecto camelo, de aparentes elecciones democráticas, y todos felices comiendo perdices.




































































































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